Alberto Fernández busca serenar la interna y recuperar el liderazgo rumbo a 2023
El Presidente deberá lidiar con las diferencias internas del Frente de Todos. La diferencia este año será que no habrá elecciones. ¿Qué rol ocupará la vicepresidenta?
El Gobierno de Alberto Fernández pasó los dos años más difíciles de la gestión producto de la pandemia, de las diferencias internas y del fracaso en las elecciones legislativas. Lo que resta deberá afrontar otros desafíos relacionados con las consecuencias de las malas decisiones tomadas y remontar un liderazgo que muchas veces se vio opacado.
El sector albertista busca rescatar el liderazgo del Presidente pese al desgaste que sufrió por la pandemia. Se plantea la posibilidad de una unidad del peronismo basada en el consenso. Una idea que expresó Alberto Fernández desde que se sumó al Frente de Todos y aceptó la propuesta de Cristina Kirchner de compartir una fórmula presidencial.
La vicepresidenta aportó en este tiempo varios desencuentros y distintas posiciones a la de su compañero de fórmula, que quedaron públicamente expresadas en varias cartas que publicó en las redes sociales. En la lista se anotan desde el reclamo de oxigenar el gabinete hasta los cuestionamientos a las negociaciones con el FMI.
Las tensiones internas en el Frente de Todos disminuirán, aunque continuarán. Así lo reconocen desde distintos sectores del oficialismo. “No va a ser un año electoral el 2022”, argumentan en cuanto a la baja de enfrentamientos.
“Va a ser un año de inercia y con mucha continuidad de la gestión. Las tensiones internas se verán suavizadas porque no hay elecciones”, afirman desde el camporismo. Los que quieran continuidad en los liderazgos tendrán que demostrar el lugar que ocupan de cara a las presidenciales del 2023. El rol de Alberto Fernández hasta ahora sirvió para mantener las formas de un gobierno de diálogo y consenso que prometió.
El clima político que se vive en el Gobierno es de entusiasmo en cuanto a la recuperación económica, pero evitan hacer mención al 2023. “Falta una eternidad para las elecciones”, remarcaron en el albertismo. Tampoco quieren hablar de las internas en el Frente de Todos. “No hay que agitar la interna. Se vienen dos años mucho mejor desde lo que vivimos hasta acá”, mencionaron a este medio.
Alberto Fernández y la reelección en 2023Alberto no le escapa a la palabra reelección. No descarta la posibilidad de volver a presentarse para un nuevo mandato como presidente. “Presentaremos la fórmula más competitiva para ganar. Y hacerlo democráticamente con la participación ciudadana en una PASO. Si da, voy y si sirve, voy, pero no voy a priorizar mi interés sino el del Frente”, había afirmando en diciembre.
El Presidente habló en plural y en representación del FDT. También dejó abierta la posibilidad de competir en una interna, algo que Cristina Kirchner nunca habilitó cada vez que fue candidata.
“Un esquema de doble conducción es muy difícil. El kirchnerismo tiene una línea de conducción muy vertical hasta 2015, y Alberto tiene un eje político menos vertical”, reconocen en el entorno de la vicepresidenta. Sin embargo, y pese a las diferencias, la idea es evitar la complejidad que lleva tomar decisiones en la gestión y llegar juntos al 2023.
Hasta el momento no se escuchan voces de una posible ruptura en el Frente de Todos. Hay sectores que impulsan un candidato propio, como en La Cámpora. No se sabe si Máximo Kirchner o Cristina van a arriesgarse a tanto luego del fracaso electoral de noviembre o buscarán armar una nueva lista de unidad. En el entorno de la vicepresidenta evitan hablar de diferencias con el Presidente, y prefieren “gestionar” para “llevar soluciones a la gente”.
Las tensiones públicas con el Presidente parecen haber bajado la intensidad. El último mensaje de Cristina Kirchner en las redes fue dirigido hacia la administración de Mauricio Macri por la descomunal deuda que contrajeron con el Fondo Monetario Internacional. No hubo críticas internas sino más bien remarcó la “tragedia” que implica para la Argentina la deuda contraída por el gobierno anterior, a la que calificó como “una pandemia”.

