Con todo el debacle social, económico y político que está transitando Argentina, es normal que se traiga este tema de nuevo a la mesa. Ya que, como vimos, el último mes el conocido dólar Blue aumentó su cotización y brecha contra el dólar oficial de manera muy amplia.

Entonces, ¿por qué los argentinos pensamos tanto en la dolarización?, simple, porque nuestra moneda nacional no tiene valor real.

Entre los factores que explican los fenómenos de la dolarización, sobre todo en países cómo Argentina y que han jugado un papel importante en el proceso, están: la inestabilidad macroeconómica, el escaso desarrollo de los mercados financieros, la falta de credibilidad en los programas de estabilización, la globalización de la economía, el historial de alta inflación, los factores institucionales, entre otros.

Sin embargo, antes de que Argentina pueda tener un proceso de dolarización formal, nosotros ya estamos transitando un proceso de dolarización informal. Entonces, es importante comprender que la dolarización primero adquiere un carácter informal antes de ser avalada por ley.

La dolarización informal es un proceso espontáneo en respuesta al deterioro en el poder adquisitivo de la moneda local. Las personas, entonces, se refugian en activos denominados en monedas fuertes, normalmente el dólar, aunque la moneda extranjera no sea de curso obligatorio.

El proceso de dolarización informal tiene varias etapas: la primera, conocida como sustitución de activos, en que los agentes adquieren bonos extranjeros o depositan cierta cantidad de sus ahorros en el exterior; la segunda, llamada sustitución monetaria, en la que los agentes adquieren medios de pago en moneda extranjera, billetes dólares o cuentas bancarias en dólares; y, finalmente, la tercera etapa, cuando muchos productos y servicios se cotizan en moneda extranjera: alquileres, precios de automóviles o enseres domésticos, y se completa cuando, aún bienes de poco valor, se cotizan en la moneda extranjera, alimentos, bebidas, diversiones, etc.

Pero la dolarización informal tiene consecuencias lamentables sobre el funcionamiento de la economía de un país, entre las que podemos citar:

En primer lugar, hace que la demanda de dinero se vuelva inestable. Esto dificulta las posibilidades de la autoridad monetaria para estabilizar la economía y controlar la inflación. En la medida en que los agentes económicos convierten la moneda local en dólares, se reduce el monto de pesos en circulación.

En economías altamente dolarizadas de manera informal no existe la posibilidad de fijar un objetivo intermedio de política monetaria, porque la cantidad de dinero está afectada por la presencia de dólares que no son susceptibles de ser controlados. El dólar es una parte importante del concepto de dinero y es imposible deducir a priori la composición de la demanda de dinero. De esta manera el objetivo final de controlar la inflación a través de la oferta monetaria se convierte en un problema de aproximación y el manejo de la política monetaria se vuelve empírico.

En segundo lugar, la dolarización informal genera presiones sobre el tipo de cambio, en la medida en que aumenta la demanda por moneda extranjera. Se requiere entonces una definición específica de política cambiaria, dependiendo de si la dolarización se trata de activos o monetaria.

Un tercer efecto es el deterioro en el poder adquisitivo de los ingresos denominados en moneda local: sueldos, salarios, pensiones, intereses fijos, etc., que se ven disminuidos por las continuas devaluaciones presionadas por la dolarización informal.

Una cuarta consecuencia de la dolarización informal es la distorsión de las tasas de interés. Estas se vuelven especialmente altas debido a que la autoridad monetaria las incrementa a fin de estimular en la población el ahorro en moneda local en lugar de hacerlo en dólares de los Estados Unidos.

Un quinto efecto se da sobre el sector financiero, el cual se deteriora rápidamente con la dolarización informal. Las altas tasas de interés y las devaluaciones constantes que la establecieron, provocan elevaciones permanentes en la cartera vencida de los Bancos, limitan el ahorro en moneda local y se conduce a éstos a la iliquidez e insolvencia.

Una creciente dolarización informal se convierte en un grave problema económico, en la medida en que restringe el campo de acción de la política monetaria, cambiaria, fiscal, aumenta el riesgo cambiario y crediticio del sistema financiero y reduce el poder adquisitivo de los sectores poblacionales más pobres. En tal sentido, una vez que una economía se ha dolarizado de manera importante, las alternativas se reducen hacia la instauración de una dolarización plena, pues, restablecer la credibilidad en el sistema discrecional anterior se vuelve poco probable y demandaría consistencia, disciplina y un tiempo normalmente largo.

Argentina, por el contexto que está viviendo, se merece tener este tipo de debates, dejar las idealizaciones e ideologías de lado para pensar en base a nuestra realidad y las mejores decisiones que nos hagan salir de nuestros problemas monetarios y fiscales nunca resueltos.

*Director de Bull Market Brokers