Entre enero y marzo de este año el 10,4% de la población en edad de trabajar no tuvo trabajo o lo perdió, según informó el INDEC. Se trata de un total de 1,4 millones de argentinos y la tasa fue la mayor registrada para el período en 14 años. Si bien la variación respecto del año inmediato anterior no fue tanta, las expectativas hacia adelante son más negativas: todavía no llegamos al pico. Las consultoras privadas proyectan como mínimo un 15% de desempleo para el segundo trimestre de este año. La baja del empleo viene de 2018.

Otra tendencia ha sido el incremento del desempleo en el grupo de mujeres de 14 a 29 años, tendencia que se mantiene a lo largo de toda la serie contemplada. En los primeros tres meses de 2020 también se identificó como grupo vulnerable los varones entre 30 a 34 años.  

En cuanto a la perspectiva de género, el informe Brechas de género en Argentina, de la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía señala que la tasa promedio de participación de las mujeres en el mercado laboral es del 49% mientras la de los varones es del 72%. La inserción laboral femenina aumenta conforme el nivel educativo alcanzado. La brecha, en tanto, se reduciría si se considerara como actividad (no remunerada) al trabajo doméstico. También es notoria la brecha de ingresos: la remuneración promedio de mujeres es 29% más baja que la de varones, y 36% si se analiza solo el empleo informal.

El INDEC también publicó la semana pasada las estadísticas del comercio exterior argentino, acumulado al mes de mayo el saldo fue superavitario por USD 6.600 millones y obedeció a una caída más intensa de las importaciones que de las exportaciones. Esta tendencia también se mantiene desde 2018, cuando se acentuó la crisis económica. El ingreso neto de divisas por la vía comercial no contrarresta, sin embargo, la tensiones en el mercado cambiario: las reservas del Banco Central apenas rozan los USD 9.000 millones en un marco de fuertes controles.

La reestructuración de la deuda externa podría traer cierto alivio en el frente externo, si bien aún restan problemas estructurales por resolver. Ocurre que la coyuntura actual es favorable pero Argentina no puede aprovecharla por estar negociando. Trascendió la información de la colocación de deuda soberana uruguaya en dólares y en pesos por el equivalente a USD 2.000 millones en un mercado mundial con exceso de liquidez cobró la tasa más bajar que obtuviera Uruguay en su historia: 2,5%.

Otro dato ilustrativo del informe de INDEC sobre el comercio fue que estrenamos nuevo socio principal: China desplazó a Brasil como primer destino de las exportaciones locales, confirmando así una tendencia que lleva algunos meses y que marcó una amplia diferencia en mayo: USD 960 millones vendidos a China versus USD 400 millones a Brasil. También país el asiático fue nuestro principal proveedor de importaciones. Varios analistas creen que este enroque llegó para quedarse dada la profunda recesión en ciernes que enfrenta Brasil.

2020 será un año recesivo prácticamente para todos los países del mundo, así lo confirmaron las actualizaciones de las proyecciones del FMI que prevén tasas de caída del PIB entre el -8% y -12% entre las más perjudicadas. Argentina se ubicó en ese grupo. El guarismo respecto de las primeras predicciones del organismo internacional fue bastante alto como suele ocurrir en las crisis. El informe del FMI se tituló Una crisis como ninguna otra, una recuperación incierta.

También INDEC publicó los datos locales del comportamiento del PIB argentino en el primer trimestre del año y arrojó una contracción del -5,4% anual. 

La crisis mundial actual es inusual por dos motivos: congrega una recesión en una gran cantidad de países en simultáneo y eso dificulta la posibilidad de uno de ellos de operar como tractor de la recuperación. ¿Será China como en la crisis de 2008/9 o Estados Unidos haciendo política expansiva a mansalva? Estados Unidos no parece tener ganas de liderar cambios mundiales propicios. En segundo lugar, se trata de una crisis cuyos orígenes no son económicos y eso arroja más incertidumbre respecto de cómo será recuperación. ¿Un ciclo en “v” corta como creen algunos analistas?

* Economista del Centro Cultual de la Cooperación