El mercado de deuda corporativa continúa reabriéndose con nuevas emisiones tanto en pesos Badlar, como en Dólar Linked (DL). Más de 20 empresas en los últimos meses colocaron cerca de unos $22.000 millones con ajuste Badlar y unos USD700 millones en DL, con un exceso de demanda (sobre las ofertas iniciales) que llegó a superar en algunos casos el 200%. Mientras que en las últimas horas, anunciaron diferentes colocaciones Rizobacter, Rombo, AA2000, entre otras.

El excedente de pesos en el mercado –producto de la política monetaria-, la dinámica del sistema financiero en términos del crédito, restricciones y regulaciones, en conjunto con la búsqueda de cobertura y la diversificación de riesgo por parte del inversor, impulsan este tipo de financiamiento a tasas competitivas para las empresas.

Pero vayamos por parte. Las Dólar Linked son una opción principalmente para aquellas compañías que cuentan con ingresos dolarizados ( YPF, Cresud, Pan American Energy, entre otras). Y si bien las tasas convalidadas varían de acuerdo con el riesgo de cada sector y el crédito de cada emisor, la realidad es que la sobredemanda de los títulos (generada por las razones mencionadas) permite un costo de refinanciación de pasivos bajo para muchas de estas empresas. Incluso en algunos casos de un spread del 0%, para plazos que ante este escenario, se han ido pudiendo extender. Al principio, superaban poco más del año, pero ahora pueden ir hasta 24/36 meses.

Desde el lado del inversor, estos activos ayudan a salir del riesgo soberano, y principalmente, a cubrirse de eventuales shocks cambiarios. En este sentido, es importante entender las expectativas devaluatorias que descuenta hoy el mercado.

En este caso utilizamos de referencia la curva de devaluación implícita de ROFEX, donde con pendiente positiva observamos niveles que van desde el 37% hasta el 50%. Si miramos la evolución de la curva desde mayo, observamos una ampliación de spreads en la parte larga de la curva – lo que convalida una mayor demanda de cobertura-, y una contracción en la parte más corta que se justifica con las intervenciones del BCRA en los contratos más cortos. Al mismo tiempo, el REM hacia diciembre muestra expectativas de una devaluación implícita anualizada del 49% (vs el 45% de ROFEX), manteniendo movimientos similares a lo largo del 2021.

Ahora bien, dado el funcionamiento de estos activos DL, es importante igual tener presente que quienes decidan posicionarse en este tipo de activo, estarán expuestos al riesgo de una ampliación de la brecha del tipo de cambio oficial y el CCL.

Otra opción, en tanto, son las ONs Badlar. Suelen ser a plazos menores –de entre 12/18 meses-, y según el riesgo de crédito de la compañía, se licitan con un spread promedio del 4/5%.

Acá el atractivo por el lado del inversor despierta mayores interrogantes. Si bien el BCRA volvió a subir la Badlar (para depósitos menores a un millón, aunque más que probablemente lo replique a todos los montos) a niveles del 33%, las expectativas de una inflación creciente llevaría estas tasas a terreno negativos en términos reales en el corto/mediano plazo.

De todos modos, las opciones con ajuste Badlar pueden ser una alternativa para aquellos inversores que busquen plazos cortos por fuera del riesgo soberano/provincial. En especial, esto último, a través de vehículos como los FCI en pesos (T+1). 

*Analista de Portfolio Personal Inversiones