Para cuando salió publicada la foto del almuerzo que compartieron días atrás Sergio Massa y Nicolás Massot en Nueva York, los protagonistas habían comido juntos ya incontables veces. Generalmente en Tigre, en la casa del primero, y siempre acompañados de otros referentes del peronismo y de Cambiemos. En esas comidas, adonde el menú habitual es el asado y los comensales no le escapan a algún partidito de truco, las conversaciones empezaron a girar en el último tiempo sobre el perfil de la oposición a un muy posible gobierno del peronismo. Y así como Mauricio Macri tuvo, en su primer año y medio, su oposición "racional" o "responsable", como la definían en Cambiemos; lo que hablan los participantes de los encuentros en Tigre gira alrededor de cómo construir una "oposición inteligente" para Alberto Fernández.

Entre los interlocutores del grupo aparece, por supuesto, el presidente de la Cámara de Diputados y jefe político de Massot, Emilio Monzó. También el candidato a senador nacional por Cambiemos Martín Lousteau; los radicales Gerardo Morales y Alfredo Cornejo; el viceministro de Interior, Sebastián García de Luca; el futuro diputado nacional Cristian Ritondo; y dos de los miembros más importantes de PRO a nivel nacional: Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

"Hablamos de economía, principalmente. Son conversaciones vagas en el sentido de que nadie tiene la posta de lo que va a pasar o de que proyectos de ley vamos a tener que debatir. Conversamos conceptualmente sobre que, gane quien gane, tiene que haber en la forma de gobernar una apertura y una búsqueda de consensos", detalló uno de los cambiemitas habitués de esas comidas ante BAE Negocios. Los temas más debatidos tienen que ver con el perfil de las relaciones internacionales, las posibilidades de incentivar ciertas exportaciones y las políticas de empleo que debería implementar el nuevo gobierno.

Las reuniones son continuadoras de las que comenzaron en 2016, cuando Massot y Monzó buscaban seducir a Massa para tener su apoyo legislativo. En las últimas semanas, a la luz del cambio del escenario electoral, las conversaciones tomaron otro rumbo. Ahora, versan sobre la "oposición inteligente" -según la definen en el Frente de Todos- que quiere darle a Fernández 18 meses de gobernabilidad. "Hablamos de no poner piedras. Por ejemplo, si un gobierno de Alberto anuncia que quiere agregar dos escalas más de Ganancias, no salir a oponerse porque sí, sino recordar que nosotros también casi lo hacemos", explican. Por el peronismo, además de Massa, los interlocutores son Felipe Solá, Eduardo "Wado" De Pedro y Máximo Kirchner.

“Piensan que estás con la garrocha para cobrar un sueldo, no se dan cuenta de que nos dimos un baño de humildad”

Por estos encuentros, Elisa Carrió salió a cruzar durísimo, aunque sin nombrarlo, a Massot en Twitter. "Dejemos a los blandos las conversaciones con Fernández y Massa para entregar la cabeza de Macri", posteó la diputada. Él no se privó de responder: "Quienes apostaron a dividir la Argentina por una estrategia electoral hagan su autocrítica y entiendan que un segundo mandato debe venir con la grandeza y amplitud que nuestro país en crisis y su gente reclaman". La postura de Carrió frente al tema es extrema y podría terminar generando una ruptura en Cambiemos después del 27 de octubre. Los cambiemitas que charlan con el peronismo creen, sin embargo, que es posible evitar ese quiebre, aunque reconocen: "Como todo, depende de la empresa de demoliciones de esta mujer. Si ella rompe, se rompe".

Lo que aseguran todos los oficialistas participantes de las conversaciones es que ninguno busca ni tendrá cargos en un eventual gobierno de Fernández. "Piensan que estás con la garrocha para cobrar un sueldo, pero no se dan cuenta de que lo que nos dimos es un baño de humildad", detallan.

Admiten, sí, un grado de incertidumbre sobre la iniciativa. Los cambiemitas que se niegan a colaborar desde el Congreso con un gobierno peronista les advierten que la gestión de Fernández no será moderada. "Nos dicen que esta gente es irracional, que no se modera. Y tal vez tengan razón. Tal vez nosotros estemos equivocados. Pero hay que intentar", aseguran.

La última vez que se juntaron en lo de Massa fue para despedir a Massot, becado para una maestría en Estados Unidos. El diputado nacional del PRO -en uso de licencia- partió en agosto y regresará el 12 de diciembre. Sin un cargo público por delante, se dedicará a la consultora que instalará con Monzó. Proyecto que, dicen, avanza a paso firme, aunque todavía no tiene nombre. En paralelo, Massot trabajará en la construcción y el sostén de esa oposición dialoguista que buscan Fernández y Massa y que, avisan en Cambiemos, dependerá mucho de las iniciativas que proponga el nuevo gobierno.

Algo parecido dijo ayer el candidato presidencial de la tercera pata de estas conversaciones: Roberto Lavagna, de Consenso Federal. "Si el gobierno electo hace una apertura para que convocar a otras fuerzas para el bien de la Argentina, por supuesto que estaremos. (Ese grupo dialoguista) puede incluir al presidente de la Cámara, a algún gobernador o gobernadora. Por supuesto que no va a ser el núcleo duro (de la futura oposición), pero el resto, ¿por qué no?", detalló Lavagna en el programa Pasaron Cosas, por con Radio Con Vos. Así, no sería extraño ver en ese grupo a Eduardo "Bali" Bucca, candidato bonaerense de Lavagna, o al propio Juan Manuel Urtubey, su compañero de fórmula.

A nadie, en esas conversaciones, parece preocuparle el camino que tomará después de diciembre Mauricio Macri, si se confirma su derrota electoral. Les da igual si el Presidente se queda para intentar liderar a la oposición o si resuelve irse a vivir un tiempo en el exterior, como pronostican algunos. "Nosotros no queremos hacer posmacrismo", avisan los cambiemitas. Y preparan una mesa de interlocución en la que, "haga lo que haga Macri", aseguran que trabajarán 18 meses en darle gobernabilidad a Alberto Fernández.

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