En el mundo de las industrias eco-amigables o de triple impacto, hacer es lo más importante, pero para muchas se vuelve vital contar con una certificación que dé cuenta de cómo es su trabajo y resultado. Esto sobre todo es importante para poder participar en licitaciones internacionales o para presentarse como proveedores de empresas multinacionales. La construcción no está exenta de esta lógica.

En la industria del desarrollo existe la certificación Leed, otorgada por el Green Building Certification Institute (GBCI), y que se vuelve importante sobre todo para los edificios de oficinas o de espacios de trabajo, porque hoy las empresas generan sus reportes y balances sustentables, en los que contar con ambientes que protejan al planeta y a sus colaboradores es esencial.

La certificación Leed (que por su sigla en inglés significa Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental) está vigente hace ya más de dos décadas, y cuenta con más de 100 mil proyectos con su sello, en todo el mundo.

Poder contar con esta certificación implica seguir estrictos protocolos en cuanto a la forma de gestionar la obra, los materiales que se utilizan, el diseño del proyecto y más.

Pero, aunque no se tenga como objetivo lograr el sello, es bueno poder conocer estos requisitos para acercarse lo más posible al ideal, porque, en definitiva, lo que buscamos es no dañar al medio ambiente y, de ser posible, devolverle la protección que siempre nos brinda.

¿Qué debemos tener como prioridad si lo que deseamos es construir un edificio sustentable?

  • Usar energías renovables (solar, eólica).
  • Ser eficientes en el uso de los recursos naturales (agua, por ejemplo).
  • Reducir al mínimo la contaminación producto de la actividad de construir.
  • Minimizar los desechos: idealmente se deberían reutilizar y reciclar.
  • Usar materiales no tóxicos, éticos y sustentables.
  • Asegurar una buena calidad del aire en los interiores (esto se volvió vital, sobre todo ahora durante la pandemia).
  • Diseñar teniendo en cuenta el entorno en el que se emplazará la obra.
  • Construir teniendo en cuenta el impacto que la obra tendrá en el vecindario o localidad.
  • Pensar los ambientes para promover una mejor calidad de vida de los ocupantes.
  • Pensar siempre diseños que se adapten a los cambios.
  • Promover el uso de materiales que sean de larga vida útil.

Está claro que no todos los edificios sustentables tienen una certificación, pero si todos los departamentos que se construyan siguen estos conceptos, seguramente estaremos transformando la industria, y también nuestro planeta.

* Director de QE2 Construcciones SRL