Construir una cartera de inversión no es algo que pueda tomarse a la ligera, si queres tener éxito, es necesario hacerlo bien desde el principio.

Desde luego que no existe una receta cuando se trata de armar una cartera, sin embargo, hay determinados pasos básicos que permiten invertir nuestros ahorros de manera eficiente.  

Acá te comparto los cinco pasos que, desde mi recorrido como inversor, catalogo como esenciales.  

 

1. Conocer la tolerancia al riesgo  

El perfil del inversor se relaciona con el riesgo que está dispuesto a tomar. Este puede ser un perfil conservador, moderado o agresivo. Y tal como lo indica su nombre, el nivel de riesgo que se puede asumir crece según nos encontremos en uno u otro.  

De manera que los agresivos estarán más cómodos colocando su dinero en activos de mayor rentabilidad e igual riesgo. Mientras un inversor conservador prefiere sacrificar el nivel de beneficio a cambio de mayor seguridad. Todo se trata de cuánto puedas resistir las fluctuaciones del mercado sin caer presa de tus emociones y salirte de tu plan. 

No tiene mucho sentido, y es totalmente perjudicial crear una cartera que luego será imposible manejar. Por ello, el primer paso es identificar qué tipo de inversor sos y tomar decisiones en consecuencia. 

2. Fijar objetivos claros 

Todo proyecto que te proponés emprender requiere de metas claras, y la construcción de tu cartera de inversión no es la excepción. ¿De qué van a depender esas metas? Bien, en primera instancia de los intereses que se tengan, de las metas de vida que se estén persiguiendo. Por ejemplo, los objetivos de inversión no serán los mismos para alguien que busca comprar una casa, que para alguien que está planeando su retiro. Ni serán los mismos para una persona de 20 años que para una de 60.

Así, en general, aspectos como el perfil del inversor, la rentabilidad necesaria para alcanzar los objetivos personales, la liquidez requerida y el horizonte temporal, enmarcan las metas de inversión. Es importante analizar en que situación nos encontramos para fijar objetivos claros. 

3. Seleccionar el tipo de activos 

Una vez definidos los objetivos, se debe establecer cómo alcanzarlos. Para ello, no basta con definir la cantidad de dinero a invertir, sino también cómo se ha de invertir.

Este proceso es conocido en inglés como asset allocation. Y trata de mantener una buena distribución del capital entre los diferentes activos que ofrece el mercado. Cuando hablamos de distribución, se trata simplemente de repartir el capital entre diferentes categorías de activos como acciones, bonos, inmuebles... Esto con el fin de equilibrar el riesgo y la rentabilidad, en función de los objetivos planteados en el paso anterior.  

4. Diversificar la cartera 

Diversificar es la mejor manera de minimizar el riesgo y maximizar la rentabilidad. Pues, en general los activos suelen comportarse de manera diferente según los entornos y contextos del mercado.  Evita atar tus inversiones a un mercado en concreto, una industria en particular o una zona geográfica. En este sentido, te aconsejo que busques diversificar de manera global. Esto es una estrategia que procura adquirir activos de diferentes mercados y regiones del mundo. De esta manera conseguís distribuir el riesgo entre distintos mercados. 

La diversificación global es una manera inteligente de diversificar. No se limita entonces a los sectores, sino, además, se distribuye entre diferentes países. De forma que, si la bolsa norteamericana se ve afectada, las posiciones en Japón no se ven afectadas. Entonces, invertí en diferentes sectores: oro, bonos corporativos, inmuebles y criptomonedas.

Si se trata de acciones, abarca diferentes sectores desde empresas del sector financiero e industrial, hasta las empresas tecnológicas. Pero al mismo tiempo apuesta por diferentes mercados geográficos. Dado que está puede ser una tarea compleja, puedes optar por destinar parte de tu capital a comprar participaciones en Fondos Cotizados en sectores como el oro o desarrollos inmobiliarios. 

5. Realizar reajustes periódicos 

Si pensas que una vez armada tu cartera, tu trabajo ha terminado, estás equivocado. En las inversiones nunca se puede activar el piloto automático. Los mercados están moviéndose constantemente. Y si no haces nada, este movimiento terminará por romper el equilibrio entre riesgo y rentabilidad de tu cartera.

Por ello, es indispensable mantenerse atento para poder hacer los ajustes necesarios. Este reajuste permite reevaluar y corregir la asignación de activos y la diversificación cuando sea necesario.  

*El autor es analista técnico de mercados financieros

Creador de la Academia Sé diferente

Abogado