Ciudadanos Corporativos: la FIFA

En el mundo entero se está debatiendo sobre la vigencia del sistema democrático y de su pilar fundamental: la representación legislativa

En el mundo entero se está debatiendo sobre la vigencia del sistema democrático y de su pilar fundamental: la representación legislativa.

La Unión Europea va construyendo a fuerza de experiencias y fallos de los tribunales europeos un entramado que recepta (obliga a receptar) a sus países miembros, una legislación homogénea, supranacional y muy técnica que, emitida en su mayoría por el Consejo de la Unión Europea deprime las críticas englobadas en el conjunto multiforme de “déficit democrático” que usamos también por acá, ante múltiples situaciones particularmente criticables y según la necesidad argumental del encartado.

Un Parlamento de amplia representatividad, con reglas que obligan a la búsqueda de genuinos consensos, poder presupuestario y control político del Consejo de la Unión cierran un sistema coherente. Vale la pena aclarar que el Brexit redujo las divergencias que surgían de la recepción de la diversidad de fuentes que imponía la amalgama del derecho continental europeo con el common law.

Por su parte , los Estados Unidos de Norteamérica, haciendo gala de su pragmatismo indolente, nunca renegaron de su sistema de precedentes jurisdiccionales obligatorios. La mecánica del establecimiento de un orden jerárquico de las decisiones judiciales que, al interpretar las normas, ordenan las conductas sociales vienen de una tradición que atraviesa toda su historia constitucional. Sin culpas ni necesidad de analistas, las potestades políticas del Congreso yankee y la convivencia de jueces con y sin mandatos de por vida, hacen tolerable hasta la elección no obligatoria de autoridades. El tema deficit democrático no tiene ámbito de desarrollo intelectual ni en twitter, lideren demócratas o republicanos. Como dato de color, quedará para los próximos años seguir de cerca la cuestión del aborto ante la resolución de la Suprema Corte de USA y la actitud de los Estados en su legislación sustancial local.

Y por acá, como siempre, en otra refundación. Nuestra recurrente tendencia a empezar de nuevo y sostenida en la confusión, mezcla de soberbia con autoindulgencia que nos hace vernos como un Ave Fénix, que se parece más al castigo que le impusieron a Sísifo o al periplo del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, fundador de Caracas en pleno centro de Caracas. Aficionades a Les Luthiers de parabienes. Injustos periodistas deportivos que necesitan descubrir maradonismos en Messi -GOAT-, mientras disfrutamos el mundial de la FIFA y nos informamos de la justicia legítima, justicia militante, justicia escondida, justicia mediática y los arbitrajes de Qatar; nos olvidamos de la seguridad, la inflación y tiramos de la cadena nacional para que todo corra igual o de lo mismo como escribió el inmortal, Discépolo.

Demasiadas justicias en redes y medios que alientan al descrédito ocultando la justicia independiente que es la gran mayoría del sistema que día a día contribuye con la paz social y la seguridad jurídica indispensable para existir en el mundo global y digitalizado donde el Covid hizo estragos. Desastre universal con mayores o menores daños según la pericia de cada gobierno, y las vacunas que supieron conseguir. La pandemia se llevó a los oficialismos de todo color y estirpe, pero eligió los años entremundiales para no confrontar con la FIFA que, ya que estamos les recuerdo, expulsó a Putin de Qatar mientras la OTAN no lo enfrenta y nosotros le abrimos las puertas del subcontinente.

Es el futbol uno de los grandes sectores de la economía global en el que más incidimos, más aún que en alimentos o energía. Donde la sequía futbolera solo afecta a los clubes o selecciones. Y donde los aviones reemplazan la ineficiencia de los batitubos o gasoductos al exterior.

En este sector se ve con claridad la fuerza con la que los Ciudadanos Corporativos (como los bautizó Iglesias Sevillano) deciden, ordenan y regulan las reglas de juego. Fair Play financiero, normas propias, tribunales propios, supraautoridad mundial, inversiones siderales, posicionamiento mediático, adhesion popular, VAR, políticas plurianuales (localización de las sedes), expansión global, multiculturalidad y miles de etcéteras conforman un esquema más poderoso que el de la mayoría de los estados soberanos. El G20 + FIFA en Argentina 2018 es una muestra más de la presencia e influencia de estas gigantes corporaciones. G20 estados soberanos y un Ciudadano Corporativo. Tapar el sol con la mano o hacer visera. Se viene un cambio de era. Volviendo a Argentina 1985 y secularizando 1986. Espero.

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