** Directora de Legales – Derecho Aduanero y Cambiario de Lisicki Litvin

El 4 de marzo de 2002, en el marco de la severa crisis económica por la que atravesaba la Argentina, el ex Ministerio de Economía dictó la Resolución N ° 11/02 mediante la cual se fijaron los derechos de exportación a todo el universo de mercaderías identificadas en el Nomenclador Común del Mercosur ( NCM ).

Esa resolución fue cuestionada judicialmente y la Corte Suprema de Justicia de la Nación sostuvo su invalidez, pero “ entre el 05.02.2002 (fecha en que entró en vigor la resolución) hasta el 24.08.2002, momento a partir del cual rige la ley 25.645, disposición que le otorga a su contenido rango legal.

En consecuencia, nos encontramos con una norma que tiene el rango de resolución ministerial pero que fue convalidada por una ley y la CSJN. Por lo tanto, desde el año 2002 hasta el año 2015, a partir de esta construcción jurídica fueron exigibles los derechos de exportación, con sus distintas alícuotas, en virtud de la cual, la Argentina es el único país en el mundo que, como principio general, grava las exportaciones de todo el universo arancelario , y bajo un sistema casuístico exceptúa a ciertas posiciones arancelarias, y lo hace para incrementar la recaudación fiscal .

Mientras que en espacios multilaterales (por ejemplo, OMC), regionales (por ejemplo, Mercosur) y bilaterales, los Estados pactan las reducciones de las alícuotas de los derechos de importación a fin de que sus productos sean más competitivos en los mercados externos, como así también negocian la eliminación y / o disminución de las barreras para-arancelarias para facilitar el ingreso de sus productos, la Argentina impone tributos a la salida de sus bienes haciéndolos más costosos. Qué paradoja: de qué sirve que se reduzcan los derechos de importación aplicados por nuestros socios comerciales si productos son caros y dejan de ser atractivos por su costo de adquisición…

Por esta razón, mediante el Decreto N ° 133/2015 (16.12.2015) se estableció una alícuota del 0% a las exportaciones de ciertos productos. Luego, con los Decretos N ° 160/2015 (modificado por el Decreto N ° 26/2016 y 640/2016) y 349/2016 se hizo extensiva dicha alícuota del 0% al resto de las posiciones arancelarias (excepto en los casos expresamente detallados ).

No obstante, una vez más las necesidades fiscales avasallaron las posibilidades de ganar nuevos mercados y aumentar los volúmenes de exportación, por lo que, luego de 3 cortos años, el Decreto N ° 793/2018 (04.09.2018) y el Decreto N ° 865/2018, reestablecieron los derechos de exportación, en virtud de los cuales todas las posiciones arancelarias quedaron alcanzadas por la alícuota del 12% -con topes-, con la salvedad de aquellos productos que fueron gravados con una alícuota mayor.

Al igual que la Resolución N ° 11/2002, la constitucionalidad de los Decretos N ° 793/2018 y 865/2018 fue analizada en más de un caso judicial, donde se concluyó que los derechos de exportación sólo son válidos a partir de la Ley de Presupuesto N ° 27.467 , es decir, desde el 03.12.2018, el cual además estableció un límite del 30% para los derechos de exportación.

Los topes contemplados en la Ley de Presupuesto N ° 27.467 fueron modificados por el artículo 52 Ley N ° 27.541.  En virtud del artículo 755 del Código Aduanero y esta última ley, hasta el 31 de diciembre de 2021 el Poder Ejecutivo tiene la facultad de alterar las alícuotas en función de las necesidades de recursos fiscales y de la coyuntura de los internacionales . Tales topes son: 33% porotos de soja, 8% hidrocarburos y minerales, 5% productos industriales, 5% productos agroindustriales (economías regionales), 15% restantes productos.

Reducción de retenciones

Recientemente, dos decretos redujeron las alícuotas aplicables a determinados bienes, fijándolas en 0%, 3%, 4%, 4,5% y 5%. En los considerandos del Decreto 789/2020 se reconoció que las alícuotas que han sido fijadas mediante el Decreto 230/2020 “generan ciertas asimetrías , ocasionando que determinados productos tienen poco diferencial o aún mayores alícuotas que las materias primas requeridas para su producción. Que dicho esquema genera un desincentivo a la inversión en la fabricación de productos con mayor valor agregado, impactando negativamente en el empleo y en el desarrollo de conocimiento y tecnología en lo que respeta a ciertos insumos elaborados y bienes finales detallados en los anexos del presente . ”

Por su parte, el Decreto N ° 1060, alcanza bienes agroalimentarios de las economías regionales que representan cerca del 40% de las exportaciones argentinas del sector.

Reintegros de exportación

Los Decretos 789 y 1060también modificaron los porcentajes correspondientes a los reintegros de exportación aplicables a ciertos bienes. Con estas modificaciones existen posiciones arancelarias en las que los reintegros resultan ser superiores a las alícuotas de los derechos. Esta regulación tiene un claro impacto financiero para el exportador porque primero debe pagar los derechos y luego de una gestión administrativa y una vez cumplidos ciertos requisitos (entre ellos, el ingreso de las respectivas divisas) recibe la acreditación de los reintegros.

Por lo tanto, aun cuando en los considerandos del Decreto N ° 1060/2020 se manifiesta que “ con esta medida se pretende defender la sostenibilidad y progresividad fiscal, así como la simplicidad de la norma .”, El sistema está lejos de ser simple.

Desde un punto de vista práctico y financiero, tanto para el sector exportador como para el sector público, ¿no sería más sencillo y eficiente, eliminar los derechos de exportación y los reintegros? En todo caso, ya que podrían mantener únicamente para aquellos bienes que tengan un verdadero en los mercados externos y que requieran de este estímulo transitorio para poder penetrar en tales mercados hasta fidelizar a los seleccionados clientes (ello a fin de evitar las quejas de la comunidad internacional sobre los subsidios a la exportación).

 

Exportaciones, pymes y tipo de cambio

De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Productivo, la Argentina registra una caída sostenida en sus exportaciones en los últimos años. En esta disminución también se advierte la baja participación de las Pequeñas y Medianas Empresas ( PyMEs ) en el volumen exportado: en 2019 representó sólo el 17% del total.

Por lo tanto, para revertir esta tendencia negativa, el 11.11.2020 dicho Ministerio anunció la creación de un plan de desarrollo exportador de las PyMEs consistente en cuatro ejes: capacitación, asistencia técnica, promoción y posicionamiento, y financiamiento.

Fomentar el incremento de la demanda agregada a través de exportaciones es un propósito loable y alentar y profundizar la cultura exportadora para ver los frutos a mediano / largo plazo, son políticas de Estado que transcienden a los gobiernos. No obstante, pese a los esfuerzos y costos de estos programas, ¿cómo es posible hacer realidad el sueño de exportar con un tipo de cambio oficial atrasado?

Lamentablemente, el tipo de cambio atrasado no es algo coyuntural, sino una condición que se instaló hace algunos años y pareciera que vino para quedarse, el cual deja fuera de competencia a más de una empresa, ya sea pequeña, mediana o grande.