“Tenemos una expectativa muy positiva sobre el cambio de gobierno”, expresó el embajador en Washington, Jorge Argüello, y adelantó que ya se puso a trabajar para concretar una bilateral entre Alberto Fernández y Joe Biden tan pronto como la pandemia lo permita.
Desde la vuelta de la democracia, y con la excepción de la gestión de Carlos Menem, las administraciones argentinas proyectaron mejores vínculos con las administraciones demócratas del país del norte.

Hasta la administración de Mauricio Macri se arriesgó a apostar abiertamente por las chances de Hillary Clinton cuatro años atrás pese al conocimiento previo que el jefe de Estado tenía con Donald Trump, o tal vez precisamente por ello.

En un lugar periférico del radar norteamericano, las previsiones locales valoraron de los demócratas su mayor apego al respeto a los derechos civiles, una mirada más condescendiente con América latina y a una economía global más abierta. Siempre en general, porque la historia demostró que a la hora de defender intereses, los principios suelen verse alterados, en todas las latitudes.

Alfonsín y Ronald Reagan

Como desde el inaugural mandato de Raúl Alfonsín, todas las gestiones modernas tuvieron a la deuda externa como espada de Damocles de las relaciones con Estados Unidos.
La administración del líder radical supo plantarse en el mundo como quien volvía a poner a Argentina en el mapa, luego de la oscuridad absoluta.

A la hora de los números, la tirantez fue evidente con la conservadora administración de Ronald Reagan. “Las democracias han heredado cargas muy pesadas en el orden económico”, le espetó allá por 1985 el radical a su par, en los jardines de la Casa Blanca, cuando éste le reclamó apoyo a la politica norteamericana para Centroamérica.

Alfonsín y Ronald Reagan, una historia de diferencias

Con menos diplomacia, su primer ministro de Economía, Bernardo Grispun se bajó los pantalones ante el representante de FMI en medio de la discusión sobre cuánto había que bajar el gasto.

Carlos Menem, golf con Bush y Clinton

Esta dicho, la administración de Menem marcó un cambio profundo en el vinculo, un alineamiento pleno. Sedujo a George Bush desde su primer encuentro y terminó jugando al golf con el poderoso mandatario. Las “relaciones carnales” que llevaron súbitamente al país al “primer mundo” dejaron, entre otros hitos, un aval a la implementación de la convertibilidad y la participación argentina en el envío de una fuerza naval y tropas al Golfo Pérsico para participar en el bloqueo contra Irak. La llegada de Bill Clinton a la Casa Blanca no alteró el ritmo de la relación pese al cambio de bandera política en Washington.

Kirchner, rechazo al ALCA y a Bush

Con una economía en franco ascenso, Néstor Kirchner cambió el eje de la mirada local hacia EE.UU. El punto culminante fue el rechazo al ALCA en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, de la mano de Hugo Chávez, que Bush hijo tomó como una traición.

Kirchner fue un firme opositor al ALCA que impulsó Bush

La exitosa renegociación con los acreedores externos y la cancelación de la deuda con el FMI dieron sustento a las muestras de independencia.

En el mismo contexto, el perfil de Barack Obama hacía presagiar un acercamiento con Cristina Fernández que más allá de compartidos estilos “progres” no se verificó. La dura disputa con los fondos buitre, amparados por el juez Thomas Griesa, mantuvo en tensión el vínculo. La decisión de suscribir un acuerdo con Irán para resolver la causa del atentado a la AMIA terminó de dinamitar las relaciones. “Si me pasa algo que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte”, dijo Cristina en octubre de 2014.

Cristina y Obama, sonrisas pero cruces por el FMI

Mauricio Macri apostó al triunfo de la demócrata Hillary Clinton luego de mantener un encuentro muy amistoso con Obama y su esposa, Michelle. El triunfo de Donald Trump le hizo ganar un vínculo que reconstruyó del conocimiento de su familia con el magnate, y consiguió respaldo para el préstamos monumental del FMI.

Macri consiguió que Trump viniera a Argentina a la reunión del G20, pero lo dejó con la palabra en la boca en la presentación


Pandemia mediante, la gestión de Alberto Fernández logró cerrar una nueva renegociación de la deuda ante el inminente default y se negocia lo pripio con el Fondo. Pero el vínculo de Alberto Fernández con Estados Unidos se recordará por el la relación con Biden. Por ahora, con “las mejores expectativas”.

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