A tres meses y cinco días de las PASO, los tres grandes espacios políticos nacionales se muestran agobiados por sus respectivas crisis de conducción. Cambiemos, en medio del asedio a Mauricio Macri para que resigne su candidatura. El kirchnerismo, cada vez más impaciente por una definición de Cristina Fernández de Kirchner que ordene y permita avanzar. Alternativa Federal, expectante de un escenario cada vez más cambiante, con Sergio Massa y Roberto Lavagna como socios y enemigos a la vez. Esa incertidumbre marida con la crisis económica, que explica el samba interno en Cambiemos y abona las esperanzas de la oposición. La alianza gobernante es hasta tal punto un polvorín que en la Casa Rosada la lupa no está puesta en lo que pasará en tres meses, sino en la Convención del radicalismo, que será en tres semanas.

En la UCR no hay posturas uniformes y tampoco un dirigente o sector con capacidad de conducir al resto. Cada uno juega su juego en los medios y cuando haya que contar los votos, a fin de mes, la matemática dirá. Los convencionales tendrán, según muestra la previa, tres opciones: mantener como está la sociedad electoral con el PRO y la Coalición Cívica, terminarla o, con la alianza ratificada, autorizar además al Comité Nacional, que preside el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, a charlar con otras fuerzas.

La apuesta del mendocino es clara: jugar a la apertura. Los otros dos gobernadores del partido, Gerardo Morales y Gustavo Valdés, se fueron acercando a esa visión en los últimos días. El jujeño participó de la presentación del libro de Martín Lousteau en la Feria con un videito ad hoc. Muy distante de lo que había dicho hace dos meses, cuando lo cruzó públicamente por su reclamo de una primaria en Cambiemos. "Tiene un perfil de una construcción personal más que colectiva, no se me pasó nunca por la cabeza que pueda ser candidato", lo había ninguneado en marzo. Ahora no lo ve con tan malos ojos.

Si Servini rehabilita las colectoras, en Cambiemos creen que Vidal debería ir con Macri y con Lavagna

Sumó ayer leña a ese fuego Julio Cobos, desde Mendoza. "Hoy nadie puede garantizar la permanencia de la UCR en Cambiemos", diagnosticó. Y pidió que el radicalismo se comprometa a respetar la resolución que surja de la impredecible votación en la Convención. "En su momento, la decisión de ser parte de Cambiemos ganó 60 a 40 y los que perdimos, apoyamos", se encargó de señalar al diario Uno de Mendoza. Abrió el paraguas.

Con la excusa de su libro, Lousteau escenificó el domingo el apoyo que tiene la postura de la ampliación de Cambiemos en una misma foto. Estuvieron acompañándolo en la sala Jorge Luis Borges de La Rural (la misma que un día antes había alojado a Axel Kicillof y que el jueves recibirá a la ex presidenta) a Cornejo, Rogelio Frigerio, Horacio Rodríguez Larreta, Ricardo Alfonsín, Daniel Angelici y Silvia Lospennato.

Las alquimias, como viene contando en estas páginas Alejandro Bercovich, están a la orden del día. Y la que imagina Cornejo lo excluye a Macri y combina en la misma boleta nacional a María Eugenia Vidal con Lousteau. Por propuestas como esa, la gobernadora nunca termina de recuperar la inmejorable relación que tuvo con el Presidente hasta meses atrás. No son pocos en la política bonaerense los que vieron una pelea interna en la difusión que tuvo la denuncia por acoso contra Manuel Mosca, presidente de la Cámara de Diputados bonaerense. Quienes llevaron el tema puertas adentro son alfiles de Macri. Entre ellos, Laura Alonso y Alejandro Rozitchner. Mosca presidió la comisión que analizó la posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. El último intento visible que expresó Vidal de alejarse de la boleta del Presidente.

La preocupación que mostró la Casa Rosada sobre qué camino elegirán los radicales a fines de mayo en sede a definir (suenan puntos tan distantes como Jujuy o La Plata) está en línea con las expectativas de Alternativa Federal. Ese espacio espera recibir como maná algún tipo de ordenamiento de boca y acto del cordobés Juan Schiaretti, que el domingo revalidará sus credenciales de primus inter pares del peronismo del medio. ¿Sumará a Lavagna a los festejos que prepara para esa noche? ¿Y a Massa? De ahí puede surgir una primera señal. La segunda debería ser, evalúa uno de los armadores bonaerenses, una réplica ampliada de la foto que dio nacimiento al acuerdo. Estaban aquella vez, alrededor de una mesa, Schiaretti, Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto. En la próxima, aseguran, deberían aparecer Lousteau, el socialista Miguel Lifschitz, la titular del GEN, Margarita Stolbizer, y los radicales desencantados del macrismo. "Si Cambiemos sigue cayendo, lo del radicalismo va a ser más fuerte que lo de Alfonsín, (Jorge) Sappia y (Federico) Storani", prometen. Esperan un aluvión.

El punto débil de ese armado sigue siendo la provincia de Buenos Aires. A muchos dirigentes del interior bonaerense les pasa lo mismo que a Marcelo Tinelli. Quieren participar, se muestran dispuestos, creen en el proyecto, pero cuando piden precisiones sobre candidaturas y armado nadie les da certezas. Falta un mes y una semana para la inscripción de alianzas. Y un mes y veinte días para el cierre de listas.

En medio de la fiebre de alquimias y alquimistas, la jueza federal con competencia electoral María Servini de Cubría se tomó vacaciones hasta fin de mes. Cuando vuelva, debería resolver (ya que su subrogante no tomará una decisión de tal magnitud) qué hacer con el pedido del peronismo para que deje sin efecto el DNU anticolectoras de Macri. Al filo del cierre de alianzas y candidaturas, es una definición que podría alterar una vez más el tablero electoral. En caso de que la jueza lo avale, el peronismo podría resolver parte de su discusión vía colectora. Una fórmula que ahorra negociaciones ásperas y, dicen los alquimistas, garantiza resultados. Pero, como en todo buen juego de ajedrez, sus rivales piensan en el movimiento siguiente. Si Servini restablece las colectoras, dicen algunas voces en Cambiemos, Vidal debería entonces aparecer como candidata no sólo en la boleta de Macri sino también en la de Lavagna.