Desarrollo industrial: el aluminio argentino

Existe consenso sobre la relevancia de la manufactura argentina en el aparato productivo

En 1886, el químico estadounidense Charles Hall solicitó la patente por la electrólisis de alúmina procesada en celdas electrolíticas para obtener aluminio líquido, que utilizará en la Pittsburgh Reduction Company. Establecida en Pittsburgh, Pensilvania. En 1907 cambió su nombre a Aluminum Company of America, ALCOA

Ese mismo año, el ingeniero metalúrgico francés Paul Héroult reclamó una invención idéntica, a posteriori de dos juicios quedó indeterminada la autoría primogénita, por lo cual la técnica se denomina proceso Hall-Héroult.

Casi ochenta años después, mediante Decreto 267/70, se implementó en la República Argentina el Programa de Desarrollo de la Industria del Aluminio con una profunda vinculación intrasectores, que preveía: en el ámbito Público, la instalación de una abastecedora de energía y un puerto, mientras en el Privado la construcción y puesta en marcha de una planta productora.

De esta manera, se asociaron "en mancomún" los objetivos del estado nacional con los de la Fábrica Argentina de Telas Engomadas, FATE.

Para financiar la iniciativa fue clave el Decreto 2166/70, que permitió al contribuyente diferir pagos del monto adeudado en impuestos a ganancias y ventas, hasta un máximo del 60% del capital social del emprendimiento.

Paulatinamente, las distintas etapas del proyecto fueron concretándose. El 27 de julio de 1974 se inauguró la fábrica en Puerto Madryn, Chubut, una de las más grandes en el sur hispanoamericano: Aluminio Argentino SAIC, Aluar. En la actualidad, tiene ingresos estimados en U$S 1068 M (tipo de cambio oficial), emplea 2.180 personas y ocupa el décimo séptimo lugar en capitalización bursátil local.

Poco después, 23 de noviembre de 1975, se completaron las instalaciones portuarias de aguas profundas, muelle mineralero Almirante Segundo Rosa Storni, para la recepción de materia prima importada y la exportación del metal producido.   La alúmina es importada debido a las escasas reservas naturales de bauxita (mineral originario) en el territorio argentino, que no hacen rentable su explotación.

En 1978 se celebró la apertura de la Central Hidroeléctrica Futaleufú , en Trevelín, Chubut, que abastece con 472Mw. La instalación en cercanía de la Central Hidroeléctrica Futaleufú, brindando energía eléctrica (15,1 Mw/h x tn) para la fabricación de aluminio primario, generó una ventaja estratégica.

A partir de ese entonces al presente, la empresa integrada verticalmente sostuvo un plan de inversiones, incrementando su capacidad operativa desde las iniciales 140 mil tn/año a las actuales 566 mil tn/año proyectadas , absorbidas 30% por el mercado interno y 70% por el externo. La transformación manufacturera de Aluar comprende: aluminio líquido para productos destinados al transporte, construcción, electricidad, entre otros.

Las últimas dos décadas

Las variables claves de la actividad y su evolución en el presente siglo, se sistematizaron en el Cuadro.

De su comparación puede inferirse que:

  • la producción de aluminio primario tuvo variaciones pari passu el precio internacional , así el 2020 se retrajo 19,8% respecto del 2011. En septiembre 2021, alcanzó un máximo en 13 años de 3000 dólares por tonelada
  • la cantidad de trabajadores mensualizados decreció 13,4%, infiriéndose una mejora de la productividad,
  • la demanda doméstica se triplicó desde el 2002 al 2011, para disminuir hasta 2020 un 24,7%,
  • la exportación de aluminio primario aumentó, entre puntas, 19,9%, y
  • la importación de semi elaborados creció 213,5% a lo largo del ciclo.
Aluminio para un país industrial

Existe consenso dentro de la sociedad argentina, como de la disciplina económica, sobre la relevancia de la manufactura argentina en el aparato productivo.

 

Desarrollo industrial: el aluminio argentino

 

Ahora bien, a pesar del mencionado acuerdo conceptual, "raudamente" el camino bifurca en dos miradas ideológicas antitéticas que sostienen: 

  • la "competencia" como "ordenador" del comportamiento singular, para obtener el "punto óptimo" del funcionamiento social y, por lo tanto al elegir la apertura indiscriminada del mercado doméstico a los bienes importados, relativiza sus consecuencias negativas (productivas y sociales) so pretexto del paradigma de la "destrucción creativa" . Joseph Schumpeter (1883-1950) popularizó la expresión en su libro "Capitalismo, Socialismo y Democracia" (1942) para describir el proceso disruptivo de transformación que acompaña la "innovación".
  • la "mancomunidad" , entre personas físicas o jurídicas, para la "realización" individual y comunitaria, que considera la empresa debe orientar su plan de negocios a una finalidad superior, la búsqueda del bien común.

En este marco, la siderurgia en aluminio expresa, en su seno, la contradicción ut supra mencionada.

Si la decisión de la "intelligentsia dominante" fuese: 

  • la primera alternativa, implicaría desentenderse del devenir del emprendimiento, obviando considerar su incidencia en los recursos humanos, ambientales y de aquellas surgidas de un profuso análisis estructural. Por ejemplo, la decisión estratégica respecto de sí la Nación Argentina debe producir aluminio para abastecer, entre otros, su sistema de defensa nacional. O
  • la segunda, debe obligatoriamente complementarse con la fábrica industrial (buscando su "máximo rentable empresarial") identificada estructuralmente, con sus similares en los "mercados de referencia" .

En este último caso, el conjunto social deberá mensurar los "costos a incurrir" para lograrlo, ya que siendo la empresa en cuestión "tomadora" del precio internacional de la alúmina y contando con una tecnología compatible a nivel mundial, el vector de competitividad a escala global es la provisión (incluso siendo necesario el desarrollo y construcción de un generador específico ), en cantidad y valor ad hoc, del insumo energético. La cantidad y precio adecuado del insumo energético podría incluso demandar la construcción de una fuente generadora, que excede la capacidad de inversión de la planta en cuestión. En este caso, las políticas públicas deberían contemplar su provisión.

El esfuerzo de la civitas debe ser correspondido con un precio de venta salida del planchón, en un rango cuya comercialización posibilite la transformación de la materia prima resultante aguas abajo, vis à vis terceros países, en condiciones competitivas.

Estas singularidades presentadas (y dada la imposibilidad, por la envergadura local, de instalar una segunda planta rentable), determinan que la planificación a largo plazo sea el esquema propicio para la asignación de recursos en el sector .

Así, las acciones consistentes deberán coordinarse para consolidar la cadena del aluminio, con el propósito de asegurar una política acorde con el mejoramiento del entretejido social y económico del país, en la ejecución de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción. ¡Feliz Natividad de Nuestro Señor Jesucristo!

 

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Leandro Cárcamo Manna y Marcos von Ifflinger

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