El ministro de Economía, Martín Guzmán, sentenció que la deuda por 45.000 millones de dólares que el gobierno conducido por Mauricio Macri selló con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) es "el principal problema" que heredó la actual administración nacional y que "acabar con la dependencia del FMI es un acto de soberanía", motivo por el cual se está trabajando para llegar a un acuerdo de reestructuración en el cual el principio de soberanía económica sea "absolutamente innegociable".

El jefe del Palacio de Hacienda no se calló nada en una disertación en el Centro Cultural Kirchner sobre la deuda externa de la cual participaron el exministro de Finanzas de Grecia Yanis Varoufaki, y el economista y exministro de Conocimiento y Talento Humano del Ecuador, Andrés Arauz.

Guzman deslizó que "desde el lado del FMI, fue un préstamo político". "El Fondo no lo va a reconocer, Estados Unidos tampoco. Pero resulta ser que quien era el director ejecutivo dijo públicamente que este había sido un préstamo de apoyo al gobierno anterior". Se refería al actual titular del Banco Interamericano de Desarrollo y que entonces estaba como Director Ejecutivo de Estados Unidos en el FMI, Mauricio Claver Carone. Carone reconoció públicamente que aquel programa fue un "apoyo político" a la campaña electoral del expresidente Mauricio Macri cuando buscaba su reelección y que es "ahora el pueblo argentino el que lo está pagando".

 

Deuda en dólares en los Gobiernos de Cristina y Macri 

 

Para entender un poco más la situación financiera es importante señalar que durante el primer gobierno de Cristina Kirchner la deuda en dólares aumentó un 11 por ciento, mientras que en el segundo Gobierno aumentó un 22 por ciento. En total en sus dos mandatos, la deuda en dólares aumentó un 36 por ciento. Ahora bien, durante la gestión de Mauricio Macri aumentó en su mandato la deuda en dólares en un 51 por ciento. 15 puntos más de lo que lo hizo Cristina en sus dos mandatos de gestión.

En 2005 y 2011 se llevaron a cabo los canjes de reestructuración de deuda. En 2020 figura un "aumento" de la deuda en función del porcentaje del PBI, pero en verdad hubo una caída del PBI de más de 9 puntos ocasionado por la pandemia. Por tanto, no es que aumentó la deuda, sino que se disminuyó la base por la cual se calcula su porcentaje.

“Si queremos un acuerdo se tiene que apurar el FMI. Siempre se puede decir que no. Lo peor de todo es un mal acuerdo. ¿Qué es un mal acuerdo? Un acuerdo que, en lugar de definirse sobre la base de una alianza con nuestro pueblo, vaya por el camino de que otros, con intereses distintos, buscan empujar. A eso hay que decir que no”, remarcó Guzman.

Luego indicó que lo que ahora el gobierno tiene que lograr es que el FMI deje de ser una carga desestabilizante en la balanza de pagos. “Eso es lo que estamos buscando: un acuerdo sobre la base de lo que es nuestra programación económica para tranquilizar la economía argentina”.

 

 

Devaluación, deuda y bono centenario

Recapitulemos, en 2018 los numerosos volúmenes de deuda externa contraída hasta principios de ese año favorecieron un escenario de apreciación cambiaria. Junto a los atractivos intereses ofrecidos por los títulos de deuda de corto plazo del Banco Central y la desregulación a los movimientos de capitales internacionales propiciaron el arribo de capitales especulativos.

El acuerdo con el FMI fue la punta del iceberg del endeudamiento siniestro y sistemático del gobierno de Mauricio Macri. Sumado a la deuda de 45.000 millones de dólares que el gobierno de Cambiemos tomó con el FMI, en 2017 se emitió el bono por 2750 millones de dólares a 100 años durante la gestión de Luis Caputo en el Ministerio de Finanzas del gobierno de Macri.

Lo que sucedió fue que Argentina aceptó por 100 años una tasa de 7,9 por ciento anual, "sin posibilidades de rescate anticipado en caso de que las condiciones internacionales cambiaran, producto de impracticables cláusulas incorporadas en el prospecto de emisión", cuestionaron desde la Auditoría General de la Nación que a principio del vigente mes presentó un informe el cual afirma que Caputo se habría beneficiado personalmente con la operación.

Con esa operación se garantiza a los inversores una tasa de 7,9 por ciento por un siglo, cuando en 2017 la tasa de interés de Estados Unidos era de 1 por ciento. Es decir, recurrir al FMI fue la última instancia de endeudamiento pero en realidad se configuró toda una estrategia de doblegamiento financiero que nos trae al día de hoy.

Cómo renegociar la deuda externa

Pero volvamos a los planes del ministro de Economía para resolver la deuda externa. En el debate sobre la deuda internacional afirmó que desde el gobierno buscan “un acuerdo que a la larga sea sostenible. Ahora, es tan grande la deuda que va a llevar distintos pasos para poder ir resolviendo este problema", destacó el ministro.

El ministro sostuvo que "estamos tratando de refinanciar esa deuda en cuotas, de modo que no impida el desarrollo de las oportunidades de nuestro pueblo", ya que el crédito que le dio el FMI al gobierno de Macri lo está pagando el pueblo argentino “con menos oportunidades de empleo y más inflación".

De hecho, insistió que el año que viene "no va a haber devaluación" del mismo modo que no la hubo el año pasado, a pesar de que muchos el año pasado decían que se venía una devaluación, ya que el Banco Central acumula reservas, hay superávit comercial y exportaciones en crecimiento. Ahora bien, la situación económica, donde el gobierno sabe que tiene dólares para evitar una devaluación, pero no para hacer una política similar a la de 2011-2015, es un aspecto que genera debates hacia dentro del Frente.

También le respondió a quienes piden romper con el FMI. “¿Uno puede patear el tablero y decir afuera el FMI? Acá lo que hay que entender es que el rival también juega. Acá estamos hablando de la relación de un Estado Nación y todos los Estados Nación del mundo. Estamos hablando de la integración de la Argentina en el mundo”, sostuvo.

Sobre el cierre de su exposición, Guzmán recordó que "el Gobierno conduce pero es importante que los distintos sectores del poder económico acepten la premisa de nuestro gobierno de buscar un acuerdo que funcione, no cualquier acuerdo". "Esto sólo puede lograrse con un proyecto que ponga al pueblo trabajador como protagonista. El único espacio político que ofrece esto es el nuestro".

* Economista e integrante de Paridad en la Macro