El ministro Martín Guzmán presentó ante la Cámara de Diputados el Programa de Sostenibilidad de la Deuda, en un discurso realmente duro, sugiriendo que se presentará una oferta menos amigable de lo esperado. Mencionó que se avecina un proceso de reestructuración en que los tenedores de bonos podrían sentirse frustrados, pero espera que todos los actores se sienten en la mesa de negociación para así evitar mayores pérdidas para todos. Guzmán dejo en claro que la sociedad argentina siempre estará en primer lugar, y que el Gobierno no permitirá que la frustración de los inversores los afecte. Esperamos un impacto negativo en los bonos tras este discurso del Ministro, ya que muchos inversores esperaban negociaciones amigables y bajos recortes en los valores presentes de los bonos.

Percibimos al ministro como demasiado dogmático en varios temas, pero no estamos seguros de si su tono tenía la intención de reducir las expectativas de los inversores de un acuerdo amistoso al dirigirse a los votantes del Frente de Todos, o si el Ministro mantendrá ese nivel de dogmatismo en futuras negociaciones. Por otro lado, se espera que la diferencia de precios entre ley local y ley externa se reduzca, ya que dijo explícitamente que ambos recibirán el mismo tratamiento.

Tras repasar todas las medidas que el gobierno ha tomado desde que asumió el cargo, dio algunos detalles sobre los supuestos detrás de sus cálculos de sostenibilidad. Guzmán presentó tres caminos fiscales potenciales, destacando puntualmente uno que llamó “realista o factible”, el cual incluye un equilibrio primario para 2023 y una convergencia a 0,6%-0,8% en el mediano plazo, y otro escenario con equilibrio primario para 2022 para luego alcanzar superávit de 1%. Los supuestos sobre el PIB real y el crecimiento de las exportaciones son del 2% y del 4%, respectivamente.

El Ministro destacó varias veces la existencia de un programa económico consistente e integral detrás de cada decisión que han tomado, y que todas las medidas tomadas fueron detalladamente pensadas. Pudo percibirse algo irónico al hablar sobre la presentación del programa económico, diciendo que un programa integral no es solo una presentación de Power Point con pronósticos de largo plazo, mientras que prometió presentar, pronto, todos los números en un comunicado oficial. Consideró que este programa es posible de lograr, transformando la deuda en sostenible, de manera que el país tenga la posibilidad de tomar deuda a tasas por debajo del 7%. Creemos que el nivel de tasa mencionado es demasiado optimista para Argentina, incluso con un gran recorte de capital.

En términos de deuda, Guzmán mencionó que los bonos bajo ley local y extranjera recibirán el mismo tratamiento, ya que considera que esa decisión es clave para construir un mercado de capitales, lo que es fundamental para tener un programa económico consistente e integral. En lo que respecta a la relación con los inversores, marcó una diferencia entre los inversores locales y extranjeros, diciendo que los tenedores locales están cooperando, mientras que hay otras personas que se encuentran jugando a otro juego. “Los inversores deberían elegir un lado” afirmó, una afirmación que nos recordó a la diferenciación que se incluyó en la declaración que acompañó el re-perfilamiento del bono Dual, entre los inversores de largo plazo y especuladores. Guzmán agregó que no permitirán que los inversores extranjeros determinen la política económica, y que el país será quien decida el camino fiscal, monetario y financiero.

Certificó que hay conversaciones sobre el programa económico con el FMI, mientras señalaba que existían algunas diferencias en la definición de un camino sostenible. Sin embargo, están trabajando de manera constructiva con la nueva administración del FMI, la cual calificó como refrescante. Guzmán dejó en claro que todos son culpables de la situación actual de la deuda argentina y de la crisis social, el FMI y los acreedores.

Mirando hacia adelante, esperamos que el Ministro presente algunos números en relación a la sostenibilidad de la deuda, aunque probablemente lo haga la semana próxima, luego de las reuniones con la misión del FMI. El cronograma presentado por el Tesoro incluye la elección de un asesor financiero y el comienzo del periodo de diez días para las reuniones con los acreedores. Finalmente, la oferta final sería presentada la segunda semana de marzo.
Todavía no está claro si el discurso fue parte de una estrategia de negociación para reducir las expectativas de los inversores sobre un acuerdo amistoso, o si estos serán los términos y condiciones de negociación del acuerdo. Esperamos descubrirlo en un futuro cercano.

*Head of research de Balanz