La movida del BCRA de direccionar una creciente proporción de la liquidez bancaria hacia créditos a tasas bajas, para apoyar a las Pymes que están sufriendo de lleno el impacto de la cuarentena, no está teniendo los resultados deseados.

Para dicho fin, el BCRA dispuso, mediante la Comunicación A6937 del 19 de marzo, una reducción en la tenencia máxima de LELIQ que pueden tener los bancos, así como una reducción de encajes atada a los préstamos que los bancos otorguen a Pymes a la tasa preferencial del 24%.

Acompañando estas medidas, el BCRA bajó la tasa con la que remunera a los bancos por sus colocaciones en el BCRA a 1 día (en la forma de Pases Pasivos) de 15,2% al 11,4%, mientras que en los últimos vencimientos de LELIQ, estuvo renovando por debajo del 100%, liberando de esa forma liquidez adicional.

Sin embargo, los bancos han reaccionado con una fuerte baja en las tasas pasivas, desalentando la renovación de plazos fijos por parte de sus depositantes, y manteniendo la liquidez como encajes excedentes, en lugar de cumplir con el designio de otorgar créditos a las Pymes al 24%.

La razón para este comportamiento pareciera obedecer a que los bancos no están dispuestos a asumir el riesgo crediticio para su balance de aumentar los créditos a Pymes en forma significativa. Y no se trata de un comportamiento caprichoso, sino simplemente que la reducción de encajes y el menor costo de captación no son suficiente incentivo para compensar a los bancos por el creciente riesgo de incobrabilidad de los créditos Pymes, dado el fuerte stress al que está sometida la cadena de pagos en medio de la cuarentena.

De esta forma la tasa promedio que ofrecen los bancos por Plazos Fijos (medida por la tasa Badlar) bajó desde el 20 de marzo de 29% a 23%, mientras que para inversores mayoristas e institucionales la magnitud de la baja ha sido aún más violenta, tanto para plazos fijos como para cuentas a la vista remuneradas, para las cuales la tasa bajó hasta el 1% anual.

Para lograr un apoyo eficaz a las Pymes, el BCRA va a tener que encontrar alguna manera de mitigar el riesgo crediticio, sea mediante otorgamiento de garantías o algún otro resguardo para los bancos, o buscando canales para que la asistencia llegue en forma directa a las pymes sin intermediación del sistema bancario. La alternativa de las garantías del FOGAR es un comienzo pero sigue siendo insuficiente

El problema no se limita a la ineficacia de las medidas para aumentar el crédito a las Pymes, sino que la baja de tasas está impulsando una disminución del stock de depósitos a plazo fijo en el sistema (si bien los depósitos totales se mantienen porque los plazos fijos no renovados se mantienen en cajas de ahorro y cuentas a la vista, ya que el cepo y la pandemia limitan las alternativas), y una creciente presión sobre las cotizaciones libres de mercado del dólar, que ya rondan los 100 pesos por dólar.