La crisis económica y financiera terminó de contagiar ayer a la política y el Gobierno decidió suspender la presentación del ministro Hernán Lacunza ante la comisión bicameral que controla la deuda externa. Fue luego de que se empantanaran las conversaciones con el peronismo en el Congreso. Tras numerosas negociaciones, que incluyeron escenas sorprendentes de diputados oficialistas intentando conseguir apoyos para un proyecto del que desconocen los detalles pues no ha sido redactado aún, los contactos encontraron un punto muerto. La oposición mayoritaria se niega a participar de una propuesta de canje de parte de la deuda, tal como le propone la Casa Rosada, y contraofertó con otra idea: que el presidente Mauricio Macri se haga cargo y dicte otro Decreto de Necesidad y Urgencia ( DNU) similar al que defaulteó la deuda con los tenedores de Lecap, Lecer y Lelinq, pero que abarque a los acreedores en pesos y bajo legislación nacional. Es decir, a la parte de la deuda a la que el Gobierno quería atender vía Congreso. En Cambiemos quedaron en responder, mientras mantienen la cada vez más tenue intención de que, como anunció hace ya seis largos días Lacunza, la propuesta de canje voluntario de esa deuda sea por ley.

Un DNU igual debería pasar por la revisión de diputados y senadores, pero para sostenerlo el Gobierno no necesitaría de la participación activa de la oposición, como sí necesita para aprobar una ley. De hecho, y como parte de las negociaciones, Cambiemos mostró más interés en asegurarse que el peronismo no intentará voltear el decreto con el que el Gobierno defaulteó el jueves pasado que en conseguir la ley. El primer sondeo del escenario lo llevaron adelante el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri, cuando convidaron al jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, con un plato de quesos y nueces el jueves mismo, a la hora del almuerzo.

Monzó fue repatriado por vez número mil a la mesa de decisiones del oficialismo. Esas reincorporaciones siempre se dan en medio de alguna crisis agudísima que le tuerce el brazo al tándem que integran el presidente Macri y su jefe de Gabinete, Marcos Peña. Esta vez no fue la excepción. El titular de la Cámara baja participó de la reunión en la que, junto a Lacunza, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; su vice, Sebastián García de Luca; y los senadores Federico Pinedo y Miguel Pichetto decidieron postergar sin fecha la presentación ante la bicameral. "Era show nomás y no estamos para comernos piñas", admitieron en el oficialismo.

Para el peronismo, cada vez está más claro que la única intención de involucrar al Congreso en la discusión apuntaba a coparticipar a la oposición del costo político del default más que a conseguir herramientas de gestión. "Desde el punto de vista de la administración y las finanzas, de acá al diez de diciembre no tiene impacto. Es deuda que empieza a vencer el año que viene. La querían traer acá para que sea la mancha venenosa", se quejó ante BAE Negocios un encumbradísimo diputado opositor. Y agregó: "Yo supongo que en la reunión de la que hoy participó Pichetto alguien le habrá dicho a Lacunza: mirá, los que están allá no son unos nenes de pecho. Te van a llenar la cara de dedos. Y ahí suspendió".

En la oposición, el análisis de las medidas económicas está signado por el asombro y la reprobación. "íHacen todo al revés!", se asombró el jefe de uno de los bloques más grandes del Congreso. "Primero defaultearon los pesos de las letras para que no se vayan al dólar y después pusieron las restricciones para la compra de dólares. íPero era al revés! Probablemente si ponías primero las restricciones, después no tenías que defaultear". En el Congreso de la Cámara de Agentes de Bolsa, el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, pareció darle la razón. "Hay muchas preguntas respecto al diferimiento de las Lecaps. Y sí, ahora que hay controles de cambio se podría volver a restituir el cronograma original de pagos. Si el sistema financiero o las variables se equilibran, la intención es pagarlas, repagarlas, anticiparlas o ver las alternativas que existen", afirmó. ¿El default es un error subsanable?

En medio del río revuelto, en el entorno del candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, primaban por estas horas la cautela y el silencio. Con el ganador de las PASO de viaje, en su equipo se propusieron esperar hasta hoy para evaluar las primeras 48 horas de la restricción cambiaria. El domingo, apenas después del anuncio, avizoraban dos caminos posibles: el pánico o la estabilización. "Es una medida que deberían haber tomado hace rato. Nos llevaron a un estrés a todos", se lamentaban. ¿Debería el Gobierno agregar alguna otra medida? Para quienes trabajan con Fernández, sí. "Debería haber algún ajuste en retenciones". Pero la palabra no aparece por ahora en el nuevo viejo manual del oficialismo.

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