El Gobierno espera que en las próximas horas se confirmen buenas noticias desde Estados Unidos, con el presidente Mauricio Macri de visita en ese país. El acuerdo ampliado con el Fondo Monetario Internacional y nuevas señales de respaldo de la administración de Donald Trump son los dos tubos de oxígeno extra con los que cuenta para estabilizar el frente externo y dedicarse a recomponer el sensible entramado interno, resentido por las últimas medidas y el ajuste que está plasmado en el Presupuesto 2019 que discute el Congreso.

Dólar subestimado y disparada de la deuda

La cámara de Diputados recibió el jueves al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sobre quien cayó una catarata de cuestionamientos por el lineamiento del Presupuesto y, en particular, por las subas impositivas, el recorte en áreas sensibles de la administración y el incremento del pago de deuda pública. Está previsto que  se destinen 200.000 millones de pesos sólo para pagar los intereses de la deuda, pero hay que tener en cuenta que el tipo de cambio está estimado en 40 pesos.  Si el rango fuera de entre 45 y 50 pesos por dólar como vaticinan varias consultoras, la cantidad de pesos destinados al pago de deuda externa remontaría exponencialmente. Incluso, algunos bancos como el Santander están planteando en sus informes reservados que el tipo de cambio estará por arriba de los 50 pesos.

Y dale con los UVA 

Si no vuelven a "pasar cosas", en el Gobierno creen que las variables macro y el respaldo externo le garantizan a la gestión de Mauricio Macri que pueda concentrarse en recuperar parte del electorado propio molesto por el toqueteo de sus ingresos. Y en esa línea evalúan la alternativa de poner un tope a la actualización de los créditos UVA para volver a enamorar a la clase media que apostó a la vivienda propia, pero que a los pocos meses vio como se desmadraban las cuentas y se estiraban los plazos. En el 2003, bajo el gobierno interino de Eduardo Duhalde, el Congreso debió sancionar una ley para diferenciar la indexación de los créditos para la compra de vivienda única. La ley 25.798 sancionada en noviembre de ese año creó el Sistema de Refinanciación Hipotecaria por el cual los créditos otorgados para vivienda única pasarían a actualizarse por un Coeficiente de Variación Salarial (CVS) en lugar de el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) que regía para los otros préstamos para evitar que se hicieran impagables y tuvieran que ejecutarse las hipotecas. El CER tiene como base el IPC. El UVA también actualiza por inflación. Está claro cuál es el temor en un año electoral .

El temor sobre el impacto no es infundado. Los sondeos siguen colocando a la inflación como uno de los temas prioritarios en la agenda pública. Una encuesta del Grupo de Opinión Pública (GOP) que dirige Raúl Timerman muestra que la inflación es la principal preocupación, con menciones del 65,6 % de los consultados.  Un año atrás, esa cifra estaba en 42,2%.