En las escuelas de negocios de todo el mundo se estudian distintas corrientes, escuelas y modelos estratégicos que tienen su fundamento en la historia de la humanidad y específicamente en la estrategia militar y política. Las escuelas estadounidenses y sus investigadores promovieron la lectura del general chino Sun Tzu y su libro "El arte de la guerra". Él transmitía su experiencia sobre como planificar las operaciones y los objetivos militares, los ejércitos, la logística y como lograr una victoria sustentable para los objetivos políticos. 

Para Sun Tzu lo fundamental para lograr el objetivo era conocerse a sí mismo y conocer al enemigo en los detalles más profundos. El no conocimiento de las propias fortalezas y debilidades y las de los demás asegura derrotas continuamente. Esto se aplican en varias matrices de los planes de negocios de las empresas para planificar la estrategia de negocio y utilizar distintos modelos para hacerlo. Los países fueron los pioneros en planificar y proponerse objetivos y establecer caminos estratégicos, planes, presupuestos, tácticas. Todo eso para nuestro país quedo en el pasado.

La Argentina hoy vive una circunstancia inédita en la historia. No somos capaces de entender lo que somos y tampoco sabemos lo que queremos ser. En la teoría tenemos ciertas nociones de nuestra realidad colectiva, de nuestra historia y nuestros deseos futuros, pero en la praxis, los años pasan y los procesos sociales siguen empeorando al cuerpo social. No existe una construcción política general que establezca objetivos medidos y alcanzables, que puedan mantenerse en el tiempo y que mejoren el día a día de los ciudadanos.

Industria y cambio de reglas de juego

Lo mismo ocurre en cuanto a nuestra realidad Industrial. Vemos como los dirigentes de distintas asociaciones gremiales empresarias de diversos sectores pretenden entender la imprevisible y cambiante realidad de las reglas de juego económicas y políticas de nuestra argentina. Se ha reclamado tanto un marco jurídico favorable a la inversión productiva que claramente no fue recibido por la clase política y no hay ningún horizonte de que vaya a ocurrir.

Tanto en lo social como en su política industrial, las definiciones del anterior y de este gobierno se hacen esperar. Solo son iniciativas de poco conocimiento de los sectores, con poca participación en los debates y que se deciden en cortos plazos de discusión. Para la estrategia de los negocios es importante entender la cultura, los recursos, el entorno, y como se gestionan estos aspectos con vistas a los objetivos. Sin estos "anclajes" la vida industrial de Argentina depende de la fortuna y la capacidad de mutación automática de los industriales. 

Los industriales en argentina tienen una forma de pensar de acuerdo con el contexto. Desde hace muchos años ya es difícil planificar un presupuesto, los proveedores, las importaciones y las exportaciones, la estrategia de precios, los costos para tener en cuenta, el mercado, etc… En esta realidad hay que sumarle la pandemia y la liberalidad de las nuevas generaciones con respecto a la responsabilidad del trabajo.

No podemos permanecer en el error. En la imprevisión y en la incertidumbre por años, donde las libertades personales y económicas se van restringiendo por acción u omisión de los diversos gobiernos y de la mala administración pública.

El Estado no está conformado solo por los políticos. El Estado son millones de personas que trabajan en los distintos sectores de la administración pública en el plano Nacional, Provincial y Municipal. En la mayoría de los sectores centrales de nuestra economía los negocios dependen de la prestación de servicios de las administraciones públicas que competen a cada materia. Cada repartición estatal que ejecuta y administra los poderes delegados por las legislaciones vigentes, poseen un pequeño porcentaje de la competitividad de la industria nacional.

Sistemas regulatorios y de control

Son muchos y de diversos orígenes políticos los sectores industriales que reclaman tener mayor competitividad de los sistemas regulatorios y de control. Si es complejo poder desarrollar las tareas más simples dentro del mercado argentino, es probable que empecemos a ver como nuestra economía muta a una economía de extracción. Y no por culpa de la voracidad empresarial, sino por la anomia en el control de la legislación, donde muchas reparticiones del estado actúan de manera independiente sin el respaldo de la legislación. 

Nuevamente creo que para la construcción de un país más federal e industrial debemos sostener con mayor énfasis que el estado debe asegurar la calidad en la prestación de servicios en los que pretende ser articulador. Una carrera administrativa fuerte con contenido técnico, con una Justicia independiente que haga respetar la ley en los negocios. Los organismos intervenidos, las políticas públicas con orientaciones contrarias en un mismo periodo gubernamental y otras realidades deben ser nuestra alarma de cambio.

Sin lugar a duda esto requerirá que haya nuevos liderazgos enfocados en el bien nacional y en propulsar las fuerzas productivas de agregado de valor de todo el país. Con la construcción de una agenda de largo plazo que tenga los debidos debates, y los lineamientos generales apoyados por la mayoría de aquellos que todos los días hacen de nuestro país una fábrica, un tambo, o una escuela.

Si la agenda de los gobiernos sigue divorciada de la agenda de la sociedad, el resultado será que alguno de los dos tendrá que cambiar sus prioridades para servir a la de los otros. Generalmente entrar en ese dilema, no tiene un final feliz.

*Director General de Moody Brook