Según se ve, 2022 viene bien movido en torno del Atlántico Sur. Hace unos meses, Australia anunció la creación de un fondo de USD 800 millones para promover sus intereses en la Antártida y trazó un plan para fortalecer su posicionamiento estratégico en el Continente Blanco. Mientras tanto, el Reino Unido anunció la llegada de una nueva delegada de Londres en Malvinas, que fue recibida con renovados ejercicios militares y nuevo equipamiento.

Casi en paralelo, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, voló hasta la capital británica para mantener una sugestiva reunión con el saliente primer ministro, Boris Johnson, con el objetivo de analizar alternativas de cooperación bilateral y nuestras islas figuraron en la agenda. A fines de julio, la Fuerza Aérea de Chile recibió de parte del Reino Unido el primero de tres aviones de recnocimiento militar Boeing E-3D Sentry para desempeñar misiones de “de vigilancia, exploración, reconocimiento aeroespacial y mando y control aéreo”. De inmediato se conoció la noticia que cinco aviones militares chilenos violaron el espacio aéreo argentino en ruta a Malvinas.

No es extraño, nuestros vecinos y las grandes potencias preparan el terreno para una futura renegociación del Tratado Antártico. Firmado en 1959 y en vigor desde 1961, el acuerdo reconoció y congeló los reclamos de soberanía sobre el continente helado y busca preservarlo de la competencia militar y económica. Pero los recursos naturales encontrados allí, producto de la intensa actividad científica desplegada por todos los estados parte, vuelve cada vez más irresistible la tentación de renegociarlo. Y pese a no ser un estado signatario, China sigue con atención los movimientos de todos, en particular de Australia y Japón, con quienes tiene una competencia estratégica en Asia.

 

Nueva Base Naval Antártica 

 

¿Y Argentina qué hace? Tras años de inacción, el Gobierno nacional anunció la construcción de una nueva Base Naval Integrada en la ciudad fueguina de Ushuaia, que busca ampliar y desarrollar nuevas capacidades logísticas para Argentina en la Antártida y el Atlántico Sur. Su estratégica ubicación geográfica permitirá prestar servicios logísticos y de asistencia a otros países, y complementa la iniciativa del Polo Logístico Antártico que avanza en Tierra del Fuego. Por otro lado, el Ministerio de Defensa anunció una nueva guarnición militar en Tolhuin. Pasos positivos, pero ¿suficientes para competir con las grandes potencias? Claramente no. Ni siquiera con nuestros vecinos.

Urge que Argentina avance prontamente entonces en un rearme de las capacidades militares de sus Fuerzas Armadas, para hacer frente a este nuevo escenario, que determinará su futuro. Sin un posicionamiento fuerte en la Patagonia, que incluya además el desarrollo económico de sus recursos, Argentina marcha hacia la intrascendencia global. Todos lo reconocen: gobierno, oposición, diplomáticos, analistas. Debe ser uno de los pocos temas que reúne consensos amplios, casi unánimes. Pero si bien nada es más urgente que lo estratégico, Argentina mantiene relegada en su agenda esta discusión. Es hora entonces de encarar la parte que más nos cuesta: como nos azuzaba Ortega y Gasset, “a las cosas”.