El martes, la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) decidió por unanimidad recortar 50 puntos básicos su tasa de interés, a un rango objetivo de un 1% a un 1,25%. La medida busca contrarrestar los efectos de la epidemia del coronavirus en la economía mundial. Se trata del mayor recorte implementado por el organismo desde la crisis financiera del 2008.

Desde que apareció el primer caso de coronavirus (COVID-19) en Wuhan, China, el 31 de diciembre del año pasado, ya se registran 90 mil personas infectadas en todo el mundo, de las cuales más de 80 mil se encuentran en el país de origen. Ante esto, las autoridades chinas reaccionaron aplicando medidas de cuarentena, restringiendo viajes, reuniones públicas y actividades turísticas. Todo esto tuvo un impacto significativo en la economía del país: las personas no pueden asistir a sus puestos de trabajo y por ende la actividad económica se ha paralizado. Tal es el impacto local que la Oficina Nacional de Estadísticas registró que la industria manufacturera cayó a su nivel más bajo desde el 2005. 

Siendo China una de las principales potencias a nivel mundial, que su actividad económica se encuentre comprometida tiene efectos en el resto de los países: desabastecimiento y merma en la producción debido a la parálisis en las cadenas de suministros.

Esta situación de incertidumbre, ante la amenaza de un escenario de recesión económica global, generó un marcado retroceso en los mercados. El índice S&P500, que reúne a las 500 empresas más grandes en Estados Unidos, registró un recorte de 13% en apenas seis ruedas cayendo por debajo de la barrera de los 3000 puntos. Después de esto, a principios de esta semana el índice presenció un rebote del orden del 4%, pero encontró  rápidamente su fin tras el anuncio del presidente de la Fed, Jerome Powell, de la baja de medio punto de la tasa de interés.

Estas medidas buscan reactivar la economía a través de financiamiento más barato para las empresas. Sin embargo, hay cuatro puntos que explican la reacción de los mercados:  

Se trata de una medida extemporánea: la Fed tenía una reunión programada para el 17 y 18 de marzo, donde iban a tratar, entre otros temas, el problema que implica el coronavirus para la economía global. A pesar de esto, decidieron anticiparse dos semanas y bajar la tasa. Esto hace replantearse la urgencia de la situación. Además, como se marcó con anterioridad, se trata de un recorte muy grande, que encuentra el último antecedente en la crisis financiera del 2008. Ante esto, el mercado se pregunta por la dimensión real de la problemática

Ante un evento de corto plazo, se tomó una medida de largo plazo. Las medidas de política monetaria, como es la baja de la tasa, buscan un efecto en el largo plazo. Al aplicarse sobre el impacto del coronavirus en la economía global, introduce la incertidumbre si el mundo está frente a una problemática que no se resolverá en el corto plazo

La efectividad: el principal problema que implica el coronavirus para las economías es que, para evitar el contagio de la enfermedad, los trabajadores no pueden asistir a sus puestos y desempeñar sus labores. De esta manera, es imposible continuar con la producción de bienes y servicios, sea de chica, mediana o gran escala. Por lo tanto, si bien la baja de la tasa busca reactivar la economía mediante financiamiento barato para las empresas, estas no cuentan con el personal para poder aprovechar dicho incentivo. El problema radica principalmente en cuestiones sanitarias y no en materia económica y financiera

Coordinación entre los Bancos Centrales más importantes del mundo. En el 2008, la baja coordinada de las tasas de interés por parte de las principales potencias económicas del mundo permitió una salida airosa de la crisis global que se estaba atravesando. Sin embargo, si bien ahora existe esta coordinación entre los principales Bancos Centrales del mundo, el margen para bajar la tasa de interés es corto, ya que estamos en un mundo de tasa cero

Por su parte, los países integrantes del G7 se reunieron para analizar las medidas que tomarán para contener el impacto del coronavirus en la economía global. Si bien el comunicado que lanzaron abre las puertas a medidas fiscales y monetarias, aún no se conocen especificidades. Mientras tanto, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, celebró la medida anunciada por la Fed a través de Twitter y pidió que vayan más allá con “¡Más facilidades y recortes!”. En el plano europeo, la presidente del Banco Central, Christine Lagarde, anunció que se están preparando para tomar "medidas apropiadas y específicas" para combatir el impacto económico del brote de coronavirus.

*Coordinadora de Research de invertirOnline

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