El peronismo comenzó la pretemporada en busca de activar, una vez más, la unidad frente a la adversidad, y dejar atrás la etapa defensiva como consecuencia de las dos derrotas electorales consecutivas a nivel nacional. A fines del año pasado el protagonismo estuvo depositado en los gobernadores que tuvieron que poner el cuerpo para defender la reforma previsional a cambio de obtener más fondos. En enero se repartieron $777 millones extras. Pero, como informó Mariano Boettner en BAE Negocios la semana pasada, la mayor variación impactó en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires, los dos distritos administrados por el PRO por los dos dirigentes que junto con el presidente Mauricio Macri son el tridente ofensivo electoral.

Alberto Fernández podría encarar en sí mismo la aspiración de unidad del PJ

El peronismo, que había quedado disminuido y acotado al parlamentarismo, anotó el malestar de los gobernadores y acicatea una hipótesis que está volcando en los oídos de los mandatarios: si le dicen que sí a todo a la Casa Rosada van a devaluar su capital político y su margen de negociación; es decir, hay que mostrar los dientes. Por ahora no tuvieron mucho éxito según puede leerse de la presencia solitaria de Alberto Rodríguez Saá, gobernador de San Luis; y la adhesión de Sergio Uñac, uno de los más molestos con Balcarce 50 y quien no disimula ese malestar. Con los sindicatos en estado deliberativo por la convocatoria de Hugo Moyano a una movilización contra el Gobierno que está generando más divisiones que unidades, un grupo de dirigentes del PJ encontró una veta. "Hay que combatir la nostalgia y la melancolía", definió Felipe Solá, quien viene batallando desde antes de octubre con la idea de buscar caminos de coincidencia. Otro de los protagonistas del encuentro fue Alberto Fernández, quien podría jactarse de encarnar en sí mismo la idea de unidad del Partido Justicialista. Fue uno de los armadores centrales del kirchnerismo, jefe de Gabinete de Néstor y luego de Cristina Fernández; referente de Sergio Massa y jefe de campaña de Florencio Randazzo. El reciente reencuentro con Cristina convalida su idea de que ninguno es suficiente y todos son necesarios. Falta que resuelvan con qué delantera jugarán.