Los gobernadores peronistas se sentarán hoy en el Centro Cultural Kirchner agobiados por el estrecho margen político que les dejó la fuga de votos masiva en las elecciones -hace sólo una semana- y el sobrevuelo de la figura de Cristina Fernández. La ex presidenta incomoda a la oposición y sigue mostrando beneficios para el ofi cialismo. Ningún dirigente de la provincia de Buenos Aires hubiera podido capitalizar la cantidad de votos que obtuvo Cristina, pero su permanencia en el ecosistema peronista dificulta cualquier posibilidad de reagrupamiento partidario.

En el peronismo escasean los pronósticos acerca de quién liderará el partido para el rearmado de los dos próximos años de cara a convertirse en una opción opositora de peso. En cualquier hipótesis -reelección de Macri o postulación de María Eugenia Vidal- las presidenciales son un horizonte difuso. El jueves, la reunión previa al encuentro de hoy, buscó fortalece el músculo de “la liga de gobernadores peronistas” pero muchos de los presentes vienen de perder en sus distritos, como Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Peppo (Chaco) y Luis Casas (La Rioja), exponentes de la renovación dirigencial del PJ con aspiraciones nacionales. Curiosamente, algunos de los que salvaron la ropa o dieron el batacazo fueron los peronistas caudillísticos como Carlos Verna en La Pampa, Gildo Insfrán en Formosa y Adolfo Rodríguez Saá en San Luis, donde gobierna su hermano Alberto. “El Adolfo” confirmó su mote de inclasificable. Después de haber perdido en las PASO hizo la campaña de “dar lástima” con gestos ampulosos agarrándose la cabeza y frases de comprensión del “mensaje de las urnas”. La antítesis fue el Adolfo diciendo “es viernes y el cuerpo lo sabe”, el video que tuvo miles de reproducciones, manejando feliz por San Luis. Centro de escándalos personales, políticos y denuncias de corrupción, Adolfo Rodríguez Saá encontró aire para volver a gravitar en el sistema peronista, pero como satélite. Una posición marginal que le permitió hace 16 años ser prenda de unidad de un peronismo dividido, atomizado, sin liderazgos.

Mientras tanto, el Gobierno ganó fuerza y hasta hizo un “timbreo de agradecimiento” anteayer, donde sacó a los candidatos electos pero tambien a funcionarios como Luis Caputo, ministro de Finanzas, para hablar de política y no de deuda. La convocatoria del presidente Mauricio Macri para anunciar el plan de ajuste hoy volverá a la política a la realidad económica. Cualquier tipo de cambio que se plantee en las reglas de juego significará para las provincias moverse en un desfiladero muy estrecho. Se juegan la gobernabilidad de sus provincias de cara a 2019.

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