El "pico" de rumores económicos superó al sanitario
Una semana muy compleja para la economía. Convocatorias políticas en bambalinas y un mensaje presidencial para gremios y empresarios.
Dicen que el presidente, Alberto Fernández, les contestó siempre con la misma frase tanto a los interlocurtores de la CGT como a los de la Unión Industrial cuando le preguntan, ansiosos, por la postergada convocatoria entre ambas partes y el Gobierno para definir medidas concretas para paliar el impacto del Covi-19 en la economía y el empleo. "Ya va, muchachos; ya va a venir", le atribuyen en sintonía a las palabras del primer mandatario los receptores de esos dichos. Hay un sesgo de fastidio, tal vez en la frase pero tambien de aplomo, en cierto modo un pedido de templanza que esta semana se puso a prueba con el alud de versiones sobre el cortísimo plazo económico.
La útima convocatoria fue en mayo cuando aún no se hab caerrao el acuerdo con los bonistas para evitar el default y luego hubo otrasreuniones en la Rosada con el jefe de Gabinete, Satiago Cafiero, y Gustavo Beliz e, incljuso, s ellegó a intercambiar borradores técnicos entre emrpesarios y sinsicalista con un punteo de medidas consesuadas para motorizar la reactivación post pandemia. Es borradores existen, están escritos y los habitan algunos cajones en Balcarce 50. Por ahora, la impronta parece haber quedado atrapada en la energía de esos cajones porque nada más se concretó ni tampoco hay fecha tentativa en agenda. Al menos, todavía no. Tampoco asoma un gesto reactivar para el Consejo Económico y Social que no pudo nacer de la mano de la pandemia.
Trabada como estas reuniones, se presenta la economía. La caída del PBI que acaba de informar el INDEC fue letal: en el segundo terimestre de este año, la economía padeció el derrumbe más brutal de toda su historia: 19,1% abajo en comparación con el mismo período del año anterior que ya era recesivo y pero que en el del 2001. El riesgo país volvió a subir y licuó el alivio que le había dado a la economía por el exitoso acuerdo con los onistas, que se dilapidó en solo dos semanas. Para peor, el ministro de Hacienda, Martín Guzman, va a defender el Presupuesto 2021 al Congreso y él solo habla de "sarasa" (sin darse cuenta, claro) cuando es justamente eso lo que la oposición y el propio peronismo no gubernamental le cuestiona del proyecto de la Ley de Leyes.
A la letra económica del año próximo le faltaron algunos detalles que ya despertaron alerta. Por ejemplo, no contempla por ejemplo estímulos fiscales que el Consejo Agroindustrial está discutiendo con el Gobierno para generar más exportaciones y empleos en este sector en los próximos 5 y 10 años. Por ejemplo no se prevpen bajas en las retenciones; unr eclamo que engloba en defintiva tanto a este sector del campo como la mismísim Sociedad Rural que no integra ese frente pero que viene reclamando lo mismo desde hace tiempo. El Presupuesto tampoco suma recursos que se habrían prometido en algunas provincias y que reencenderán disputas políticas antiguas por ejemplo en el área de Transporte de la Nación donde el masismo y La Cámpora compartirían cargos pero también vacantes y tesiones que podrían reactivar antiguas pulseadas en la provincia de Córdoba. Las compañías del interior sostienen que están discriminadas respecto de los subsidios que se otorgan en el AMBA donde apun los boletos siguen siendo mpas baratos que en las provincias aunque todos transprtan menos cantidad de pasajeros por los cupos establecidos en los colectivos, para transportar trabajadores escenciales en todo el país.
En los sectores no en cuentran alinto en el hecho de que el Presupuesto 2021 prevea tres años para volver a los niveles de recesivos 2019, son lgunas de los cuestionamiento del miran con alineto el hecho d que
