El rumbo de la FED y su impacto en los activos argentinos

La medida favorita de la Fed para seguir la evolución de los precios estadounidenses, se aceleró

La Reserva Federal (Fed) tuvo un discurso flexible desde fines de 2023, adaptándose a lo que reflejan los datos económicos. En los primeros tres meses del año, la inflación PCE, que es la medida favorita de la Fed para seguir la evolución de los precios estadounidenses, se aceleró. Al respecto, la inflación mensual promedio del primer trimestre de 2024 fue de 0,36% (4,4% anualizada), subiendo desde 0,05% (0,6% anualizada) en el trimestre anterior.

Tras conocerse estos datos, los miembros del FOMC, encabezados por Jerome Powell, presidente de la entidad monetaria, endurecieron su discurso, adoptando una postura hawkish, como se dice en la jerga. El mensaje fue claro: mantendrían la tasa en el rango 5,25% - 5,5% por más tiempo. El mercado compró el higher for longer y pasó a descontar sólo un recorte en la tasa de referencia para este año, dos menos que las últimas proyecciones del organismo, que se realizaron en marzo. 

Más allá de esto, como mencionamos anteriormente, las decisiones de la Reserva Federal dependen de la evolución de los datos económicos. Los últimos publicados muestran un panorama algo diferente al del primer trimestre, sugiriendo que la economía norteamericana podría estar debilitándose. En detalle, este lunes se conoció que el sector manufacturero se contrajo en mayo por segundo mes consecutivo y por decimoctava vez en los últimos diecinueve meses.

El ISM registró una lectura de 48,7, cayendo desde 49,2 en abril y sorprendiendo a los analistas del mercado que estaban parados en 49,5. Por otra parte, ayer se publicó el informe JOLTS de la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, el cual mide las vacantes de empleo. Específicamente, la oferta de empleos cayó de 8.355 mil (dato revisado) en marzo a 8.059 mil en abril, ubicándose por debajo de los 8.350 mil esperados.

Hoy se publican los datos oficiales de creación de empleo en mayo (nóminas no agrícolas), la tasa de desempleo, el salario por hora y la tasa de participación de la fuerza laboral, entre otros. Esta información es clave para confirmar las señales de enfriamiento económico, lo que podría llevar a reajustar las expectativas del mercado. Pensando en lo que viene, la estimación GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta muestra un crecimiento real del PBI de sólo 1,8% para el segundo trimestre, lo que se ubica en el rango inferior de su crecimiento tendencial.

El debilitamiento general del nivel de actividad y del mercado laboral abre la pregunta de si la Reserva Federal podría volver a cambiar el tono de su discurso. Más aun considerando que, en el frente inflacionario, la política monetaria restrictiva pareciera estar surtiendo efecto. El último dato de PCE evidenció una desaceleración de la inflación, al pasar de 0,34% mensual en marzo a 0,26% en abril. A su vez, la inflación core, que excluye alimentos y energía, descendió de 0,33% a 0,25%, y la supercore, que además de excluir lo mencionado no considera los costos de vivienda, disminuyó de 0,42% a 0,26%. Ante la expectativa de que la Fed modere su tono discursivo, el petróleo recortó significativamente en lo que va del segundo trimestre (WTI -11% desde el 30 de abril y Brent -12%), lo que colaboraría a consolidar la desaceleración inflacionaria.  

En este contexto, el mercado pasó a descontar nuevamente dos recortes en la tasa de referencia para este año. Esta probabilidad saltó de 45% el viernes a 81% ayer. En consecuencia, los rendimientos de los Treasuries comprimieron a lo largo de la curva en las primeras dos ruedas de la semana. La tasa a 10 años recortó 18 pbs a 4,33%, a la vez que el tramo corto (a 2 años) hizo lo propio en 10 pbs a 4,77%. 

Esto favoreció a nuestro promedio de créditos emergentes y distressed que subieron ambos 0,4% en lo que va de la semana. Sin embargo, los Globales sufren caídas entre 4,5% y 5,6% en este mismo periodo, ubicando promedio ponderado por outstanding en US$45,6 (-5,4% en dos días). Creemos que estas caídas están explicadas principalmente por factores idiosincráticos, específicamente por los rumores periodísticos sobre la posibilidad de que el gobierno tenga que repagar el tramo activo del swap chino con reservas. 


No rollear este compromiso implica que se paguen US$4.900 millones entre junio y julio. Considerando que hay que pagar US$2.600 millones en julio entre principal e intereses de Globales y Bonares, debería desembolsarse US$7.500 millones en estos próximos dos meses si no se llega a un acuerdo por el swap chino. Otro aspecto que creemos que en algún punto podría haber contribuido al declive fueron los dichos de Francos acerca de que tanto la Ley de Bases como el paquete fiscal podrían aprobarse en el Congreso recién en julio. 

 

* Analista de PPI

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