Hace décadas vivimos en un contexto donde la economía no crece, el desempleo y la pobreza se han extendido en la sociedad, pero el promedio de estos índices se magnifica mayormente en la franja de los más jóvenes. Esta problemática no es nueva, ocurre en nuestro país lamentablemente hace más de 30 años.

El empleo en Argentina es uno de los temas principales en la actualidad debido a su falta, no solo en un sector sino en todos. Las grandes empresas se han enriquecido a costa de una mano de obra barata, y pareciera a simple vista que es avalada por el Estado, a través de la falta de control y políticas públicas.

La remuneración justa no existe, es una de las ficciones favoritas de quienes tienen el mayor poder adquisitivo. Tener jóvenes en lugares totalmente precarizados, sin un goce de sueldo acorde, sin una obra social, sin ningún derecho, con trabajados no declarados en su totalidad. Miles de chicos se ven obligados a aceptar trabajos en donde no se les reconoce la totalidad de las horas, con el argumento por parte del empleador de que “si no te sirve te podes ir, ¿sabes cuantos están esperando en la puerta por tu trabajo? Y otras tantas frases que ya son recurrentes.

La experiencia se transforma en una de las trabas más comunes cuando uno piensa en salir a buscar un empleo. Un joven de 18 años que acaba de salir de la escuela, que nunca pensó en trabajar por no tener necesidad, ¿qué experiencia puede tener? Las circunstancias de la vida hacen en algunos casos que un joven sin tener la mayoría de edad tenga que salir a buscar trabajo, priorizando incluso el terminar la secundaria. El problema fundamental es si existen oportunidades para que ese joven consiga un trabajo que le permita salir adelante.

El take-away de las aplicaciones más conocidas se volvió una de las herramientas favoritas, que permite comodidad para quien pide, pero no para quien las trabaja. Son jóvenes que viven una grave situación de precarización laboral, encontrándose en una ilegalidad que no les permite tener una cobertura médica, los seguros no los cubren debido a la alta demanda de accidentes y robos. Esto no impide que quienes necesitan salir a trabajar lo hagan de todas maneras.

Vinculado a lo social cada vez son más los jóvenes que se acercan a las organizaciones buscando ser inscriptos en el “Programa Potenciar Trabajo”, porque no consiguen un trabajo digno y este les garantiza por lo menos tener un ingreso fijo que les permita, aunque sea,  pucherear todo el mes. Llama poderosamente la atención que muchos de estos chicos y chicas que buscan ser parte del Potenciar Trabajo son jóvenes que terminaron sus estudios universitarios y profesionales. Es un enorme síntoma de la crisis y la falta de empleo que se vive incluso para aquellos que estudian.

Saliéndonos del trabajo, pero vinculado a ello, los jóvenes somos una generación que no podremos acceder al sueño de tener una casa propia, el pensar irnos de la casa de nuestros padres para emprender la aventura de vivir solos se hace cada vez más difícil, en gran parte por las exorbitantes sumas que implica el alquiler, y por otro lado el ingreso que tenemos mensualmente. Ni hablar aquellos que intentan estudiar o quienes ya son padres/madres. ¿Cuál es la consecuencia de todo esto? Dos o tres familias (a veces más) que viven en un mismo terreno, construyendo o teniendo su piecita, pero el resto de las cosas (baño-cocina) con los padres.

Llegando a estos últimos años, vemos como el gobierno de Mauricio Macri y Alberto Fernández tiene responsabilidades en esta situación.  Sería bueno que los gobiernos de turno y las oposiciones hagan una autocrítica de su parte y sean menos soberbios en las declaraciones. Que dejen por un momento sus internas y piensen en pos de las juventudes.

Es necesario que la dirigencia política, sobre todo quienes gobiernan y quienes ocupan lugares de representación, se encargue de este tema que es importantísimo, no solo porque los jóvenes somos el futuro, sino porque estas problemáticas las venimos padeciendo ahora, y no en el futuro. La necesidad de que se trabaje una ley que garantice el primer empleo, la primera vivienda, que permita que los jóvenes dejemos de preocuparnos por estas cosas y tengamos un futuro digno.

El trabajo dignifica, eso lo sabemos y compartimos. Por tal motivo no queremos un joven más sin trabajo.

* Dirigente y referente de Libres del Sur-Provincia de Buenos Aires