Buenos Aires, Abril 2020. Uno de los aspectos que más preocupa a los argentinos en esta época de cuarentena, es cómo se verá impactado el empleo por esta inesperada crisis sanitaria, social, económica y en muchas casos también psicológica. Y ¿cómo conviene prepararse para enfrentarlo?

Tan solo unas semanas atrás se planteaba una realidad que mostraba más de lo mismo. Un mercado amesetado en el sótano, languideciendo, con muchos excluidos y muy pocos afortunados. Esa realidad hoy se ve muy lejana, las proyecciones inmediatas están más cerca de las suspensiones, reducciones de jornadas laborales y los temidos despidos. Hoy tener una silla en relación de dependencia vale oro. Y habrá que defenderla con más compromiso, trabajo y actitud que nunca. Mucho más dramática será la situación para los entrepreneurs y cuentapropistas (monotributistas, autónomos y otros), sin fondos desde headquarters o accionistas sin red de contención.

La tendencia indica que las búsquedas y ofertas laborales se desvanecerán, esa es la línea que se ha empezado a dibujar desde inicios de Marzo.

¿Cuáles son los puntos claves que van a marcar al sector laboral? Algunos importantes son:

  • El impacto generado por el home office es fuerte. Su masificación cuestionará los cimientos de la productividad y autonomía versus la presencia física y el control visual. Un nuevo empujón a la postergada reforma laboral que pide a gritos una pensada y profunda ley que regule este tipo de trabajo para todos.
  • El Estado deberá salir pronto para evitar un índice de desocupación récord en 2020. Tendrá que ir al rescate de los más débiles en un mundo laboral mayormente informal y heterogéneo. Exenciones en el costo salarial total (ej. contribuciones patronales), partidas salariales únicas y no remunerativas, flexibilización de la legislación laboral vigente; la creatividad y rapidez del gobierno será determinante .
  • Mantenerse activo aún en este escenario, asoma entonces como una recomendación básica. Algunos sectores resisten hoy a la pandemia (comercio electrónico, salud, logística): hurgar allí por las escasas ofertas de empleo, sigue siendo una opción. Para perfiles profesionales, un dato no es menor: en promedio, una búsqueda ejecutiva se extiende punta a punta entre 100 y 120 días.

Sin embargo, en esta pausa, existen matices. Son pocos los procesos de selección cancelados hoy definitivamente. Lo que predomina son las postergaciones para tomar entrevistas, confirmar una fecha de ingreso de un candidato o extender una propuesta económica. Y en estas dilaciones, asoma también una oportunidad para las compañías. Cómo gestionar el durante en una búsqueda laboral, cómo se comunica esa compañía con el candidato; es una clara e inapelable muestra de la marca empleador de una empresa. Una identidad que muchas organizaciones se han desvivido por construir y que la crisis de hoy pondrá a prueba en su honestidad y coherencia más profunda. Porque la única certeza que existe es que esto también pasará. Y entonces, el talento deseado seguirá siendo escaso. Y todos querrán recuperarlo, tal vez para algunos ya sea tarde.

*General Manager de GhidiniRodil y autor del libro, Mi Trabajo Ahora