La renegociación exitosa de la deuda externa con acreedores privados es un hito para nuestro país. Implica un ahorro de 31.600 millones de dólares (el pasivo involucrado era de 68.843 millones de dólares), despeja el panorama de vencimientos de corto plazo y facilita el proceso para llegar también a acuerdos con el FMI y con los otros acreedores privados con títulos bajo legislación local a quienes se les prometió condiciones equitativas al canje logrado.

A la salida sustentable del default, se le agregan otros factores relevantes de la economía local y de la mundial que permiten avizorar un panorama de fuerte recuperación.

Respecto al escenario global, las políticas monetarias y fiscales súper expansivas provocarán un repunte de la actividad muy dinámico en cuanto los estudios científicos terminen de encontrar fórmulas para combatir la pandemia de forma efectiva, lo cual se espera para fines de 2020 y principios de 2021.

La enorme liquidez global buscará mercados emergentes para sus inversiones y eso repercutirá positivamente en Latinoamérica. También la caída de la cotización internacional del dólar y la recuperación de la demanda, después de meses de postergación de decisiones de consumo e inversión, contribuirá al ascenso de los precios de los commodities y retroalimentará el ingreso de capitales a nuestra región.

Por supuesto, los controles cambiarios requeridos en el mercado local harán que las inversiones externas sean menos atractivas en Argentina que en las economías vecinas, pero el dinamismo general también repercutirá favorablemente y, en un escenario de crecimiento con administración macroeconómica prudencial, el mercado de deuda en pesos seguirá recuperándose.

La fuerte desaceleración inflacionaria registrada en los últimos meses también contribuirá a la reactivación. La estructura de precios relativos, con costos productivos bajos en perspectiva histórica, estimularán la actividad productiva. Por caso, la mediana de los salarios del sector privado formal ronda los 700 dólares y, a nivel general de los trabajadores, se encuentra en torno de los 500 dólares cuando entre 2011 y 2017 las remuneraciones, en promedio, eran de prácticamente el doble, medidas en todos los casos al tipo de cambio oficial.

Son niveles muy atrasados que determinarán tasas de ganancia elevadas que incitarán la reactivación. Los combustibles y las tarifas de los servicios públicos, a pesar de los bruscos aumentos registrados durante la administración anterior, también son competitivos en la comparación internacional. A la vez, con un grado de utilización de capacidad industrial mínimo: en mayo pasado (último dato disponible) fue de apenas el 46,4%, con rubros emblemáticos en una situación crítica como el sector metalmecánico (31,7%), textil (17,8%) o el automotriz (6,2%).

La recuperación de la actividad podrá tener un impacto sobre la inflación pero, como adelantamos en este espacio, de ninguna forma, podrá acelerarse en la medida que pronosticaban los analistas de mayor resonancia mediática que vaticinaban, en promedio, desde abril pasado que la inflación de 2020 sería del 45%. Lo más probable es que se ubique entre el 32% y 36% (para llegar al extremo de este rango en un esquema lineal todos los meses debería rondar el 3%). Eso significaría una reducción seguramente superior a los 20 puntos porcentuales en relación al registro de 2019, así sería la desaceleración más fuerte desde la salida de la convertibilidad. La recuperación, en su primera etapa, no implicará tensiones distributivas irresolubles. Ahora bien, más adelante, administrar las relaciones de precios con un nivel de actividad normalizado será un desafío muy complejo donde la política en materia de desarrollo productivo tendrá un rol central.

Dinamizar la actividad económica

Efectivamente, el factor más relevante para dinamizar la actividad seguirá siendo las reglas de juego fijadas por la política pública. El incremento de la inversión pública, la administración del comercio exterior, las políticas de regulaciones de precios en sectores estratégicos y el financiamiento a la actividad productiva son esenciales para reforzar la orientación de los recursos a la producción, más allá de señales de mercado transitorias. Volveremos a un esquema que hace más rentable a los proyectos productivos que a los financieros especulativos.

El modelo tendrá características similares a las de los primeros años de la post convertibilidad. Cuando hay políticas que estimulan la producción, con eje en la recuperación del mercado interno y no hay perspectivas de escasez de divisas, el impulso es vigoroso. A su vez, es importante observar que, especialmente desde septiembre próximo, habrá una base de comparación interanual muy baja y que, en las primeras etapas de reanimación de la demanda, los bienes adquiridos se vuelcan más a necesidades de consumo básico.

En esos rubros existe mayor capacidad de autoabastecimiento y, por lo tanto, la economía nacional puede conservar un elevado nivel de superávit comercial externo en sintonía con el incremento de la actividad, sin un descontrol de las importaciones y con un Banco Central que podrá recuperar reservas, dado también el mejor contexto internacional.

La superación de los problemas de la deuda pública es un gran paso; por supuesto, la complejidad del proceso de reactivación de la economía nacional implica un desafío y un esfuerzo mucho mayor.

El próximo año será el comienzo de la recuperación pero nuestra estructura productiva terminará aún bastante lejos de recomponerse de todo el daño generado por las políticas neoliberales. Y, ante todo, deberemos evitar que vuelvan a tomarse decisiones de endeudamiento externo irresponsables acompañadas de políticas de desmantelamiento de las capacidades productivas, como tristemente ya nos sucedió en repetidas oportunidades restándonos soberanía.


 

Más notas de

Mariano Kestelboim

Están dadas las condiciones para una recuperación en V

Están dadas las condiciones para una recuperación en V

Argentina y Chile, las menos golpeadas por el Covid-19 de los países medianos y grandes de América latina

Argentina y Chile, las menos golpeadas en América latina

Latinoamérica necesita estar unida ante la peor crisis económica de su historia

Latinoamérica necesita estar unida ante la peor crisis económica de su historia

Hay bases para una acelerada recuperación post pandemia

Hay bases para una acelerada recuperación post pandemia

El extraño caso de un "default" que revalorizó los activos argentinos

El extraño caso de un "default" que revalorizó los activos argentinos

Los motivos del freno de la corrida cambiaria

Los motivos del freno de la corrida cambiaria

Los economistas serios atacan de nuevo

Los economistas serios atacan de nuevo

La integración regional es central para la Argentina

La integración regional es central para la Argentina

Argentina permanece en el Mercosur

Argentina permanece en el  Mercosur

No hay riesgo de hiperinflación

No hay riesgo de hiperinflación