Hay diez mil votos que, en la Ciudad de Buenos Aires, podrían terminar definiendo si Horacio Rodríguez Larreta reelige en primera vuelta (para lo que necesita superar el 50% de los votos) o va a un balotaje el 24 de noviembre frente al candidato del Frente de Todos, Matías Lammens. Paradójicamente, ninguno de los dos resultados sorprendería demasiado a ninguno de los dos frentes políticos que disputan la elección, pues las encuestas que manejan en una y otra campaña muestran lo mismo: un resultado que, teniendo en cuenta el margen de error, es incierto y que por un punto más o un punto menos podría inclinarse para un lado o para el otro. Aun así, ambos campamentos trabajan previendo un escenario de balotaje.

Para Larreta será clave el nivel de participación. En un distrito identificado con los candidatos y las políticas del PRO y en el que Mauricio Macri hizo una buena elección el pasado 11 de agosto a pesar de la fenomenal crisis económica, el jefe del gobierno porteño y sus asesores estiman que cualquier votante que se sume el domingo será muy probablemente un votante cambiemita. Por eso, gran parte de la campaña oficial desde agosto hasta acá se concentró en que quienes no fueron a votar en las Primarias lo hagan ahora. Particularmente en las comunas del norte de la Ciudad, adonde el voto por Cambiemos está consolidado. Allí desembarcó fuerte con charlas para grupos reducidos la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Su discurso manodurista prende en ese electorado.

Sin embargo, hay un dato que desalienta la confianza del larretismo en esa estrategia: la participación de los porteños en las PASO ya fue alta. Llegó al 76,4%, tres puntos por encima de los registros de 2011 y de 2015 y seis puntos por arriba de la participación de 2007.

"Si finalmente sube la participación a nivel nacional, y por ende en la Ciudad también, en principio ese voto debería ser más macrista. Pero nunca nadie ganó con mas del 50%, y en este contexto, parece difícil", definió ante BAE Negocios un consultor de diálogo diario con la campaña cambiemita. La mención a la participación a nivel nacional no es inocua, pues es uno de los desafíos que enfrenta también el Presidente respecto de su intento de forzar un balotaje frente a Alberto Fernández. Aunque en el caso de Macri el objetivo es mucho más complicado, pues necesita lograr una participación similar a la de 1983, que fue la más alta desde el regreso de la democracia. En cantidad de electores, significaría que se sumen este domingo dos millones y medio de votantes que no participaron de las PASO (es decir, una participación del 84%, cuando el promedio viene siendo de entre el 75% y el 80% en elecciones presidenciales). Pero además, Macri necesita que, en su gran mayoría, esos nuevos votantes elijan la boleta de Cambiemos. Parece improbable.

Larreta, además, deberá convivir con el peso de la boleta de Macri en la elección. En las PASO, el Presidente obtuvo 872 mil votos en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que Larreta se quedó con 906 mil. Casi un 2% más. Para reelegir en primera vuelta, el jefe de gobierno debería conseguir un mayor nivel de corte de boleta a su favor y en desmedro de Macri. Aun así, los encuestadores que trabajan para Cambiemos no lo ven "demasiado lejos del 50%". Por eso su equipo está convencido de que en primera o en segunda vuelta, la reelección será un hecho.

En el Frente de Todos tienen una lectura distinta pero números muy parecidos. "Hay escenario de balotaje, pero estamos en una frontera dentro del error estadístico", señalan cerca de Lammens. Creen que la posibilidad de un balotaje abriría un nuevo escenario con resultado incierto y por eso trabajan por estas horas en afinar la fiscalización y en las actividades del cierre de campaña, que serán mañana en línea con la impronta del candidato durante las últimas semanas: recorridas y mano a mano en teatros, hospitales y escuelas.

Una de las preocupaciones de un sector del Frente de Todos porteño tiene que ver con el discurso de Alberto Fernández en la noche del próximo domingo. Noche que todos esperan sea triunfal. Si en la Ciudad se confirma una segunda vuelta electoral, cerca de algunos de los candidatos porteños temen que los festejos por la muy probable victoria nacional terminen de espantar a los votantes moderados de la Capital Federal que podrían ser decisivos en volcar esa eventual segunda elección. Cerca de Lammens, sin embargo, no expresaron esa preocupación. "Alberto está muy bien en la Ciudad. Hoy tiene incluso menos rechazo que Macri", se esperanzan, al imaginar que la boleta del candidato nacional puede traccionarlos lo suficiente para garantizar la segunda vuelta.

El monitoreo de temas y reacciones es permanente. En las últimas horas, el equipo del Frente de Todos se preocupó por medir el impacto del nutrido acto del sábado, en el que Larreta fue el presentador de Macri, del debate presidencial y de la versión de que Alberto Fernández buscaría recortar recursos de coparticipación que hoy recibe la Ciudad para equiparar el reparto y compensar a ciudadanos de provincias en peores condiciones socioeconómicas que los porteños. La noticia salió publicada en La Nación y fue retomada por Macri durante los cruces que tuvo el domingo con Fernández. "Ya avisaron que van a sacar los recursos a la Ciudad de Buenos Aires", lo señaló el Presidente, en su alegato contra el kirchnerismo. El postulante del Frente de Todos no lo desmintió. Y varias luces de alarma se encendieron entre los equipos de los candidatos porteños.

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