El Banco Central de la República Argentina ( BCRA), en tanto autoridad regulatoria del sistema financiero, acaba de tomar una medida crucial para evitar la sangría de divisas que tanto necesita la República Argentina para cumplir con los compromisos externos contraídos por la irresponsable administración de Mauricio Macri, el endeudador serial que “en cinco minutos” comprometió nuestro futuro como Nación en beneficio del sector financiero al que representa y obedece. 

De este modo, trata de tener las tasas de interés relativamente bajas, lo que no es simple, porque implica mayores niveles de emisión. Por lo tanto, viendo la experiencia pasada, consideró inapropiado que esas tasas de interés bajas sean usadas para financiar la salida de dólares por turismo. 

Como autoridad monetaria tiene la misión de velar por las reservas. Y por eso busca evitar perderlas cuando deben hacerse pagos por U$S 45.000 millones en los próximos cuatro años, fruto del crédito otorgado por el FMI durante la gestión anterior. En lo que resta del año, deben pagarse U$S 1.800 millones que, seguramente, saldrán de esas reservas. 

Generando divisas

¿Por qué el BCRA hace bien en preocuparse por el saldo turístico? Porque entre 2016 y 2019 por ese concepto se fueron U$S 18.438 millones de dólares. Y, para compararlo, en la peor de la crisis de 2019, el BCRA perdió reservas por U$S 15.575 millones. No podemos tener al turismo como una cuestión menor. Esto no quiere decir limitarlo, pero no parece razonable financiarlo para facilitar la pérdida de reservas. Por otra parte, si el BCRA no cuidara sus reservas, estaría incumpliendo con lo que manda su Carta Orgánica. 

Es motivo de satisfacción que el BCRA tome esta medida porque mientras el Ministerio de Turismo está invirtiendo millones y millones de pesos en el plan de Previaje, y el Ministerio de Economía, por su parte, invierte millones de pesos en la financiación de los planes Ahora 12, 18 y 30, no sería congruente que el BCRA y el sistema financiero financiaran el turismo al exterior. Hay una feliz coincidencia entre la política del Gobierno y una medida tomada por el BCRA.

¿Por qué importa el sector turístico? Porque en la última década generó más de U$S 47.000 millones de dólares en exportaciones. Ese fue el monto que han aportado los turistas extranjeros en nuestro país, a lo largo y ancho de nuestro territorio: en Purmamarca, Iguazú o El Calafate, en invierno o verano, provenientes de Brasil, Europa, Estados Unidos o Chile. Han sido millones y esperamos que sean muchos más.

Puestos de empleo

El actual tipo de cambio alto y competitivo permite que tengamos las exportaciones –unos U$S 65.000 millones hasta octubre–, como las más altas desde 2014. Y eso, también con aumento de importaciones. Esto, que no se había visto reflejado en el turismo por la pandemia, ya está siendo verificable: el regreso de los turistas extranjeros que puedan aprovechar a conocer nuestro país, con el aditamento de contar con un altísimo porcentaje de la población vacunada.

El turismo receptivo crea puestos de trabajo tanto directos (en hoteles y agencias de turismo), como indirectos en restaurantes, museos, combis, guías, espectáculos y venta de artesanías y artículos regionales, por citar los más evidentes. Estos puestos de trabajo y salarios son de los que más se han resentido por la pandemia, así que bienvenido sea todo lo que contribuya a favorecer el turismo receptivo o al turismo nacional.

Los economistas creen que con incentivos o desincentivos económicos se pueden orientar nuestros consumos. Este es un ejemplo. No se trata de prohibir ni limitar, sino de desalentar. Claramente, el que quiera y pueda viajar al exterior lo hará, pero no con subsidios de tasas. ¿Usamos las tasas subsidiadas para el Ahora6/21/18 así la sociedad argentina recupera su calidad de vida, o usamos esa medida para gastar dinero en el exterior?

Por otra parte, los bancos podrían buscar nuevos clientes a los que ofrecerles financiamiento. Y quizás así destinarían una parte creciente de sus fondos a financiar emprendimientos productivos en lugar de viajes al exterior. Sería bueno que parte de las ganancias que reciben por la compra de letras como las Leliq u otras, las trasladen a mejorar las condiciones de financiamiento de la inversión que necesitan, por ejemplo, los hoteleros. 

Encaminar soluciones

Es una buena noticia que el crédito sirva prioritariamente –no exclusivamente– para financiar la creación de puestos de trabajo en el país. Y se enlazan unas y otras.

Es comprensible que muchos argentinos y argentinas se sientan incómodos con esta medida, y  es real que desagrada especialmente en esta época, en la que se están planeando las vacaciones. Pero son esos mismos argentinos que piden que nuestro gobierno garantice el crecimiento económico y el desarrollo humano, tan postergado primero por la pandemia macrista y después por el Covid. 

Entonces, no podemos todo. Los problemas no desaparecen rápidamente, y menos los económicos y sus efectos. Hay que encaminar soluciones en una puja de intereses concretos dentro de una sociedad fragmentada, dolida y sensible, que muchas veces prefiere buscar afuera lo que ya tiene dentro de nuestro hermoso país.

¿Qué mejor que tener al Banco Central, a los Ministerios de Turismo, Economía y Salud, todos alineados y tirando para el mismo lado? Ya arrancó la temporada en que miles de turistas llegarán a Jujuy y a otros fascinantes destinos porque los incentivos están puestos en viajar por el país. 

(*) Diputada nacional del Frente de Todos (Jujuy)