Forzando Modificaciones: nuevas FM (sintonía 49.3 en Francia, 99.3 en Argentina)
La decisión del presidente Emmanuel Macron para el aumento de la edad jubilatoria en Francia se emitió desde una prerrogativa constitucional (Constitución de Francia, articulo 49, 3er párrafo) de similares características a la posibilidad de dictar los Decretos de Necesidad y Urgencia que habilitó la Constitución Nacional en el artículo 99, inciso 3 desde 1994.
Para los estudiosos de la Cábala, no pasa desapercibida la similitud en la identificación numérica de ambas normas y de allí el juego de coincidencias del titulo y el subtitulo de esta columna. Claro está que la coincidencia de normas no refleja las posibilidades de liderazgos como el del francés por estos lares, al menos por ahora.
Por imperio del espacio que tengo, no me voy a referir a las estadísticas y expectativas de crecimiento y envejecimiento poblacional que estiman la ONU , la OCDE y otros organismos multilaterales, que sin ayuda del Censo de La Matanza, está a disposición en sus portales. Pero sí instaré a la percepción del lector en sus círculos familiares y en sus relaciones sociales, educativas y laborales en las que desarrolla su vida cotidiana.
La simple mirada sobre la conformación de esos grupos nos aleja, mayoritariamente, de las familias “clásicas” datadas en la época de la legislación laboral y previsional que sigue vigente. Esa mirada, actualizada por las familias ensambladas, la monoparentalidad , las parejas igualitarias, una alta cantidad de parejas de corta duración, menos descendencia - a pesar de los avances científico genéticos -, crecimiento exponencial de instituciones para adultos mayores en situaciones de riesgo (que comúnmente llamamos geriátricos), alta oferta de profesionales de cuidados personales, deportes post 60/70 y 80 años, longevidad, muchas fiestas de despedidas de soltero, despedidas de matrimonios, cumplemuchosaños, fiestas por cambio de trabajo, pocas por jubilación y muy escasos bautismos.
Las conclusiones de nuestros sentidos son similares a las de esas estadísticas internacionales.
El actual gobierno nacional, en otro de sus manejos sobre titulares pomposos que vacían el contenido de las ideas, subió la edad jubilatoria de los jueces federales de 60 años a 65. Lejos de ser la punta del ovillo del grave problema del sistema previsional argentino, la iniciativa solo obedeció a impulsar más vacantes en el Poder Judicial. Por cierto, siguen sin cubrir y nada cambió en el esquema financiero del ANSES, que al contrario, con la nueva moratoria y la pérdida de valor de la cartera del Fondo de Garantías de Sustentabilidad, ve muy complicado su panorama mediato.
Nuestro hombre del Mortero superó en visibilidad local a los chalecos amarillos de París. Así y todo, hoy los jubilados cobran menos que con la fórmula impulsada por Macri y aprobada en el Congreso, y luego suspendida por un decreto de Fernández apuntalado en la enésima Ley de Emergencia dictada en el país.
Seguir sin mirar a nuestro alrededor y admitir que aumentó considerablemente la expectativa de vida y se redujo la cantidad de nacimientos es como negar el cambio climático. Sumar otra moratoria financiada por un sistema desfinanciado es dar otro paso adelante al precipicio. Mientras seguimos desafiando la ley de la gravedad se escuchan juglares que quieren usar la utopia como la quería Galeano, pero solo para decir que vamos avanzando, y se olvidan de donde estamos parados.Mas jubilados y pensionados, más años de -muy legítimos- pagos de beneficios, menos aportantes, menos aportes, menos empleo en blanco y privado. La torta se achica a pasos agigantados y no lo queremos ver. Un día van a resolver los jóvenes, lejos de la línea de llegada y con más compromiso intergeneracional. Como lo adelantamos en esta columna en marzo del 2020.
La literatura fantástica encontró una forma de separar a la esperanza de las utopías de las distopías que presagian desastres. Fue necesario entre los autores de ficción diferenciar los sueños ficciones positivos y movilizadoras de antaño de los agoreros de la extinción humana.
Hoy, el mundo de las redes y las imágenes es aprovechado por los que no distinguen entre esos géneros literarios. Adrede confunden con sus discursos ultras, y en realidad sueñan con los liderazgos del Cráneo Febril, El cuento de la criada, El último de nosotros, Snowpiercer, La Gran inundación o Black Mirror y se olvidan de la inspiración que les dejó el Diario de la Guerra del Cerdo. Grandes catástrofes que mejorarían la rectangularizada pirámide etarea a costa de afinar la cima eliminando viejos. Prefiero asumir la necesidad de trabajar algunos años más.
De paso leer y jugar con los equívocos como al comienzo. Los carteles en contra de Macron, lo caricaturizan y le atribuyen “ Quien siembra miseria cosecha ira”. Ira, Colre, misma raíz romance de Cólera en español. Distinta acepción, inmortalizada por el Gabo en una obra de arte del romanticismo, la historia de Fermina y Florentino. Mucho menos políticamente correcta la diarrea que la farfulla, la esterilidad, los hongos, la tecnología, el clima o el Covid. Inmortal y mucho más argentina que nunca, Almudena contiene de todas esas series y libros a las distopias de los populismos que nos cuentan falsas utopias de un mundo sin esfuerzo en "Todo va a mejorar", si nos damos cuenta de la mentira que incluye la procrastinación.

