En la semana pasada se conoció la noticia del Banco Central de la República Argentina y su “Guía para la comunicación inclusiva”, una jugada liviana para la tribuna, mientras el acuerdo con los bonistas necesita el apoyo 24x24 de la autoridad monetaria para cerrar los detalles que, definirán la dimensión del éxito del acuerdo y el primer paso del futuro de la economía nacional.

Los reguladores del BCRA se preocupan por unas recomendaciones de estilo, que históricamente proponía la Procuración del Tesoro de la Nación, más allá de los ámbitos jerárquicos de cada uno.

Tambien en esos días, la Inspección General de Justicia dispuso por su Resolución General 34 intimar a las personas jurídicas en formación a que presenten para sus órganos de gobierno y fiscalización “una composición que respete la diversidad de género, estableciendo una composición de los órganos referidos que esté integrado por la misma cantidad de miembros femeninos que de miembros masculinos”. Una iniciativa que veníamos impulsando desde este espacio 

Para ordenar el tema en la jerga deportiva del título y escaparnos de la comunicación médica y militar que nos agobia con el virus, quiero destacar que la decisión de la IGJ es futbol, grande, efectivo y con resultados concretos.

Volviendo al análisis del fulbito del BCRA y con alguna ideas que hemos incorporado naturalmente y por amplia mayoría en la comunicación oral y escrita , su Guía aporta ideas que la cultura cotidiana está incorporando, se cuida y desaconseja la utilización de los símbolos @ y X -que cuando reemplaza a la A o a la O juega igual que un asterisco y abandona su tarea de letra equis- , y cae en el facilísmo demagógico de la adopción de la E en artículos plurales a los que ya nos acostumbramos a usar en forma opcional y conjunta.

Para no aparecer como un crítico subjetivo, saludo la iniciativa en tanto que vehículo de normas indicativas que conforman un espacio creciente en el derecho.

Tanto ASPO, me motiva a una recomendación típica del espacio de Cine y Series, sobre identidad de género, en un espacio bancario y financiero, abordada con sumo cuidado y corrección.

Un ícono de la comprensión del no-binario se introdujo desde la cultura Netflix, señal potenciada por la cuarentena, que desde la segunda temporada de la serie emblema sobre finanzas, buitres, Nueva York y Justicia politizada, amplía su libreto e incluye la tensión patriarcal en ese ámbito de poder. En Billions crearon un personaje que marcará época. Como analista principal, Taylor Mason ( interpretación de Asia Kate Dillon) rompe todos los moldes estéticos y arrasa con los pobres recursos de la deformación lingüística que se ha denominado, muy pretenciosamente, lenguaje inclusivo.

Hoy nos diría Ortega y Gasset, con mucha actualidad y perspectiva de género, sin jeroglíficos ni mezclas de vocales: “Argentinos y Argentinas a las cosas!”.

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