Desde 2016, a grandes rasgos, la inflación experimentó un proceso de duplicación respecto al período anterior, debido al modelo económico implementado por Cambiemos, que es altamente inflacionario debido, sobre todo, a los fenómenos dolarizadores y devaluatorios que conlleva, junto a la falta de regulaciones.

De acuerdo al Indec, el PIB de 2021 fue menor que el de 2015 a precios constantes de 2004. Esta caida se produjo fundamentalmente por las políticas económicas llevadas a cabo durante el gobierno de Mauricio Macri. El tremendo deterioro durante la pandemia en 2020, como en casi todo el mundo con la sobresaliente excepción de China, fue recuperado en 2021. 

Por lo tanto, asistimos a un estancamiento del producto. El comportamiento inversor de privados también es estable. Con algunas leves oscilaciones, se observa que se ha reinvertido el 35% de las ganancias brutas.

Salario en caída, ganancias en alza

Si se observa la economía, pero excluyendo el sector público, salta a la vista que se ha operado un cambio significativo en algunas relaciones determinantes. Mientras las ganancias a nivel agregado superaban a los salarios en un 13% en 2016 y en el período macrista y hasta 2020 la misma relación rondó el 30%, en 2021 la ganancia bruta fue casi un 60% superior al total de la masa salarial del sector privado. En la distribución funcional del ingreso la diferencia no es tan notoria debido a que en ésta se incluye la masa salarial del sector público que, por definición de las cuentas nacionales, no obtiene excedente.

En términos reales, el salario se ha derrumbado desde 2015. Dependiendo de si se trata de trabajo registrado o no registrado, ha perdido entre un 20% y un 30% de poder adquisitivo. Las ganancias en las pymes, sin embargo, presentan bastante estabilidad, pero son mucho mayores en actividades económicas oligopolizadas y muchas de estas empresas “formadoras de precios” reciben subsidios y créditos con costos financieros totales por debajo de la inflación.

Por lo tanto, mientras se debate que la deuda la paguen quienes se beneficiaron de ella con los dólares fugados, se incorpora que ahora no se queden todo el crecimiento de la torta. Es lo que se está discutiendo en las paritarias con la necesidad de que los incrementos salariales superen a la inflación.

(*) Economista UBA-Undav, e integrante de Economía Política para la Argentina (EPPA)