El 2020 fue el año en el que se dio impulso más que nunca a un proceso que se había tornado ineludible, la transformación hacia lo digital. Así sucedió con las distintas industrias, incluida la financiera, que debió dar respuesta, cada vez más, de manera ágil y simple a las nuevas demandas. Innovar se volvió indispensable para sobrevivir en este contexto, en el cual las fintech venían ganando terreno, llevándose viejos clientes y captando nuevos. Muchas entidades se adaptaron, incorporando tecnología a sus operaciones, aplicando el cambio cultural necesario. Pero muchas otras quedaron en carrera. 

Una especie hambrienta que sabe ganarse su sustento conoce a su presa. La banca de hoy sabe que, las filas, burocracias y trámites extensos son factores que agregan riesgo y generan rechazos a la hora de seducir y alcanzar al cliente, un consumidor que busca resolver sus inquietudes y trámites sin necesidad de moverse de su casa o haciéndolo lo menos posible. Este nativo digital está inmerso en el magma informativo que se renueva continuamente a través de las pantallas. Es quien hoy ocupa cada vez más la fuerza laboral de las empresas. Y también está el consumidor que abandona el efectivo y opta por nuevas plataformas para efectuar distintas operaciones. Cae así el uso del billete impreso en América Latina. Se espera que, de acá a dos años tan solo, los pagos digitales se dupliquen (Statista). A la vez que se prevé que los préstamos peer to peer se multipliquen por 8 mínimamente (Allied Market Research). 

 

Una especie que evoluciona conoce sus fortalezas y debilidades. La banca tradicional tiene una experiencia cosechada en materia de servicio, atención y cuenta con abultadas agendas de clientes. En contrapartida, tiene un cúmulo inmenso de información pero dispersa, desarticulada e inclusive en papel en muchos casos; opera a través de procesos desintegrados y sistemas que no están a la altura de las demandas actuales ya mencionadas. Resumiendo, factores que limitan su avance. 

Las oportunidades están y también los recursos para detectarlas y aprovecharlas. Soluciones tecnológicas que combinan Inteligencia Artificial, Machine Learning, tecnologías cognitivas y analíticas ayudan a capturar y visualizar la data de distintas fuentes, generar nuevas, agilizar procesos, conocer más a las “presas”, ver sus operaciones minuto a minuto, dar valor a cada transacción, hacer predicciones con grados de precisión y colaborar en la toma de decisiones, hasta dar la seguridad de que nadie se interpondrá en sacar provecho a ese sustento. E incluso pueden ser implementadas en cuestión de días

Cloud, Master Data Optimization, Intelligent Automation, Intelligent Forecasting, DevOps, Data Lake, entre otras tecnologías, están más que nunca al alcance de las organizaciones, sea el tamaño que tengan. Existen especialistas en soluciones, monitoreo y servicios administrados, que trabajan en equipo con cada entidad y a la medida de lo que requiere, con un real interés en su progreso. Como en una relación simbiótica, donde el crecimiento de un ser vivo es también el del otro.  

Innovar o morir. Una especie que no tiene capacidad de adaptación (léase “innovación”), no evoluciona y muere, no subsiste. Otra especie más ágil, adaptativa e innovadora se quedará con sus “presas” y, ocasionalmente, con su lugar en el ecosistema. Sin dudas un gran desafío para la banca… Es posible concluir con una frase célebre más: “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Quiere decir que las oportunidades para evolucionar existen y depende de un cambio interno el poder aprovecharlas. La tecnología está a disposición.  

 

Director Comercial de Nubiral