La semana que viene parece haber una especie de deadline o de límite a las internas que no paran de escalar en el oficialismo por las audiencias públicas que van a tener lugar para definir las tarifas de luz y gas. Santiago López Osornio, que es la mano derecha de Martín Guzmán en la pelea contra La Cámpora en el área energética, estuvo comunicándose con empresas del sector esta semana y les dijo: “Nosotros vamos a la audiencia pública y tenemos todo listo, pero ese esquema de segmentación que incluso complementamos y perfeccionamos respecto de lo que había mandado Federico Basualdo, no se lo podemos siquiera comunicar sin la firma del subsecretario de Energía Eléctrica”.

No es casual que La Cámpora a su vez haya salido a mostrarlo, a levantarle el perfil como nunca a Basualdo que dio tres entrevistas en toda su carrera y que ahora apareció en solo una semana en tres actos distintos hiper promocionados para todos los medios. Claro, es un deadline que puede llegar a estirarse de vuelta en caso de que el kirchnerismo haga lo que hizo con el Fondo Monetario: protestar, diferenciarse pero dejar jugar. En el caso del Fondo Monetario lo hizo corriéndose de las comisiones del Congreso donde podría haber obstaculizado el acuerdo. En este caso, lo hizo también cuando Basualdo sacó el dictamen con el desacuerdo sobre los segundos aumentos de tarifas en el año que pactó Guzmán con el Fondo. Pero, a su vez, al haber salido en el Boletín oficial, habilitó la convocatoria de las audiencias públicas.

En las alturas

La escalada del conflicto en las alturas entre Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández respondió, según interlocutores que recibió la vicepresidenta esta semana, sobre todo a la presencia de Luis D’Elía en un acto en el conurbano de los que viene haciendo Alberto Fernández sin pedirle permiso al PJ bonaerense de Máximo Kirchner. ¿Por qué irrita tanto D’Elía? Porque salió en estas últimas semanas a atacar con muchísima dureza tanto a Cristina como a Máximo Kirchner. Lo acusan desde ese lado de acceder a programas sociales de la mano del Movimiento Evita de Emilio Pérsico. Pero, en realidad, la tirria de D’Elía, el rencor o la bronca viene de cuando estuvo preso. Siente que Cristina le soltó la mano, que ni siquiera lo fue a visitar y que él estaba preso no por una causa de corrupción sino por una protesta como la que había llevado adelante en una comisaría cuando mataron al dirigente social que trabajaba con él, Cisneros.

En ese contexto se entiende que los dirigentes de La Cámpora estén diciendo off the record que a Alberto Fernández lo están “bolsiqueando” ¿Quiénes son los que lo “bolsiquean”? Según ese ala del oficialismo son los ministros del ala económica a los cuales Cristina querría ver desplazados, muy concretamente a Martín Guzmán, a Matías Kulfas y a Claudio Moroni, ministro de Trabajo. A Moroni le metió un dardito Cristina con la propagación del acuerdo bancario del 60% ya que el ministro de Trabajo venía tratando de encauzar las negociaciones en torno al 40%.

Pero con la frase de que lo “bolsiquean” al Presidente en realidad quieren significar que los ministros del ala económica lo tratan de convencer a Alberto Fernández de que esta recuperación, la que viene mostrando la economía en estos primeros meses del año, se va a poder sostener en lo que queda del año. Y dicen que no hay dólares para eso, que van a van a empezar a faltar cuando termine la cosecha gruesa, con mucha presión sobre el dólar y, por ende, sobre la inflación.

A eso se suma el contexto internacional que empeora por la continuidad de la guerra en Ucrania y por la suba de las tasas de interés en Estados Unidos que pueden encender, no solamente una aspiradora de fondos que metan presión sobre el dólar por la salida de capitales adicional en países como el nuestro, sino también un bajón muy fuerte del precio de las commodities que es la otra vía de contagio negativo hacia países como la Argentina cuando sube la tasa de interés en Estados Unidos.

Crioptofugadores

Alarmó al Banco Central y a la Comisión Nacional de Valores de esta semana que, primero el Brubank y después el Banco Galicia, salieran a ofrecer la venta de criptomonedas a través de sus sistemas de homebanking. Primero, porque no están regulados, porque hay mucha incertidumbre en su precio, volatilidad y demás. Pero segundo, porque habilitarían una vía masiva, ilimitada y barata de dolarización para los ahorristas. Si todos los bancos imitaran este mecanismo, el Banco Central teme que se perderían reservas y se metería una presión adicional sobre el dólar en un momento en el que además los criptoactivos están siendo observados. En Endeavor, de hecho, hubo un experto hablando de esto donde estuvo también Horacio Rodríguez Larreta, un experto en tratar de conectar con ese mundo. Estuvo también Diego Fernández, tutor del proyecto, por ahora puro humo, de Gobierno Digital que incluye el cobro de tasas e impuestos con criptomonedas. Obviamente, todavía no cobró un centavo de ABL en criptomonedas y no hay fecha para la implementación de este plan. Diego Fernández dice que la cripto le puede traer muchas satisfacciones a Larreta y que es una ola a la que tiene que subirse. Otra grieta más acá entre oficialismo y oposición. Claro, unos gobiernan el país y otros solo cobrarían tasas con cachito de una criptomenda.

Grietas porteñas

Y eso nos lleva al distrito porteño donde hay también interesantes grietas para repasar. Va a ser ungido vicerrector de la UBA Emiliano Yacobitti diputado nacional, armador clave del esquema de Martín Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires y recientemente desheredado por el Coti Nosiglia, su mentor político. En realidad ahí hay una especie de declaración de independencia de Yacobitti y de Martín Lousteau. Nosiglia viene muy dolido porque a su hijo, Juan Nosiglia, no lo pusieron en la lista de legisladores cuando se le acabó el mandato, le dijeron que iba a ser Ministro de Deportes y Larreta que le había dado ese puesto a los radicales porteños se sorprendió cuando de repente Martín Lousteau trajo al Chapa Retegui en vez de a Juan Nosiglia. Nosiglia en el fondo tampoco aprueba el plan de sus hijos putativos de apoyar a Horacio Rodríguez Larreta como candidato a presidente para quedarse con la ciudad porque intuye que el mundo está yendo a extremos. Y si bien él quedó muy enojado con Mauricio Macri porque no puso a José Luis Vila en la AFI en su momento que era lo que el propugnaba y optó por Arribas y Majdalani.

Nosiglia, si bien quiere un candidato radical, vuelve a mirar a Macri como una alternativa de poder cierta. Esto se mezcla con la causa “Cuadernos” y con Ernesto Clarens porque al que todos llaman banquero kirchnerista, en realidad tenía múltiples vínculos, uno y otro lado de la grieta y su socio de siempre, Eduardo Roca, es ni más ni menos, que el hijastro Inés Weinberg de Roca a quien Macri quiso poner como procuradora en su momento en lugar de Alejandra Gils Carbó. Justamente este vínculo con Clarens le costó a Weinberg de Roca aquella designación, pero el propio Clarens también figuraba en muchas sociedades con Jorge Brito, el fallecido fundador del Banco Macro, y por eso el sobreseimiento de Cristina en ese tramo de la causa Cuadernos esta semana tuvo a más de uno festejando en distintos bunkers.

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Alejandro Bercovich

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