Argentina es un país que en los últimos 50 años creció a duras penas, tuvo 4 defaults, con el quinto en gestación, y entretanto acumuló un 1.193.000.000.000.000% (mil ciento noventa y tres billones por ciento) de inflación. Muchos se preguntarán entonces, ¿cómo invertir en un país como este? En mi opinión, el interrogante es inverso: ¿cómo no hacerlo? Argentina es, en el mejor de los casos, un barco a la deriva, permanecer inmóvil sin hacer nada es dejarnos arrastrar con él. Pretender que la solución a nuestros problemas venga de la clase política o del destino, es como quedarse en el camarote del Costa Concordia esperando que el Capitán Schettino nos traiga el salvavidas y un té caliente. Simplemente no va a pasar, por lo que debemos tomar acción nosotros.

Tenemos un mercado pequeño y sobre-regulado, que a pesar de todo nos ofrece una variedad de herramientas para diversificar nuestros ahorros y fuentes de ingreso. Por ejemplo, el cepo cambiario no permite comprar más de USD200 mensuales, pero en la bolsa no hay ningún tipo de limitante en cuanto a montos. Claro, el precio es otro y hay que hacer la operatoria mediante bonos que deben permanecer cinco días hábiles en cartera, pero la diferencia con el promedio del solidario en los bancos llegó a ser cercana al 10% en el cierre de ayer, lo cual, a priori, no suena como una prima exagerada para dolarizar saldos.

También están los bonos dollar-linked, instrumentos nominados en dólares pagaderos en pesos al tipo de cambio oficial. En este caso se accede a una cobertura cambiaria sin ningún tipo de impuesto intermedio, eso sí con fecha de vencimiento, una vez vencida hay que renovarla, por lo que existe cierto riesgo asociado a la duración del bono. Cuanto más próximo se encuentra al vencimiento, más se comporta como un bono en pesos común y corriente, que como un instrumento de cobertura cambiaria. Al igual que en los mercados de futuros, un correcto timing se vuelve imprescindible con estos activos.

Otra alternativa, quizás más simple es, en vez de cubrir dólar, cubrirnos de la inflación, que al fin y al cabo eso es lo que importa. Salvo que vayamos a gastar en el exterior, lo que debería intentar es preservar el poder adquisitivo local, y para eso justamente existen los bonos ajustables por CER. En este caso la ventaja es que no es preciso un timing tan justo como con los dollar linked, aunque como desventaja, los CER tienen la falencia de que ajustan por una variable que puede ser fácilmente “retocada” por el gobierno, como fue el caso del Indec a partir de 2007. Sin embargo, esa nefasta experiencia dejó la guardia alta y hoy modificar el índice de precios tendría un alto costo reputacional para el gobierno, no obstante lo cual, es una posibilidad que hay que ponderar. Por supuesto que, tanto en los instrumentos CER y dollar linked, como con cualquier bono, existe riesgo de impago, por lo que observar la calidad del emisor es crucial para no exponer innecesariamente el capital.

Para los perfiles más conservadores hay incluso una alternativa similar al plazo fijo, pero más versátil y garantizada por el mercado, es decir, sin riesgo de impago. Se trata de la caución bursátil, operaciones de colocación a plazo, de 1 a 120 días. Paga una tasa menor que el banco pero es más líquido, ya que lo más normal es constituirlo a un día o una semana, y en este contexto de incertidumbre el costo de oportunidad que pagaríamos por inmovilizar el capital 30 días es mayor que la ganancia producto del diferencial de tasas, por lo cual no debe dejar de tenerse en cuenta como alternativa de inversión.

Por otro lado, para los más avezados, si confían en una recuperación del país, las acciones locales se encuentran en niveles históricamente bajos, cercanos al nivel que tuvieron durante el kirchnerismo, previo al rally 2013-2017. Sin embargo hoy el contexto es distinto, la macro empeoró y la pandemia trajo una incertidumbre global no vista en el último siglo. Es un mercado blanco-negro, o lo tradeas o te convertís en inversor de largo plazo, con todo lo que eso supone para Argentina. Esta es una estrategia de alto riesgo, no apta para cardiacos.

Por último, si Argentina se comporta como Argentina, existe la posibilidad de cubrirse con activos del exterior (CEDEARs), la cual resulta atractiva en términos de costo (tasas locales bajas) y tipo de cambio, pero hay que observar que USA se encuentra nuevamente cerca de sus máximos históricos y con una volatilidad incrementada en el último lustro. En ese caso, lo mejor es buscar compañías con un historial estable y buenos fundamentos, no obstante lo cual, el riesgo de pérdida de capital nunca va a poder ser eliminado completamente.

En resumen, alternativas sobran, lo que falta quizás es un poco de paciencia y dedicación para informarse y tomar la decisión adecuada, pero no podemos darnos el lujo de verla pasar. Cocodrilo que duerme…

*Disclaimer legal: Tenga en cuenta que existen riesgos asociados con la inversión en valores, incluida la posible pérdida de capital, de conformidad con la Norma FINRA 2210 (d)(1)(A)

**Maximiliano Suárez es Asesor Financiero de Bull Market Securities.