"Cuento con ustedes”, gatilló Alberto Fernández al concluir su discurso en el 56 Coloquio de IDEA, que se hizo  de manera virtual debido a la pandemia y en el que participó por primera vez el Presidente, quien buscó derribar argumentos que enraizan entre dueños y ejecutivos de empresas. Hubo gestiones hasta último minuto para que su participación no se cayera, en un momento particular del vínculo entre el sector privado y el Gobierno. 

Fernandez defendió la Reforma Judicial, que desde el sector privado miran con mucha desconfianza. “La Justicia tiene que recuperar la calidad institucional que ha perdido, no lo hacemos para garantizar la impunidad de nadie”, dijo en relación a la creencia mayoritaria en su auditorio en torno a que los cambios de jueces apuntan a sellar la impunidad de la vicepresidenta Cristina Kirchner y las investigaciones de corrupción que recaen sobre ella en Comodoro Py. Les pidió recuperar la convivencia democrática, un objetivo que enarboló durante la campaña presidencial. “El país que divide también pone a empresarios y a los trabajadores en veredas enfrentadas y ahora deben caminar juntos”, remarcó el Presidente. Lo hizo en el corazón del foro que nuclea a los dirigentes privados y a los dueños de las compañías más importantes del país por la generación de empleo, inversión y divisas. Pero también en plena convocatoria del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil que acordó llevar de $16.875 a  cerca de $22.000. 

Todo esto cuando crece la idea de que el Covid-19 provocará en el mundo crecimiento más modestos por un período mayor al que se proyectó originalmente. Lo que parecería mejorar las proyecciones para los indicadores de este año, aunque empeoraría los del año próximo, ya que las salidas serán más largas de lo que se esperaba porque los rebrotes podrían generar cortes en las actividades que se van flexibilizando. Es una situación que también pondría en vilo a América Latina que representa sólo el 7% de la población mundial pero que posee aproximadamente al 30% de sus habitantes contagiados.

En el mensaje presidencial hubo muchos mensajes para el sector privado. Remarcó su vocación por el capitalismo y el desarrollo y consideró que “el contexto es favorable para invertir en la Argentina”, desestimó una devaluación y un corralito. Y fue al hueso con uno de los temas que el sector privado considera troncales y vincula directamente con la Reforma Judicial, el decreto que consideró servicios públicos a celulares y televisión por cable.  “Nadie tomó  esa medida para complicarle la vida a nadie”, dejó en claro y por si había dudas remarcó que la cosa pasa más por la televisión por cable que por los celulares”. Una preocupación que muchos que los escucharon de manera virtual le conocen desde sus tiempos de jefe de Gabinete durante la presidencia de Néstor Kirchner.

En el sector hoy considerado servicio público, sienten que se cortó el impulso que venía teniendo el sector y creen que en materia de fibra óptica hay competencia y las nuevas normativas pondrían en riesgo una futura discusión: la del 5G que ya se estaría en condiciones de dar pero que el contexto freezó y que de la mano de la reactivación será una necesidad en el mediano plazo. Así según esta mirada, distinta y distante de la del Presidente, la Argentina perdería ese tren en manos de Uruguay o Paraguay.

Hasta el momento no hubo reuniones, que las empresas esperan, para mirar la letra chica de la reglamentación, con la que algunos funcionarios sugirieron cambios. Una preocupación similar en torno a las letras sorpresivas que se incorporan en los recorridos de las normas, acecha a la industria del conocimiento. Las compañías aquí espera generar 250.00 puestos de trabajo directos y 15.000 millones de dólares de exportaciones en 10 años ya tiene ley. Pero hay tensiones por los conflictos entre gremios que reclaman sobre el mismo segmento de trabajadores que entregan mercaderías vendidas de modo virtual en un año en el que el consumo caería 15%.

En fin, cuando el Presidente habla, el empresariado se tranquiliza. Aun cuando le reclamen precisiones económicas o detalles de medidas que Fernández no da, ni nunca dio. Eso es clave porque para muchos ejecutivos y empresarios y empresarias hay un tema de confianza y de conflicto político que explica los vaivenes económicos actuales. Sin embargo, lo que intranquiliza sigue latente aunque hable el Presidente: la manera en que, luego, sus lineamientos bajan a los textos y los anexos de las resoluciones y decretos gubernamentales. En ese recorrido, en el sector privado ven ediciones ideológicas que muchas veces los intranquilizan. Esta situación, en el fondo, pone a este Presidente en un riesgo similar al que vivieron otros: que las inversiones tampoco lleguen ahora.

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Alejandra Gallo

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