Se aprobó en la Comisión Bicameral Mixta de Movilidad Previsional el proyecto del Poder Ejecutivo presentando una nueva fórmula de movilidad jubilatoria que ahora se debatirá en el Congreso de la Nación. A partir de la presentación se encendieron las polémicas sobre si se trata de una fórmula que mejora los haberes de los jubilados y las jubiladas o si se trata de una fórmula de ajuste.

La propuesta presentada establece un aumento de los haberes explicado por dos variables: un 50% del aumento se define por la variación de los salarios en base al RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) y el otro 50% depende de la variación de la recaudación tributaria de ANSES (IVA, Débitos y Créditos, Cigarrillos, entre otros impuestos). Para lograr mayor transparencia sobre el cálculo en lo referido a la recaudación de ANSES, se incluye en la presentación una cláusula de Legislación Constante, que limita el impacto que tendría una eventual reforma tributaria sobre el porcentaje de aumento que arroje la fórmula.

Para estudiar correctamente los efectos de la futura aplicación de la fórmula es menester analizar la situación actual. Luego de 4 años de un Gobierno neoliberal, marcado por el ajuste, el aumento de tarifas y la especulación financiera, la economía argentina se encontraba altamente debilitada para enfrentar la posterior irrupción de la pandemia por Covid-19. Es en este contexto crítico sobre el cual debemos construir un nuevo modelo de desarrollo productivo.

Anses y la recaudación

Observando las primeras señales de reactivación económica en los datos productivos de septiembre, una nueva Fórmula de Movilidad que esté relacionada a la evolución de la recaudación y del salario aplicada sobre una economía en reactivación, fomentará el consumo acompañando el ciclo de crecimiento. Al vincular el 50% del aumento de los haberes jubilatorios a la variación de la recaudación tributaria del Organismo se logrará hacer partícipes a los jubilados y jubiladas del crecimiento económico, ya que la evolución de dichos impuestos refleja el devenir del consumo y de la actividad económica en general.

Entonces la fórmula que presentó el Poder Ejecutivo logra hacer partícipe a los jubilados y las jubiladas de las mejoras de la economía general y, a su vez, estimula el funcionamiento del circulo virtuoso de la economía. Una economía en crecimiento provocará mayores puestos de trabajo, incrementos en la recaudación y la actividad, que derivarán en mejoras significativas en los haberes previsionales, estimulando el consumo, aumentando la recaudación tributaria que fortalece las arcas del estado y finalmente volviendo a generar una mejora en el poder adquisitivo de todos y todas.

La nueva Fórmula de Movilidad forja sus bases sobre la fórmula que se creó en 2008 (bajo la Ley 26.417) y que funcionó en el período 2009-2017.  Aquella fórmula otorgó 18 aumentos semestrales entre 2009 y 2017 y permitió que en 6 de esos 9 años todas las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones atadas a la movilidad le ganaran a la inflación de cada año.  Además, su efectividad para recomponer los haberes está probada:  el poder de compra de las y los jubilados se incrementó en un 25,8%.

Sin embargo, este crecimiento fue interrumpido por el deterioro económico del macrismo y el cambio de fórmula que en diciembre 2017 impuso el Gobierno de Cambiemos. Esta nueva fórmula de movilidad consideraba en un 70% la evolución de la inflación, con un rezago de 9 meses, y en un 30% la evolución de los salarios formales. Los resultados de su aplicación son conocidos: las jubilaciones perdieron frente a la inflación en los dos años en que aplicó, 2018 y 2019, totalizando una caída del 19,5% en términos reales.

A pesar de que los datos resaltan las virtudes de una fórmula y las falencias de la otra, la oposición ya comenzó a mostrar su rechazo a la nueva fórmula de movilidad. El debate se instaló en torno a la utilización de la recaudación de ANSES o el índice de precios al consumidor. Sobre el tema cabe destacar algunas cuestiones.

Inflación, por qué no incluir esa variable

Por un lado, incluir la variación del IPC en la fórmula de movilidad provocará que los haberes previsionales no tengan la posibilidad de mejorar su poder de compra, dado que limita su crecimiento en períodos económicos expansivos y no logra evitar una caída en períodos recesivos. En los hechos, la fórmula que aplicó el gobierno de Cambiemos redujo los haberes pese a estar compuesta en un 70% por la variación del IPC. Además, el rezago que utilizaba para el cálculo de las variaciones del IPC provocó que en periodos de aceleración inflacionaria los haberes persigan siempre por detrás a los precios.

 

Por otro lado, debemos contextualizar la aplicación de las fórmulas de movilidad y observar su evolución en base a proyecciones. Partiendo de un 2020 atípico, en el cual la pandemia por Covid-19 generó una grave crisis internacional, el nivel de actividad económica se derrumbó en todos los países del mundo. Por este motivo, se estima que en 2021 la recaudación aumentará por encima de la inflación. En consecuencia, la nueva fórmula garantiza a corto y mediano plazo un incremento de las jubilaciones por encima de la inflación. En base a estas proyecciones se deriva que en el 2021 las jubilaciones, pensiones y demás asignaciones atadas a la movilidad aumentarán por encima de la inflación estimada y lo harán más de 1 p.p. por encima de la movilidad que se aplicaría según la fórmula de Cambiemos.

De acuerdo al presupuesto, a las perspectivas positivas para el año que viene, y gracias al impulso del Poder Ejecutivo de construir un país más productivo e inclusivo, la actividad económica ingresará en un sendero de recuperación y crecimiento en los próximos años. El fomento del consumo, la industria nacional y la protección del mercado interno, lograrán poner de pie al país, y la fórmula de movilidad será la herramienta para incluir a las jubiladas y los jubilados a ser parte de la reactivación económica.

* Secretario General de la ANSES