La capacidad cooperativa es una función instintiva que sirve para la supervivencia en muchos animales, incluso nosotros los sapiens. El humano ha creado la capacidad de cooperar en forma flexible, especialmente porque genera nuevas realidades basadas en ideas imaginarias y acepta grandes masas de otros humanos desconocidos, cosa que otros animales no realizan.

Existe una regla que postulan algunos neurobiólogos: a mayor cerebro más capacidad socializadora. Cuanto más masa encefálica, mayores urbes. Para hacerse gregario el cerebro no solo se debe abstraer, sino debe poder comunicar. También manejar herramientas y utiliza instancias simbólicas, como dibujos o música, que representen cuestiones prácticas o religiosas.

El historiador Yuval Harari plantea este interesante concepto: opina que "la cooperación flexible ha sido nuestro gran secreto. Si pensamos en las abejas, ellas tienen en realidad un sistema demasiado rígido".

Harari plantea que los humanos nos caracterizamos por crear "ficciones". Historias, religiones, gobiernos, países, grandes corporaciones, e incluso conflictos y guerras que nos globalizan flexiblemente.

Se reconoce a los humanos como la única especie que puede ser altruistas por fuera de su grupo de pertenencia en forma espontánea e incluso con otras especies. Puede que el desarrollo cerebral haya generado esta posibilidad solidaria más amplia, siendo el altruismo un mecanismo de para obtener una buena parte del botín de la cooperación, que ubicaba en un lugar de alta reputación al solidario.El altruismo entonces no es una funcionalidad simple, no es solo bondad. Implica procesos de cooperación, base de un sistema gregario de aprendizaje, comunicación y también competencia.

La "Teoría de la mente"

Para poder relacionarse se debió desarrollar una función cognitiva compleja, que habría ayudado muy activamente al desarrollo interpersonal: "Entender lo que le pasa al otro". Es decir la metacognición intersubjetiva, llamada también Teoría de la Mente. Conocer al otro podía llevar a asociarse, cooperar y dejarse copiar: ser altruista.

Estas posiciones colaborativas parecieran estar relacionadas con la supervivencia de nuestra especie, versus el otro humano que cohabito el mundo con nosotros, el Neandertal. Que parece haber sido menos sociable, no conformar o adaptarse a grandes grupos, que enfrenten diferentes adversidades y así extinguirse.

Por ejemplo, el uso de armas a distancia, la fabricación de puntas de lanza de dos lados (bifaces) y el uso del fuego para cocinar, fueron de los avances tecnológicos más importantes de nuestros los homínidos predecesores. Se relaciona esta transformación con el crecimiento de la alimentación, con mayor rendimiento de calorías y el crecimiento cerebral, aumentado el proceso de enseñanza altruista cooperativa.

Existen hormonas como la oxitocina relacionadas con la afectividad social, de hecho se la llama la hormona del abrazo. La respuesta a esta hormona facilita la cohesión grupal, cuestión experimentalmente observada en los ratones de pradera; que mantienen una conducta fiel a su familia versus los de montaña; que no lo hacen y presentan una menor respuesta a esta hormona.

Algunos científicos plantean cuestiones cognitivas para el éxito evolutivo del sapiens. Otros que los Neandertal eran menos gregarios (grupos de 15 aproximadamente) y por lo tanto perdieron la competencia por la comida o en posibles enfrentamientos, ante la gran invasión sapiens que los superaron en número. Existen muchas hipótesis sobre la causa de la extinción de los Neardentales, pues si bien resistieron algo tan temible como el periodo glaciar; desplazándose y agrupando a lugares más cálidos, aparentemente la llegada del homo sapiens fue fatal para nuestros hermanos Europeos.

La transmisión de la información conlleva también procesos grupales y gregarios, claves para la evolución de la cultura del humano. Entender lo que le pasa al otro (teoría de la mente) y así desarrollar la intersubjetividad que trasmite conocimiento.

Los seres super sociables

Fueron procesos imprescindibles, para que se genere un ser supersociable como es el humano. Pero necesitando cierto altruismo en la transmisión de la información a los congéneres, lo cual probablemente comenzó en la demostración de virtudes personales dentro del grupo humano paleolítico; que distinguían a quien mostraba nueva información, mientras además generaba nuevos aprendizajes.

Los grupos de animales, como las bandadas de aves o manadas de chimpancés lo utilizan y resultan claves para la supervivencia. Nunca hubieran sobrevivido, ni dejado descendencia si no hubiera existido ese magnetismo entre miembros de la misma especie., que genera una conducta comunitaria y cooperativa; la que ha servido para defenderse, conseguir alimento o migrar; entre otras cuestiones.

El ser humano se convirtió en una especie con gran capacidad para aprender y transmitir habilidades y tecnología. Lo que el estudioso de primates Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford propone es que el humano es el único primate que va más allá de los límites de la evolución.

Saposky plantea un teoría que propone que a cerebro más grande, sociedades de mayor número de integrantes. Lo cual puede tener que ver con que somos los únicos animales que han generado comunidades gigantes y organizadas como las ciudades. A más aprendizaje mayor tamaño encefálico, así se genera más capacidad intelectual y una función cognitiva clave: la flexibilidad.

Además de menor tiempo y oxígeno gastados en los músculos con el fin de buscar comida. Esta hipótesis la plantea el biólogo conductual Kevin Laland de la Universidad de St Andrews, quien piensa que el homo sapiens ha desarrollado la capacidad de transmisión social a través de una copia más perfeccionada. Tanto en la capacidad de transmisión como en la de reproducción posterior del evento aprendido.

Se produjo entonces mayor perfección en la extracción de alimentos, de la comunicación de entre los miembros del grupo y el lenguaje complejo humano. A esta teoría Laland la llama la "Sinfonía inacabada de Darwin". Este sistema nervioso no sólo estimula y aprende, sino que produce innovación creativa generando el "impulso cultural" descripto por Allan Willson de la Universidad de California en Berkeley, quien planteó la hipótesis de una relación directa entre tasa de innovación y el tamaño cerebral; base de la flexibilidad cogntiva

También los animales presentan procesos de cooperación; como por ejemplo cuando instintivamente las aves se separan para cazar una presa. Posiblemente estas cuestiones sean las bases de los primeros idiomas, (casi instintivos) que son imprescindibles para la cooperación entre pares. La cooperación probablemente implique cuestiones que están conjugadas desde comienzo del lenguaje primitivo.

La transmisión acumulativa de aprendizaje genera una supersociabilidad en el humano, como plantea Mark Pagel de la Universidad de Reading. También genera la posibilidad de un acuerdo social; con el fin que no existan malos entendidos entre el que da y el que recibe. A partir de ficciones que crea nuestra especie se producen grupos humanos masivos basados en creencias. Entonces creamos órdenes imaginados que unen nuestra tribu global produciendo una cooperación flexible.

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Ignacio Brusco

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