Washington, en pleno cierre de campaña electoral de Barack Obama, a fines de octubre de 2008. Quien escribe estas líneas tuvo la oportunidad de ingresar al Pentágono y presenciar una charla de Stephen Jonson, entonces subsecretario del Departamento de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental, es decir, uno de los responsables de dar forma a las políticas de seguridad de Estados Unidos en la región. Con absoluta contundencia sorprendió a quienes allí estábamos con la previsión del Pentágono sobre los conflictos futuros en Sudamérica: "Los problemas sociales van a darse por la desigualdad".

No habló del narcotráfico ni de las disputas por los recursos naturales. No, los conflictos futuros estarán determinados por la creciente desigualdad y los millones -fundamentalmente jóvenes- de marginados de la sociedad de consumo.

La desigualdad entre los actores sociales aumenta más en los tiempos de bonanza económica

Diez años después, y en Suiza, la prestigiosa organización Oxfam alertó a los presentes en el Foro Económico de Davos con números terribles: la desigualad en el mundo está creciendo a pasos agigantados. Advirtió en el foro donde se reunen estos días los empresarios y dirigentes más poderosos del planeta, que en 2017 ocho de cada diez dólares generados en el planeta fueron a parar en las manos del 1% más adinerado de la humanidad, mientras que la mitad de la población más pobre unos 3.700 millones de seres- no vio crecer su riqueza en lo más mínimo.

El año pasado se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, según este informe. El dato que impresiona: en el planeta aparece un nuevo milmillonario cada dos días. Al mismo tiempo, en la última década los salarios de los trabajadores aumentaron un promedio anual del 2%, mientras que la riqueza de los milmillonarios se incrementó un 13% en el año.

El informe llega, con números contundentes, a una conclusión que pone el foco sobre la distribución de la riqueza: la desigualdad entre los actores sociales no solo crece en tiempos de crisis económica, sino que la diferencia entre los que más tienen y los que menos aumenta más en tiempos de bonanza económica.

Nueve “milmillonarios” poseen la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta

Hoy, más de la mitad de la población mundial -el 56%-, vive con entre 2 y 10 dólares al día. "Cuando una de cada diez personas en el mundo sobrevive con menos de dos dólares al día, la inmensa riqueza que acumulan tan sólo unos pocos resulta obscena. La desigualdad está sumiendo a cientos de millones de personas en la pobreza, fracturando nuestras sociedades y debilitando la democracia", alertó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional.Repito: fractura la sociedad y debilita la democracia.

En enero del año pasado falleció el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, uno de los pensadores más influyentes de nuestro tiempo. En uno de sus últimos libros, "Daños colaterales", traslado este concepto, normalmente aplicado a las consecuencias accidentales de las intervenciones militares, a las víctimas de una sociedad cada vez más globalizada. Los pobres, los marginales en aumento, son el daño colateral de una sociedad orientada al consumismo y las ganancias. Esto lleva al "más desastroso entre los incontables problemas potenciales que la humanidad puede verse obligada a enfrentar, contener y resolver durante el siglo en curso", alertaba Bauman.

El informe de Oxfam muestra que la brecha entre ricos y pobres es mucho mayor de lo que se temía. Esto lleva a que nueve milmillonarios posean la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta.

Un ejemplo que arroja Oxfam muestra lo insostenible en el tiempo de esta desigualdad en aumento: los directores generales de cualquiera de las cinco principales marcas de moda ganan en cuatro días lo mismo que una trabajadora del sector textil en Bangladesh durante toda su vida.

Este "daño colateral" -siguiendo a Bauman- del sistema económico mundial pone en peligro la convivencia pacífica en cualquier sociedad. El aumento obsceno de la desigualdad puede llevar a una crisis a escala planetaria.

Y esto también lo saben los poderosos. Aquellos que hoy asisten al Foro de Davos. El genial historiador Eric Hobsbawm, recordó en su última obra "Como cambiar el mundo"-, un encuentro casual que tuvo con el megamagnate George Soros. Hobsbawm se sorprendió cuando Soros le preguntaba insistentemente sobre las ideas de Karl Marx. "Sabiendo lo mucho que divergían nuestras opiniones narra Hobsbawm, quise evitar una discusión y le di una respuesta ambigua. Entonces dijo Soros: "Hace 150 años este hombre descubrió algo sobre el capitalismo que tenemos que tener en cuenta."

La desigualdad que crece a pasos agigantados es un peligro a nivel mundial que todos tendríamos que tener en cuenta.

Especial para BAE Negocios