La guerra del gas, confesiones ruralistas y dudas de fondo
Después de cerrar el acuerdo con el FMI, Martín Guzmán quiere quedarse con la decisión de la política contra la inflación. El gas que llegará cuatro veces más caro que el año pasado, y otro round con el lobby agropecuario
En un contexto económico y político en el que todo el mundo le sigue prestando atención a las internas, que es lo que marca el pulso del Palacio, el principal problema de la calle es la disponibilidad de gas, de energía en general, incuso por encima de la inflación. Las empresas que se mueven tanto con el mercado interno como con la exportación, están revisando sus planes de contingencia con estos primeros fríos, porque la posibilidad de que se corte el abastecimiento es cierta y está muy presente en todas las mesas de discusión.
Lo advirtió Marco Bulgheroni, el CEO de la principal petrolera privada en Argentina, Pan American Energy, en la exposición Oil & Gas. Dijo que no es un problema solo de lo caro que está el gas a nivel internacional, sino si está.
La disponibilidad de esos barcos que tiene que comprar la argentina - entre 60 y 65.- es lo que está en cuestión ahora. Se va a ver un indicio la semana que viene cuando se cierre la licitación de los primeros 10 barcos. En CAMMESA y en la Secretaría de Energía esperan que se cierre a un precio de 35 dólares, algo así como cuatro veces lo que se pagó el invierno pasado. Claro, el riesgo es que cueste ocho veces lo que costó el invierno pasado. El miércoles, cuando se abran los sobres, se va a saber. Aunque se traslade parcialmente a las tarifas, va a implicar un mayor gasto en subsidios. Por ende, el iincumplimiento de unas de las máximas condiciones con el Fondo Monetario.
Trastiendas del Agrolobby
El mundo petrolero montó en la exposición Oil & Gas un escenario donde se escenificó una demostración de poder importante. Estaban desde Ricardo López Murphy hasta dirigentes de La Cámpora que son ejecutivos de YPF; un amplio espectro político.
El otro sector que está haciendo una demostración de poder importante es la dirigencia ruralista, el de agronegocios. En el Congreso, esta semana, se desplegó un lobby hasta ahora inédito para voltear las retenciones a las exportaciones que el año pasado acarrearon uno de cada diez pesos que recaudó el fisco.
El problema para la Secretaria de Hacienda es gigantesco porque si se cayeran las retenciones -que es el objetivo de máxima de la dirigencia ruralista- habría que hacer un ajuste 15 veces mayor que el que exige el acuerdo con el Fondo Monetario. Pero a la vez, dentro de esa dirigencia hay discusiones fuertes porque aparece la conciencia de que cerrar el grifo en un momento de crisis como la actual en momentos en que los alimentos están subiendo, puede volverse en contra políticamente.
En voz baja, lo que reconoce la dirigencia ruralista y, sobre todo la Sociedad Rural, que es la hizo punta con el amparo contra las retenciones, es que no tiene plafón para otra revuelta como la de la 125 porque hay indicios muy claros de que están ganando plata, más allá de la sequía y de los casos particulares en los que se impuso una pérdida.
Para comprar una 4x4 ya no hay que esperar 6 meses sino 9 meses. El precio blue de una camioneta o de una cosechadora también marca la pauta de que, el que la quiere tener, ya está pagando de más y lo está haciendo porque tiene espaldas para hacerlo. Esta discusión empieza a tomar un cariz más dramático en la Cámara de Diputados: el oficialismo está tan débil y dividido que la avanzada puede llegar a prosperar. Si no, está el riesgo de que en cualquier momento algún juez cordobés falle a favor de los reclamos con amparos y se caigan las retenciones por esa vía.
Empleo- inflación= pobreza
En el Gobierno, mientras tanto, hincharon el pecho por los resultados del Indec sobre desempleo que bajó muy fuerte. El 7% que marcó es un descenso muy sensible respecto de un año atrás. Es un millón y medio de empleos si se extrapola a todo el país creados en un año y son 650 mil puestos más que los que había antes de la pandemia.
El problema es que la mayoría de los empleos que se recuperaron son de muy bajos salarios. En un contexto de mucha inflación, eso influye en la ecuación sobre la pobreza, que es el dato que se va a conocer la semana que viene.
Unidos o dolarizados
La solución mágica que siempre aparece en contextos así es la dolarización. Esta semana salió a agitarla Javier Milei, el diputado que aparece sorprendiendo en las últimas encuestas con intención de voto a nivel nacional solo superada por la de Horacio Rodríguez Larreta. Se sabe que las crisis son caldo de cultivo para ideas de lo más extremas.
La idea de dolarizar permeó incluso dentro de las filas de Juntos por el Cambio. Alejandro Cacace lo dijo abiertamente y prepara un proyecto de ley con una curiosa doble vara porque es el mismo diputado que dijo que el Congreso no podía legislar sobre política económica porque eso le corresponde al Poder Ejecutivo. Bueno, en este caso pretende legislar sobre el régimen monetario.
Luciano Laspina y Hernán Lacunza, los economistas más escuchados por Juntos por el Cambio, están en desacuerdo con dolarizar, dicen que sería catastrófico. Con la cantidad de reservas que tiene el Banco Central y el acceso al crédito cortado, necesitaría de un ajuste mucho más severo. Esta idea tampoco tiene el aval del Fondo Monetario que nunca vio un experimento así en una economía del tamaño de la Argentina y que tampoco es partidario de renunciar a la política fiscal y monetaria como pasaría en el caso de la dolarización.
Esa cuña se abrió a nivel dirigentes, porque Mauricio Macri no va a decir que no está de acuerdo, está jugado a que no le coman votos por derecha los autodenominados libertarios y por eso tiró lo de privatización de Aerolíneas Argentinas que también divide aguas dentro de Juntos por el Cambio
En el fondo
Es tal la descoordinación oficial y la desunión política en el Gobierno que nadie le pidió a las terminales en Washington dentro del Frente de Todos -Sergio Massa y Gustavo Beliz- que incidan en la votación en el Fondo Monetario.
Igual, lo que más envalentona en el Palacio de Hacienda es que ahora que se cerró el acuerdo con el Fondo y con el Club de París, en sus términos, quieren meterse en el tema inflación.
Lo dicen un poco pidiendo pista pero también picanteando a los sectores más críticos como La Cámpora que son los que quieran a Martín Guzmán fuera del Gobierno. Y allí algunos de sus alfiles como Fernando Morra, el viceministro que fue funcionario de María Eugenia Vidal en provincia o Roberto Arias, secretario de Política Tributaria, dicen: "Si Martín se queda, la inflación empieza a bajar en mayo en picada". Claro, lo que hay que ver es a qué costo y en qué contexto el va a ser, marcado por la división y la incertidumbre política.
Esta semana, la interna escaló fuertemente con las declaraciones de Alberto Fernández contra Cristina en las que digo que la Presidencia no es un órgano colegiado. Y después, con la durísima respuesta del Cuervo Larroque, a la cabeza de la columna de La Cámpora diciendo que el sector de Alberto sacó el 4% en la provincia de Buenos Aires en 2017.
Hasta que no se salde, no se va a saber para dónde va a ir la economía en lo que queda de mandato.

