Erich Fromm dijo alguna vez:  “El revolucionario exitoso es un estadista, el fracasado un criminal”. Hoy se cumplen 107 días desde que Alberto Fernández asumió como Presidente. 

El mito de los 100 días nace en 1933, precisamente de lo que la historia luego llamó como estadista por Franklin D. Roosevelt a quien le tocó gobernar luego de la crisis y depresión de 1929 y que fuera quien en esos 100 días logró la aprobación de 80 proyectos de ley.

Visto en perspectiva, desde su primer día de mandato nuestro Presidente ha tenido que lidiar con decisiones duras y crudas, algunas heredadas, otras nuevas. Hasta ahora, se lleva todos los elogios aun de medios locales y del exterior así como organismos internacionales que veían inicialmente con recelo su elección, hoy destacan su labor. Alberto Fernandez viene cumpliento el desafío de construir robustez a partir de los eventos negativos y ver que tipo de paraguas abrir de acuerdo a la situación, construyendo por encima de las divisiones partidarias y de los sectores, en inquieta y creativa búsqueda del bien común y asumiendo plenamente sus propias responsabilidades.

Lo que no te mata te hace mas fuerte, pero se encuentra aún frente a enormes encrucijadas y problemas. Y no disminuyen con los días. Se acrecienta. El principal, compatriotas van a morir, muchos de los cuales no lo hubiera hecho sin la existencia de esta letal pandemia. 

El Presidente deberá inexorablemente afrontar una serie de problemas, los cuales no sólo  exceden el dia 12 abril -final teórico de la cuarentena- y evidencie a todos una clara comprensión de su destino. La de transformarse en un Estadista. 

Alberto Fernandez viene cumpliento el desafío de construir robustez

a partir de los eventos negativos

Ser un estadista significa tener en claro a dónde vamos, haciendo un correcto diagnóstico de los problemas que deberá inexorablemente afrontar y sin perder de vista el proyecto de país que se tiene. No dudó y hasta ahora tomó un camino claro en la incertidumbre, como todo buen peronista. Diagnóstico del problema y comunicación de la dirección mostrando a la Argentina con un globalismo casi atípico e inesperado al ser primer país de la región en declarar la cuarentena. 

Hoy, algunos de estos desafíos que tiene Alberto Fernández por delante cuando termine la cuarentena son:

* Hacinamiento

* Cuentapropismo sin ingresos

* Inexorable Invierno

* Recesión seguida de depresión

* La futura desactivación de programas de crisis

Para enfrentar esta pandemia el presidente siguió el camino chino, aggiornado a un sistema democrático. Esto es impedir su circulación y contagio con medidas de aislamiento y distancia. En un gobierno centralizado y casi dictatorial, esto es más sencillo. Esto fue en contraposición a la que habían tomado algunos países europeos con Merkel a la cabeza de aceptar el contagio como inevitable, concentrarse reforzar el sistema de salud asumiendo que la circulación del virus podría acelerar la generación de anticuerpos, como pasó con otras gripes.

Aunque pocos medios quieren nombrarlo y decirlo con nombre y apellido, esto en Argentina es muy difícil. Y no por la característica de rebelde del argentino, sino producto de un exceso de población concentrada en la zona metropolitana sumado a la nefasta herencia recibida y de errores recurrentes durante tantos años es un país donde 4 de 10 de sus habitantes está sumido en la pobreza. Pensemos por unos minutos la cuarentena que hoy tiene que pasar esa gente quien desafortunadamente no tiene nuestra comodidad, quien más quien menos querido lector, sino que viven hacinados.

Pero como se le da fin a esto? Maxime con el invierno por delante.

Otro gran problema es dar solución a los millones de personas cuentapropistas que, en Argentina, todos sabemos que vive al día en su gran mayoría y otro tanto tiene que pagar sueldos con dinero que hoy no sabe de dónde va a salir. Es difícil saber cuánto tiempo podría aguantar nuestra sociedad en este compás de espera, sobre todo porque un enorme porcentaje de su población vive del flujo diario.

Todos recordamos el efecto del corralito en nuestra historia reciente, que secara de efectivo la calle y lo que generó, entre su anuncio y el estallido de diciembre sólo tres semanas. Por eso en mi nota precedente para BAE comentaba la necesidad vital de garantizar circulación de pesos. Cueste lo que cueste.

Los problemas por delante que exceden el dia 12 abril final teórico de esta cuarentena. La futura desactivación de estos programas de crisis para evitar hacer explotar el déficit que sabemos dónde nos lleva, que ningún político se atreverá a quitar, especialmente durante una recesión, aunque si un estadista. ¿Por qué trabajar cuando puedes ganar el mismo dinero o más al no trabajar? Nada es más permanente que un programa gubernamental temporal.

Estamos ante los albores de un nuevo sistema económico mundial. Con más presencia del Estado y más globalización. Los mercados han producido desigualdad de manera sistemática, y que con el tiempo nos enfrentamos a la situación en la que solo unas pocas personas privilegiadas se benefician del sistema capitalista, mientras que la gran mayoría se desliza hacia el abismo económico. 

Solo espero que no sea caldo de cultivo para una oposición que hoy debería por respeto apoyar, y si no lo hiciera mínimamente guardarse al silencio. Si supera airosamente esto, Alberto Fernández será recordado no sólo en Argentina, sino en los libros de historia mundial.

*  Ingeniero con un posgrado en la Universidad de Harvard y asesor de empresas e individuos