Como en otros géneros, en el jazz sobran las historias de culto. La mayoría son legendarias y hasta incomprobables, como aquella del piano sin teclas con el que Monk ensayaba en su oscuro confinamiento en la casa de Pannonica y otras, las menos, son verificables y actuales.

Una de ellas llega de Portugal, país que en los últimos años proyectó grandes figuras y sellos discográficos. La editora Clean Feed, por caso, logró una expansión internacional envidiable, incorporando a su catálogo grandes figuras de la vanguardia jazzística como Kris Davis, Tony Malaby, Marc Ribot, William Parker y muchos más. Pero también lanzó a escena a extraordinarios músicos locales como Susana Santos Silva, Rodrigo Amado, André Fernandes y tantos otros.

Entre ellos, sobresale Bernardo Sassetti, un pianista y compositor cuya temprana desaparición contribuyó a dibujar su estatus de leyenda. Dicen quienes lo escucharon en vivo que su música abre las puertas a una epifanía incomparable.

Algo de eso puede corroborarse con la serie de videos en vivo de la serie Timbuktu Solo Sessions -disponible en Youtube- donde quien escucha no puede escapar al trance que envuelve su música.

De estilo reflexivo, con especial sensibilidad por la melodía y con formación clásica, Sassetti fue un hito en la música contemporánea portuguesa y en el jazz en particular. Dos discos editados por Clean Feed agigantaron su figura. Nocturno e Indigo, lanzados a principios de este siglo, lo exhibieron en un nivel de expresividad notable. El primero resultó ser el disco de jazz instrumental más vendido en la historia de Portugal hasta el momento.

Pero también sus discos en trío y sus colaboraciones con otros artistas, como el también pianista Mario Laginha fueron celebrados por la crítica y el público.

Sassetti murió en 2012, a los 41 años, al caer por un acantilado mientras tomaba fotografías en la región lisboeta de Cascais. Dejó mucha música inédita que sus herederos han comenzado a publicar. El año pasado vio la luz un disco exquisito de piano solo que Sassetti grabó en 2005 en el Teatro Micaelense de San Miguel, en la isla más grande de las Azores.

El disco se editó con el impulso de la Casa Bernardo Sassetti, una fundación que se integró tras su muerte para promover su legado. Ahora se acaba de publicar, vía el sello Clean Feed, el disco en trío Culturgest 2007, que recoge un show en ese auditorio de Lisboa en formato trío, junto a Carlos Barreto y Alex Frazao.

Es música inédita y resulta un descubrimiento excitante. Sassetti es un artista que como pocos elegidos conmueve desde las primeras notas.

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