En medio de la crisis, el presidente Mauricio Macri debió acudir al auxilio de los gobernadores. Otra vez, el Poder Ejecutivo necesitó que los mandatarios -la mayoría de la oposición- hicieran número y números. Macri tiene pocos mandatarios propios y el bajo perfil que tomaron tanto Horacio Rodríguez Larreta como María Eugenia Vidal expone aún más las deficiencias de comunicación que manifestó la Casa Rosada para explicar la magnitud de las dificultades. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, está rodeado de expertos comunicadores que, parece, no dan en la tecla.

Si la crisis es una oportunidad, los aliados del Pro lo están poniendo en práctica. Elisa Carrió aprovecha para ganar protagonismo y hacer declaraciones como si fuera una ministra sin cartera aunque no esté muy en línea con el oficialismo y despierte resquemores. Y la UCR presiona sobre el núcleo duro del macrismo para pedir espacio en el Gabinete, donde hoy no tiene gravitación. En definitiva, hoy por hoy, los mejores aliados para que la crisis financiera no desborde sobre la política son los gobernadores del peronismo que tienen un diálogo fluido y respetuoso con Rogelio Frigerio.

El ministro del Interior vuelve a ganar puntos en la política aunque eso le reste en la interna del Gobierno por los celos que despierta que sea uno de los pocos que entiende al peronismo, Con ese cuadro, los gobernadores del PJ se reunirán mañana para difundir un documento "equilibrado", según anticipan los voceros. El cordobés Juan Schiaretti, por el peso de su provincia, y el chaqueño Domingo Peppo, porque se constituyó en un virtual vocero y redactor del documento, son los mandatarios más observados.

"Estamos dispuestos a apoyar a las instituciones, pero no las ideas de este gobierno", anticipan sobre la línea que quieren seguir cuando se encuentren mañana. Los gobernadores tienen voluntad de apoyo porque ellos también saben que serán víctimas de un desmadre. Varias provincias estaban a punto de salir a los mercados internacionales a tomar crédito, como el caso de Entre Ríos, que ahora canceló los planes.

Los gobernadores que se vieron con Macri el jueves en la Casa Rosada volvieron a sus provincias con la impresión de que el jefe de Estado estaba "sorprendido" por el rumbo que había tomado la situación cambiaria-financiera. E hicieron cadena con sus pares para remarcar que le habían dicho en ese encuentro que las provincias no pueden hacer "más esfuerzo fiscal". Por eso, se espera que surja un "apoyo institucional al Gobierno con reparos al acuerdo con el Fondo, y un pedido de que el ajuste no lo paguen los trabajadores", dejaron trascender.

La postura del peronismo gobernando contrasta con la postura del Frente Renovador de Sergio Massa, que el fin de semana hizo circular una estampita de "San Lavagna".

"Qué podría ser peor, eso no me arregla", definen Skay Beillinson y el Indio Solari en Todo un palo. El Gobierno debe haber tomado nota que agitar el fantasma de que con el kirchnerismo sería más grave ya no alcanza.