Mientras se están acomodando las candidaturas presidenciales, otra puja empezó a vislumbrarse: el futuro control de la cámara de Diputados, que volverá a ser clave porque, gane quien gane, no habrá mayorías abrumadoras en 2020.

El actual presidente de la cámara Baja, Emilio Monzó, confirmó que no seguirá en el puesto -ni tampoco en el Parlamento- cuando finalice su mandato en diciembre. En una reunión reservada que mantuvo con el presidente Mauricio Macri a fines de enero, Monzó le blanqueó su intención de adelantar su partida y no estar en el puesto durante el desarrollo de la campaña electoral, según dijeron a BAE Negocios fuentes gubernamentales. Si esto se concreta, Monzó se irá de la Cámara de Diputados antes de agosto, con el previsible destino de embajador en España. "No tiene mucho sentido que yo participe en la campaña", argumentó Monzó. Macri no está muy convencido. Aunque no les disgusta tanto la idea del reemplazo de Ramón Puerta, en la Casa Rosada consideran que no sería muy "prolijo" que Monzó se fuera a mitad de año porque implicaría nombrar un presidente interino que tiene que ser votado por todo el cuerpo. En un momento de alta sensibilidad y dificultades de acuerdo con el peronismo como es en el medio de una elección, no parece una gran opción.

Monzó quiere irse pero tiene en mente proponer a su sucesor: el secretario de Interior, Sebastián García De Luca, quien regresa esta semana de unos días de descanso en la costa Atlántica. La variante De Luca que imagina Monzó necesita que el dirgiente y funcionario del Ministerio del Interior nacido en Chivilcoy deje su cargo para presentarse como candidato a diputado nacional.

No es el único que está pensando en la Presidencia de la Cámara baja. La decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal de desprenderse de Cristian Ritondo como ministro de Seguridad provincial para que encabece la lista de diputados nacionales apunta en la misma dirección. Vidal cede a Ritondo quien pondrá un pie en el control de uno de los poderes nacionales. Ritondo suma muchas condiciones para trabajar en un escenario adverso para el Pro: es negociador, peronista y ya tuvo roce parlamentario en la Legislatura porteña.

Si al equipo de Vidal le cierra perder a su ministro de Seguridad para vaya al Congreso nacional, la duda es cuánto de esa movida será respaldada por el macrismo, en particular por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien mantiene una relación distante con la gobernadora bonaerense.

En La Plata sostienen que Peña podría bendecir la llegada de Ritondo y dejan caer otra idea inquietante: que también puede ser una avanzada para una postulación de Vidal. "Todos apuestan a que Macri va a la reelección. ¿Y si no es así, y la unificación de fechas con la provincia de Buenos Aires es una jugada para tener la variante de que vaya María Eugenia?", sugieren. El discurso de Macri no parece contemplarlo.