La industria de FCI vuelve a ser objetivo de nuevas regulaciones, que empuja el BCRA e
implementa la CNV. No obstante, está no fue sorpresiva como la que los obligó a
reperfilarse el año pasado, o incluso a cambiar de estrategias en abril.

Creemos que la coyuntura es lo que explica, básicamente, el cambio en las condiciones
de la industria; y también será el reflejó de qué tan temporales o no puedan ser. De
hecho, muchas de estas regulaciones empujan a que los fondos deban volcar su flujo
hacia opciones en pesos, que es el mercado que el Gobierno explícitamente ha
mencionado busca reconstruir.

En otras palabras, no es casual, sino una consecuencia buscada. Que lleva a la industria,
por ejemplo, a tener hoy su PN más del 87% en fondos en pesos y sólo 13% en dólares.

Recordemos que, como hemos venido observando, el exceso de liquidez con el que se
opera, en una coyuntura de fuerte emisión monetaria para financiar el déficit y un mercado
de cambios con restricciones, presiona sobre el comportamiento creciente de la brecha.

Mientras que, la incertidumbre sobre la coyuntura (canje de deuda, recesión, etc) tampoco
ayuda a aliviar la tensión, y es en este marco que todas estas medidas buscan en
principio atenuar esta tendencia alcista. No obstante, muchas de estas restricciones o
regulaciones han tenido un impacto puntual o temporal, aunque reflejando cierta
volatilidad.

Ahora, específicamente, volviendo a los FCIs. La semana pasada una nueva regulación
apuntó a esta industria. Fue la RG 848 de la CNV que impactó, básicamente, sobre los
fondos denominados en moneda local -dejando de lado a los fondos en dólares, con lo
que no afectó los FCI Latam-.

Pero ¿qué implica esta nueva regulación? Se trata de un cambio en los criterios de
valuación de los activos que no están denominados en moneda nacional. Hasta ahora la
regla era valuar estas posiciones en USD al tipo de cambio SIOPEL o un tipo de cambio
“alternativo” en caso de existir una diferencia mayor al 1% entre ambos. En donde, este
tipo de cambio “alternativo” resultaba de un promedio ponderado de una determinada
canasta de activos, con un valor similar a un promedio entre el Dólar Bolsa y Dólar Cable.

Tras esta regulación, esta posibilidad se elimina debiéndose valuar estas posiciones –como única opción- al SIOPEL spot, o en su defecto, T+1.

¿Qué busca esta regulación? ¿Cuál es el espíritu de la norma? Algo similar a las
anteriores. Por un lado, busca que no se reconozca en este tipo de fondos un valor de
USD que no sea el oficial; y por otro lado, desalentar las inversiones del exterior. Aunque
esta también afecta a los activos argentinos denominados en USD, y más importante
quizás, a la liquidez en moneda extranjera en estos fondos. Buscando limitar en este
sentido posibles ganancias por tipo de cambio.

¿Cómo es el cronograma de adecuación? La CNV determinó dos plazos: el primero es a
partir de este 29 de julio, cuando deberán ya valuar a SIOPEL la tenencia en moneda
extranjera, y la segunda es el 15 de octubre, para lo que correrá este criterio para el resto
de los activos afectados.

¿Cuál fue el impacto en la industria? Como dijimos, lo primero es que no afecta en
particular a los fondos en USD –y en consecuencia, los de objetivo LATAM-. A su vez, en
concreto, su impacto en los fondos en pesos fue limitado, producto básicamente de que
las Sociedades Gerentes conocían la posibilidad de esta RG –y por ende, habían estado
en las semanas previas readecuándose -.

Incluso si miramos la evolución diaria de la industria desde la fecha de publicación de la
RG (15/7) no se observa un impacto negativo en el rendimiento general de la industria, o
en los flujos, por este tema.

Igualmente, no sólo la anticipación de la industria (que preveían esta normativa) fue lo que
permitió un impacto entre limitado a nulo. Las posiciones en USD dentro de los fondos en
pesos ya estaban limitadas a un 25% por regulaciones previas. De acá, también este
comportamiento.

Esto último, en particular, nos lleva a recordar abril. Allí hubo varias regulaciones, que
eliminaron la bimonetariedad y también resolvió que los fondos en pesos deberán tener al
menos un 75% de sus activos argentinos en esa moneda.

Pero por último, ¿Cuál fue el impacto en la brecha? No hubo impacto, con lo queentendemos que quizás esta regulación tenía otro objetivo –o en su defecto, si lo era, no
fue eficiente-.

*Analista de PPI