¿Existe una medida justa que nos permita proyectar nuestro futuro en consonancia con lo que en realidad podemos lograr?

El sainete del mundial , potenciado por los cientos de horas ociosas e impresionantes presupuestos de traslados de equipos técnicos y periodísticos que los canales dispusieron en sus grillas para la cobertura integral del eventual milagro argentino, se corresponde con nuestra vocación frenética por el realismo mágico. García Marquez murió sin saberlo, pero como Dios, Maradona y el Papa, era argentino.

Son, detrás y delante de cámaras, los mismos que claman por el fusilamiento en público de Sampaol, los que proyectaron, autorizaron e impulsaron los gastos de sus empresas en la expectativa de jugar los benditos 7 partidos de la mano del hiperkinético DT y de la troupe de Messi. Ahora se vengan con el escarnio repetido y constante a las autoridades de la AFA y al hombre de Casilda , para ocultar su responsabilidad en las decisiones que tomaron sobre idénticas premisas que los amateurs dirigentes del fútbol argentino.

La política, la economía y las relaciones internacionales no escapan a nuestra mágica construcción de escenarios ideales que convertimos en realidad únicamente en nuestras alborotas mentes imaginarias.

Un peso vale un dólar, la YPF de la soberanía energética (regulada bajo el control de Wall Street) o ser mercado emergente son noticias que, como todos los trucos, duran poco tiempo, sólo por unos minutos superan el fin de la función, salvo en el público que con pasión fundamentalista espera la Navidad cerca del hogar o junta pasto y agua la noche del 5 de enero.

Cuando releo algunas notas de nuestra columna semanal, me asusta pensar en acercarme demasiado a Malthus o a David Ricardo, en especial cuando Keynes y el Gabo se entronizan como nuestros héroes nacionales, y perder esta tribuna en manos de autores más optimistas. Mientras tanto sigo.

Y descansando de las metáforas fútboleras (mientras practicamos miles de juramentos y promesas por una final entre Croacia y Bélgica ), se va acabando el mundial y en el próximo lunes habrá un nuevo campeón discutiendo nuevos contratos multimillonarios para su federación, jugadores y cuerpo técnico.

Empieza la nueva construcción mágica: Qatar, allí vamos por la Copa que nos pertenece por derecho divino.

Unos días después de la gran final todo volverá a la calma de manos de las mediciones del rating que, como estadística seria, abandonará el sesgo gerencial de los conversos fusiladores de la Selección Nacional.

Nosotros seguiremos soñando con una nueva oportunidad del acuerdo UE Mercosur que, como por arte de magia se discutirá con Lula en libertad, un ingrediente especial que, como un balde de agua helada, caerá sobre los negociadores y las expectativas de futuro brasileñas, y por imperio dimensional, mercosureñas. La canarinha no mejoró su rendimiento de local - semifinalista- , pero se apresta a discutir sin concesiones la nacionalidad del Gabo.

Así es muy difícil. La seriedad del trabajo ( independientemente de la valoración filosófica o geopolítica que se adopte) del gobierno en razón de las metas de adhesión a la OCDE y la participación en el G20, no se condicen con la nebulosa de nuestra actitud en el Mercosur. Una buena noticia de la UE también será efímera, si los factores de la producción nacional no adoptan un compromiso largo y duradero de superar las necesidades de consumo interno, para destinar un margen importante de sobreproducción al mundo que clama por alimento y energías.