Desde que se decretó el aislamiento obligatorio en varias partes del mundo, las instituciones educativas debieron adaptarse rápidamente a las nuevas modalidades virtuales para asegurar la continuidad de las clases. En este escenario, las bibliotecas universitarias tuvieron un rol fundamental para sostener, fortalecer y acompañar el proceso educativo a distancia.

A lo largo de la historia, y de manera metafórica,  se ha sostenido que las bibliotecas universitarias representan el corazón de sus instituciones. Nadie pone en duda el lugar central y básico que ocupan en el ecosistema universitario dado que sirven a todas las funciones que allí deben cumplirse: enseñar, investigar y difundir el conocimiento en la sociedad.

Recientemente, en un conversatorio latinoamericano realizado entre autoridades académicas y responsables de áreas de soporte de la Universidad San Ignacio de Loyola de Perú, EAN de Colombia y UADE de Argentina, se resaltó la vital importancia de las áreas de tecnología e informática como también las bibliotecas universitarias, sus estrategias y servicios para que fuera posible garantizar la continuidad académica en el marco de la pandemia.

Con el paso del tiempo, las bibliotecas universitarias se han ido adaptando a las nuevas necesidades y transformando su estructura, organización, colecciones y servicios. En los últimos años, y con el avance tecnológico su rol cambió pasando de conservar información a producirla y enseñar a utilizarla de forma ética.

En el caso de UADE, desde hace unos años, su biblioteca venía incorporando recursos digitales y promoviendo su uso entre alumnos y docentes, en línea con el objetivo de incrementar su utilización en reemplazo de los tradicionales recursos impresos. Ante la coyuntura planteada por la pandemia, el avance en el cumplimiento de este objetivo fue fundamental en el proceso educativo a distancia. Para lograrlo, ha sido necesario un proceso sostenido tendiente a priorizar el acceso remoto de los títulos que forman parte de la bibliografía de las distintas carreras. Siempre que fuera posible, los mismos se fueron adquiriendo en formato electrónico.

 

La sinergia entre docentes y bibliotecarios ha sido un elemento primordial durante la pandemia. Otro factor relevante fue la comunicación con los usuarios través de diversos canales online para facilitar el acceso a esos recursos. Desde el uso del tradicional correo electrónico, al chat y la utilización de videollamadas (individuales o grupales) fueron esenciales para posibilitar una comunicación eficaz. Poder disponer de un bibliotecario online se convirtió en uno de los servicios más pedidos por los alumnos de la Universidad y, en el primer semestre del año,  las consultas se quintuplicaron.  

Al igual que en UADE, las bibliotecas de las universidades USIL y EAN se adaptaron rápidamente al nuevo escenario que planteó la pandemia. En Perú, la Universidad San Ignacio de Loyola basó su estrategia en tres pilares: reconversión de personal, reorganización de funciones y el replantear todos los servicios hacia lo digital. Las funciones del personal pasaron a ser mayoritariamente online, y se basaron en contacto con los alumnos vía telefónica. Con respecto al material, se llevó a cabo un proceso de digitalización de la bibliografía mediante la implementación de ebooks. Como resultado, alumnos que antes no accedían a las bases de datos virtuales comenzaron a hacerlo.

En Colombia, EAN ya contaba con varios programas en modalidad virtual, lo que les facilitó organizarse en cuanto a los servicios ofrecidos y su posterior fortalecimiento.  Fue algo aceptado de forma muy natural para los estudiantes, que tuvieron la posibilidad de acceder abiertamente a los servicios digitales como el repositorio digital, el portal de revistas y a todos los objetos de aprendizaje. La Universidad se enfocó en los canales de información y comunicación (uso de mail, WhatsApp, redes sociales, vías telefónicas), crearon más servicios, los difundieron, y aumentó su uso por parte de los estudiantes.

Una vez más, las Bibliotecas siguen haciendo aportes fundamentales en el proceso de enseñanza-aprendizaje adaptándose a los diversos desafíos que se van planteando con el devenir de los años y los acontecimientos.
 
* Directora del Sistema de Bibliotecas de UADE