"Que se dejen de llorar y se pongan a invertir"; "Argentina no es competitiva por los costos logísticos y eso es culpa de Moyano"; "algunos empresarios se quejan en lugar de tener una agenda adulta y seria de competitividad"; "las pymes sienten que la apertura económica es una amenaza, pocas la ven como una oportunidad"; "no conozco una sola pyme que haya quebrado por las tarifas". Las frases célebres de los últimos dos meses del ministro de Producción, Francisco "Pancho" Cabrera, estuvieron en boca de empresarios y funcionarios en los últimos días. Y los números lo desmienten.

La balanza comercial argentina volvió a encender luces de alarma. Los últimos datos oficialies difundidos por el Indec muestran una caída en el saldo de intercambio que acumula 16 meses. La brusca devaluación y la sequía que retrajo las exportaciones del agro restan aún más, ninguna medida que tenga que ver con industriales "llorones". La organización Apyme ya le contestó al ministro Cabrera señalando que desde que empezó el gobierno de Mauricio Macri en diciembre de 2015, unas 7.500 empresas quebraron o estuvieron cerca de cerrar. Y la Unión Industrial Argentina difundió la estimación de que, desde 2016, se perdieron cerca de 80.000 empleos en el sector. Los críticos en el Gabinete hacia la gestión de Cabrera señalan que el hilo que lo sostiene es el que depende de su relación personal con Macri.

Los mensajes que propala el Gobierno siguen siendo confusos. En un foro organizado por AmCham, Macri planteó que el sector privado debe "subirse a la batalla diaria de la competitividad", aunque no está muy claro qué está haciendo el Gobierno para conseguir la alianza público-privada para dar un salto de productividad. Y volvió sobre el discurso de que existe un Estado que gasta más de lo que recauda, mientras su gestión anuncia por enésima vez un recorte de erogaciones en tanto se mantiene una estructura de 20 ministerios que, dados los últimos pasos oficiales, no parece haber garantizado la eficiencia. De otro modo no se entiende que se haya tenido que designar a Nicolás Dujovne como una especie de jefe de Gabinete bis para suplir las falencias en la Jefatura de Gabinete real.

¿No es acaso el rol del jefe de Gabinete, Marcos Peña, coordinar a los ministros? ¿No tiene acaso dos vicejefes de Gabinete que deben ocuparse de la coordinación interna? De hecho, el cargo de uno de los vice, Mario Quintana, es el de "secretario de Coordinación Interministerial". Y el otro vice, Gustavo Lopetegui, se debe ocupar de "coordinar las políticas públicas". El recorte avanza hacia los empleados públicos mientras los rangos superiores siguen teniendo los mismos privilegios.