Dentro del conjunto de situaciones novedosas derivadas de la irrupción de la pandemia y las medidas tomadas para su contención, vale detenerse a examinar algunas aristas del atípico funcionamiento que exhibe el mercado laboral, no tanto desde el prisma de las problemáticas sociales implicadas sino desde el punto de vista económico.

Siendo el insumo mano de obra uno de los factores de producción cuya evolución es observable estadísticamente, analizamos cual es la magnitud de su capacidad ociosa; tal factor no es otra cosa que la fuerza de trabajo como oferta que, a la sazón, también resulta una variable proxy de la oferta de bienes y servicios de toda la economía.

El tamaño potencial del insumo que examinamos está dado por la cantidad de personas disponibles para trabajar, con destino previsto al mercado de bienes y servicios, a cambio de remuneración (estén ocupadas o en búsqueda activa), y en las estadísticas laborales se identifica como Población Económicamente Activa (PEA).

La subutilización del factor tradicionalmente se expresa como desocupación (personas sin trabajo de mercado, en búsqueda activa y disponibles) o como subocupación (personas ocupadas y disponibles que no trabajan a tiempo completo por razones ajenas a su voluntad).

Sin embargo, con posterioridad del inicio de la pandemia, un nuevo contingente debe ser observado: es aquel compuesto por las personas que conservan su empleo (técnicamente ocupadas), pero sin el deber de trabajar.

Asimismo, como hemos destacado la mayor parte de los especialistas, la actual oferta se ha reducido respecto de los parámetros habituales (que se ubican alrededor del 47% de la población total) hasta alcanzar un rango del 45% para la PEA.

 

Las personas que no trabajan

En el siguiente ejercicio, mediante extrapolaciones de las áreas urbanas observadas al total poblacional nacional, hemos tratado de dimensionar cuál es la tasa de personas que durante 2020 se encontraban sin trabajar respecto de la oferta del insumo mano de obra, considerando que ésta se mantuviera en las magnitudes observadas durante los mismos trimestres del año 2019 ya que hasta allí se ubican dentro de los rangos históricos.

Encontramos que, sobre un poco más de 21,5 millones de personas (ver Tabla N°1) que deberían estar económicamente activas, más de 3,9 millones se encuentran en alguna de las siguientes situaciones:

  • están desocupados (sin trabajo, pero en búsqueda activa y disponibles),
  • pasaron de ser económicamente activos a inactivos (no trabajan ni buscan trabajar);
  • están ocupados, pero sin desarrollar tareas (a los fines de este cálculo, sólo se consideró el diferencial captado en 2020 respecto del porcentaje observado de ocupados en licencia durante 2019).

 

Las personas que trabajan menos de lo que quisieran

A ese porcentaje de activos que no realizó su fuerza de trabajo durante el año 2020, debe agregarse la proporción que representa la subocupación, que puede computarse como la multiplicación de las horas no trabajadas por la cantidad de personas en tal situación.

Cabe aclarar que el umbral de horas trabajadas utilizado en las estadísticas oficiales para la determinación de esta condición, es de 35 horas semanales. Es decir que aquellas personas que, en todas sus ocupaciones, no alcanzaron tal límite debido a razones externas a su voluntad, serán consideradas subocupadas.

De la operación presentada, obtenemos que hay un monto de pérdida en puestos de trabajo a jornada completa que equivale al 6,3% de la Población Económicamente Activa. Si bien también se observa un importante contingente de trabajadores que cumplen sus tareas en forma remota (lo que sugiere algún nivel adicional de subutilización del insumo), este no fue incluido en el presente cálculo.

Como síntesis del ejercicio, encontramos que del tamaño observado en 2019 del insumo mano de obra, para fines de 2020, sólo el 75,5% estaba siendo realizado en la economía.

Las mediciones sobre la subutilización de los factores de producción finalmente grafican la alteración de la función de producción.

 

Como siempre, se trata de Panes y peces

Vale la pena recuperar algunas líneas de “Producir más y distribuir mejor” , en la que afirmábamos que: “Aunque muchos piensen lo contrario, la posesión de dinero no necesariamente implica poder acceder a los consumos que satisfagan las necesidades.

Posiblemente las metodologías de medición de la pobreza basadas en los ingresos también contribuyan a la confusión, en tanto la identificación de quienes son estadísticamente “pobres” está dada por su imposibilidad de alcanzar ciertos montos monetarios como recursos disponibles de los hogares.

Pero en realidad, el déficit de los consumos de una fracción de la sociedad está determinada por la cantidad de bienes y servicios “satisfactores” disponibles y su distribución.

Para cualquier país es cierto que en la medida que su economía incrementa la oferta, mayor es el bienestar que podría proporcionar a sus habitantes. Pero es evidente que el aumento de los medios de pago no causa el mismo efecto.

Sólo a partir de la plena utilización de todos los factores de producción puede aspirarse a la erradicación de la pobreza.”

Por lo tanto, mientras la capacidad ociosa de los factores de la economía continúe en estos niveles, la cantidad de bienes y servicios será insuficiente para reducir las actuales proporciones de hogares que sobreviven en un marco de infra consumo.

La necesidad de restablecimiento de un contexto que ponga “en acto” la enorme cantidad de recursos disponibles pero desaprovechados que exhibe la economía, es imperiosa, y sólo puede resolverse mediante la puesta en vigor de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 

 

* Guillermo Moreno y Claudio Comari  - MMyAsociados

Más notas de

Guillermo Moreno

El precio de la carne: composición, tema"la vaca"

Composición, tema: "la vaca"

Las horas trabajadas y los déficits en la oferta de bienes y servicios

Las horas trabajadas y los déficits en la oferta de bienes y servicios

Impuesto a las Ganancias para las Empresas y la perseverancia en los desaciertos

La producción y la recaudación impositiva, dos variable que deben considerarse

Sobre dos encrucijadas: la monetaria y la externa

Sobre dos encrucijadas: la monetaria y la externa

La productividad... nuestra estrella polar

La productividad... nuestra estrella polar

Negociaciones con el FMI y el Club de Paris:“ser o no ser”

El Gobierno de Mauricio Macri honró los compromisos con el Club de Parías hasta el 2018, postergando el pago correspondiente al 2019

Impuesto a las Ganancias: para la 4ta. categoría, un parche de cuarta

Hay una notable inequidad entre iguales, producto de una técnica tributaria deficiente

Respirar…. y También Comer (Parte II)

Un plan económico, el podcast de Guillermo Moreno

Pacto de precios, salarios y tarifas: respirar…. y También Comer (Parte II)

Pacto de precios, salarios y tarifas: respirar…. y También Comer (Parte II)

Sobre la electricidad: "hágase la luz"

La variación del consumo eléctrico es inferior al crecimiento