En las etapas históricas que devienen por diversas crisis de coyuntura o acontecimientos internacionales, hay que advertir bien en qué escenarios nos ubicaremos en las próximas décadas para poder avanzar a paso firme y no frustrarnos en el intento.

Y esto ya lo decíamos hace unos años, antes de una guerra en Europa, antes de la pandemia y antes de la crisis inflacionaria que dieron paso a un cambio de paradigma en cuanto a la interdependencia entre distintas economías del mundo.

Ante todo este cuadro, hoy estamos convencidos de que la salida de la economía argentina es a través de las pymes. Para alcanzar objetivos de crecimiento, no es excluyente la opción entre mercado interno o externo, sino que ambos deben mirarse con un abordaje integral que contemple a ambas variables en una sinergia interesante para hacer crecer al país.

No podemos mantenernos en el encierro de una economía donde sólo predomina la producción primaria de materias primas, que si bien generan muchos dólares, sólo logramos crecimiento sin desarrollo y nos retrasa la posibilidad de una mejora sustancial del ingreso de divisas. Es cierto que los “commodities” como la soja y el maíz tienen sus primaveras desde los últimos años, pero aun así, la diferencia se multiplica cuando hablamos de relaciones entre materias primas y productos con valor agregado de calidad. 

Sin ir más lejos, siempre hago el mismo cálculo en el que se da cuenta que ingresan a nuestro país unos 615 dólares por tonelada de “commodities”, pero donde al mismo tiempo gastamos unos 20 mil dólares por cada tonelada de productos tecnológicos importados. El pronunciado desequilibrio provoca como mínimo una reflexión y, de máxima, una invitación a mejorar algo que no es una simple estadística, sino la posibilidad de crecer, de desarrollarnos, de mejorar la economía y, sobre todo la calidad de vida de los argentinos.

En esa invitación siempre nos estamos anotando desde el mundo productivo y, específicamente, desde las pymes. Somos protagonistas dinámicas, con alto poder de adaptación ante distintas adversidades y con reinversión permanente y, sobretodo, de compromiso y pasión para que el modelo de negocios sea sustentable. 

Todos sabemos bien que el camino para revertir desequilibrios es extenso. No obstante, y como aconsejó el recordado Martin Luther King, hay que “Dar el primer paso con fe”, porque “No tienes que ver toda la escalera. Basta con que subas el primer peldaño”. De esta manera se promoverá una futura ecuación en la cual sean cada vez más los dólares que ingresan que los que salen.

Por supuesto que hay que empezar por algún aspecto específico, y ese podría ser el de la sustitución de importaciones de insumos. Para eso se necesita no sólo intención, sino el acompañamiento de un sistema científico y tecnológico que acompañe en este tipo de soluciones. Todo esto en el marco de una interacción mutua que también incluya al estado, emulando al famoso “triángulo de Sábato” donde la industria, el sistema científico y el estado asumen y comparten responsabilidades y acciones para un fortalecimiento de la producción y, en definitiva de la riqueza genuina y del país.

Todo habrá que hacerlo con responsabilidad, reflexión y con estrategia. En ese marco, hay que dotar de desarrollo al eslabón industrial de la cadena de valor con tecnología, con investigación para dotar valor agregado de excelencia. Es por eso que estos y otros temas debemos consensuarlo entre todos los sectores comprometidos y que tengan algo que aportar a esta agenda.

Como siempre venimos remarcando, debemos lograr a muy corto plazo un salto de calidad y una inserción internacional de gran magnitud para construir una oferta exportable con alto valor agregado donde las pymes son protagonistas imprescindibles. Esto debe salir de un abordaje de las meras hipótesis para ir hacia un abordaje prospectivo en el cual el sueño se convierte en meta no negociable y se debe concretar, más allá de eventuales limitaciones que habrá que superarlas con racionalidad y creatividad.

Ahora, entre tantas vicisitudes, apareció una buena noticia, la que se da no sólo a partir de la sinergia de la comunidad empresaria, sino por la estratégica oportunidad de contar con nuevos canales para mejorar el comercio internacional.
En ese sentido, la designación para CEPBA para que se haga cargo de uno de los dos “Trade Point” de América Latina correspondientes a la World Trade Point Federation (WPTF) por un período de dos años son de esas oportunidades que suelen aparecer pocas veces en nuestras vidas.

Cabe señalar que la WTPF, a través de su red global de “Trade Points” y “e-Trade Desks”, promueve y facilita la participación de las pymes en el comercio electrónico transfronterizo proporcionando un ecosistema integral de herramientas. En síntesis, debemos mantener una visión integral y estratégica del escenario internacional, sumando a ello la decisión de avanzar para superar esta asimetría que sufre nuestra economía.

Entre otras cosas, avanzaremos con la optimización en el uso de valiosas herramientas para el comercio exterior, que permitiría habilitar una importante plataforma de despegue. Una plataforma de despegue para la economía, para las pymes, pero por sobre todas las cosas para el país y para los sueños de quienes lo habitan.

 

* Presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires – CEPBA